Jueza devolvió algo de confianza en la justicia a chilenos: prisión preventiva del otrora poderoso abogado Hermosilla lo confirma

Cuando la fiscal del caso Hermosilla dijo con firmeza “esto no ha terminado”, luego que la jueza del tribunal decretara prisión preventiva para el otrora poderoso abogado de las elites de la derecha, probablemente  el miedo se instaló en   muchas oficinas de ese sector. (El caso de Miguel Crispi, uno de los más importantes asesores del gobierno actual, el único conocido de izquierda hasta ahora relacionado con Hermosilla, es distinto. Es el padre de uno de los mejores amigos de Crispi desde niños y se ofreció a ayudarlo cuando se le quiso involucrar en el caso “convenios”. La derecha lo menciona permanentemente para intentar equiparar la actuación de Hermosilla con múltiples dirigentes de  las derechas, en especial de la UDI).

La fiscal regional oriente, Lorena Parra, al término de la audiencia final por las cautelares para los formalizados Hermosilla, la también abogada Leonarda Villalobos y el profesor de historia, Luis Angulo, destacó que «lo trascendente es que (el tribunal) dio por acreditados todos los delitos por los cuales se formalizó y en los mismos términos. Delitos de soborno reiterado respecto de SII y de la Tesorería General de la República; se le atribuye participación como autores a los imputados; y también se da por acreditado el delito de lavado de activos en los mismos términos planteados por la fiscalía, y respecto a los delitos tributarios».

Con toda razón la clase política esperó expectante y muchos temblorosos, la decisión de la magistrada Mariana Leyton del 4° Juzgado de Garantía de Santiago, quien sin duda, pasará a la historia con este fallo francamente inesperado. Cual más, cuál menos, opinaba que no les sucedería nada, o muy poco.

Y más temblores recorrieron el escenario cuando el abogado de Hermosilla, su hermano Juan Pablo, lanzó una soterrada amenaza con destino a los políticos y a miembros del Poder Judicial. Refiriéndose al teléfono incautado a su hermano,  señaló: “… ábranlo entero. Y veamos qué fiscales le pedían favores a Luis Hermosilla, veamos qué ministros le pedían favores a Luis Hermosilla”.

Así, la advertencia sobre la posibilidad real de tirar el mantel y no dejar solo a su hermano en este caso de corruptela, amiguismo, tráfico de influencias y malas artes empresariales y jurídicas entre otras perlas, quedó flotando en el enrarecido aire que rodea el caso más escandaloso de corrupción de los últimos años.

Lo impensado

Cerca de la 1.30 horas y en no más de 35 minutos del martes 27 de agosto, la jueza Mariana Leyton analizó cada uno de los delitos que imputó la Fiscalía, dando por acreditados los delitos de cohecho, lavado de dinero y delitos tributarios en el caso de Hermosilla y Villalobos, decretando prisión preventiva para estos dos abogados involucrados.

La magistrada determinó la medida cautelar en contra de Hermosilla y Villalobos, ya que consideró que existía “sospecha grave y fundada de que los imputados pudieran obstaculizar la investigación”.  “Determinar las dimensiones de la contaminación que se efectuó en los cimientos de las mentadas instituciones, vulnerando con ello la probidad de los funcionarios públicos que debían cautelar los principios y los valores mencionados de los servicios, hace indispensable que atendida la gravedad de los delitos y sus consecuencias en el ámbito institucional o en el mercado financiero, configuran los delitos pluriofensivos y hacen en definitiva que la libertad de los imputados que sea un peligro para la seguridad de la sociedad”.

Cuando por la puerta derecha de la sala 503, salió esposado quien fuera uno de los abogados más “poderosos” no solo de la Región Metropolitana, seguido por la mujer que grabó la reunión donde se habló de  un carrusel  de dineros, de cómo “bicicletearlo”, y hasta de traiciones a un socio (Topelberg), la sorpresa fue mayúscula en este pequeño país. De hecho los canales de televisión parecían estar en cadena informando paso a paso lo que estaba ocurriendo en el centro de Justicia. Quienes se jactaron por años de ser amigos del hombre fuerte de La Moneda misma, hoy callan, lo desconocen y repasan en silencio si algún mensaje, algún depósito, o favores que le habrían pedido al abogado en cuestión,  hoy transformado en leproso.

En una decisión sorpresiva, la jueza Leyton decretó el ingreso de Hermosilla a Santiago 1 y la abogada Villalobos a la cárcel de San Miguel. Otra razón más para el enojo de Juan Pablo Hermosilla, quien en dos oportunidades se enfrentó a la magistrada. Hay quienes sostienen que todo fue parte de una estrategia para hacer lo que pocas horas después ocurrió: anunció un recurso de amparo en contra del gobierno “para evitar que se politice el caso”. Al tiempo que se solicita una orden de ingreso al recinto penitenciario Capitán Yaber para Luis Hermosilla.

“Vamos a ejercer nuestras acciones legales en contra del gobierno, para evitar que se politice el caso… Vamos a presentar un recurso de amparo. Esto depende del Ministerio de Justicia y se ha negado a darle un trato a Luis como una persona común y corriente (…)”. Pareciera ser justamente lo contrario; una estrategia de politización que le daría armas a la defensa para evitar la posible condena a 18 años de cárcel, como ha pedido la Fiscalía.

Un mentirosillo

De que es una persona común y corriente, no lo cree nadie. Su red de influencias en el Poder Judicial; entre los políticos; en  el empresariado; en las universidades y hasta en los medios de comunicación, lo dejan lejos de ser una persona manipulable, un poco mentiroso, un fanfarrón que hablaba mucho y hacía poco, como pretendió mostrarlo su defensor.

Muchas preguntas quedaron sin respuesta hasta ahora. Por ejemplo, ¿de dónde salieron los casi 30 mil euros –unos $30 millones– con que Hermosilla le pagó a un abogado alemán para la defensa del entonces ministro del Interior, vía un depósito desde la cuenta internacional de Sauer –otro formalizado– y del que no se tiene respaldo? ¿De dónde los $14 millones que recibió el ministro de la Corte Suprema, Jean Pierre Matus? ¿De dónde los $19.6 millones pagados al también UDI Arturo Fermandois –exembajador y designado por Piñera para el primer acuerdo constitucional de 2019?  Y los más de $63 millones que tuvo el ex ministro del Interior Andrés Chadwick para su defensa cuando fue acusado constitucionalmente? ¿Quiénes más están involucrados?

Según Ciper, el medio que detonó la investigación, parte de este financiamiento provino de operaciones presuntamente ilícitas del factoring Factop. «Estamos hablando de alrededor de 200-220 millones de pesos que le entregan en el orden de dos años, entre 2020, 2022, 2023, Hermosilla a Chadwick», detalló Pedro Ramírez, director de ese medio de comunicación.

«Ya cumplimos una semana mañana 28 de agosto -desde la revelación-y Andrés Chadwick o alguien del entorno de él no ha salido a decirnos de dónde salió la plata», añadió el periodista.

Y a propósito de lo mismo, Ciper reveló conversaciones a través de Whatsapp entre Luis Hermosilla y el ex fiscal jefe de la Fiscalía Regional Oriente a cargo del Caso Penta. El mismo que inventó, como “castigo” las tristemente famosas “clases de ética” para connotados empresarios de la plaza involucrados en ese caso. Se afirma que Hermosilla  llamó al entonces fiscal Guerra preguntándole por Penta, en plena investigación, y si el caso pudiera afectar a su socio y amigo Andrés Chadwick y al fallecido ex presidente Sebastián Piñera. Es lo que más hizo despertar las alarmas en la derecha.

No sólo eso. Guerra también “fue el fiscal que inició la indagatoria sobre la compraventa del proyecto minero Dominga, que involucraba al presidente Sebastián Piñera y a su familia, causa en la que decidió sobreseer definitivamente al fallecido mandatario, luego de nueve meses de indagatoria”, según informó Ciper.

Poco tiempo después de salir de la judicatura, el ex fiscal a cargo del caso Penta consiguió trabajo como docente en la Facultad de Derecho de la Universidad San Sebastián, donde Andrés Chadwick era decano, y posteriormente presidente de la Junta Directiva de esa casa de estudios, profusamente habitada por ex autoridades de los gobierno de Sebastián Piñera.

Habrá que esperar nuevas sorpresas en  esta novela por entregas en que se transformó el caso Hermosilla.