México: Las elecciones más violentas de su historia culminan este domingo

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En 2024, más de la mitad de la población mundial acudirá a las urnas. Un año electoral que cambiará, para bien o para mal, el destino de más de 70 países, reconfiguando un escenario internacional de alta complejidad, con nuevas amenazas y desafíos que requieren atención de la comunidad mundial. Ante esto, y continuando con el proceso electoral latinoamericano, este fin de semana es el turno de México.

Por primera vez en su historia, una mujer podría ganar las elecciones presidenciales. Por un lado, Claudia Sheinbaum, la candidata del partido del actual presidente Andrés Manuel López Obrador, junto al apoyo de los partidos Verde y del Trabajo; por otro, Xóchitl Gálvez, candidata de la oposición, colaboradora del expresidente Vicente Fox, candidata de la coalición del Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Las campañas terminan y este domingo 2 de junio se elegirá no sólo Presidente de la República, sino también a todo el Congreso (500 diputados y 128 senadores), 9 gobernadores estatales y gran parte de los concejos municipales del país. En total, se renovarán más de 20.000 cargos.

Violencia sin partido

Sin embargo, la importancia simbólica de un eventual triunfo feminista en la política mexicana se verá empañado por los profundos desafíos económicos y sociales, sobre todo, ante la extrema violencia que ha marcado a estas elecciones generales, las más grandes jamás celebradas en México, pero también las más violentas.

Treinta candidatos fueron asesinados en nueve meses de campaña. La base de datos Voto Entre Balas (Data Cívica) enumera alrededor de 600 ataques y agresiones vinculados a la política durante el último año. De acuerdo al Reporte de Violencia Política Integralia (mayo 2024), en el proceso electoral actual, ya van 195 asesinatos, 172 amenazas, 102 atentados, 21 desapariciones y 15 secuestros. En total,  serían 560 hechos de violencia, sin contar casos extraoficiales.

El año pasado hubo más de 42.000 homicidios, lo que se traduce en 117 por día. Un aspecto no menor es que la violencia político-electoral podría tener un efecto negativo en la participación, especialmente en municipios de las zonas rurales, donde grupos criminales disputan el control territorial y -a través del miedo, la amenaza y la corrupción de empleados en puestos estratégicos-  buscan incidir en la vida pública a través del control del aparato estatal.

Si bien, la respuesta del gobierno de AMLO ha evolucionado hasta la “militarización de la seguridad” con presencia de las FFAA en aduanas, ferrocarriles, puertos, aeropuertos e incremento en inversiones para la protección del espacio aéreo mexicano, no ha logrado dar seguridad efectiva a la población, aumentar la confianza en las instituciones policiales ni evitar el avance de los carteles.

La estrategia de seguridad de la candidata mejor aspectada, Claudia Sheinbaum, no profundiza en cambios sustantivos, sino más bien sigue la línea actual, orgullosa de sus resultados como alcalde de Ciudad de México (2018-2023) al “reducir en la mitad el número de homicidios” y comprometiéndose a atacar las “causas de la violencia”, fortaleciendo los programas sociales para jóvenes; mientras que la estrategia de Xóchitl Gálvez, es más dura y frontal: ha propuesto luchar frontalmente contra el crimen organizado, construir prisiones de alta seguridad y el término inmediato de la política de “abrazos, no balazos” de AMLO.