
Los éxitos del Diablo son más grandes
cuando aparece con el nombre de Dios en sus labios”.
Mahatma Gandhi.
Jaime admiraba profundamente a Franco por su creencia en Dios, su férrea conducta moral y por haber salvado a España del comunismo. Según se dice era una persona especial, enamorado de su madre e hijo de un maltratador. “Paquita”, lo llamaba su padre, decía que era un “marica” y “enclenque” y se reía de su voz que consideraba “aflautada”. En una ocasión, llegó a romperle el brazo a su otro hijo porque lo sorprendió masturbándose. Franco, al igual que Hitler tenía un solo testículo, había perdido el otro en la guerra. Su médico le había sugerido usar cirugía reparadora pero él le había dicho: «Lo que Dios ha hecho, no se puede enmendar». Hitler, el cabo austriaco, también profundo católico, como se sabe empujó al suicidio su sobrina, Geli Raubal, trastornada por su tío Alf como ella le llamaba. Ella llegó a su vida cuando solo tenía 17 años y el 36. En el lujoso apartamento donde vivieron, en la elegante Prinzregentenplatz de Múnich, nunca se comportó de una manera que sugiriera un interés sexual en ella. A comienzos de 1929, Hitler le escribió una carta en la que expresaba algunos sentimientos propios de un hombre de raras costumbres íntimas que a ella la dejó pasmada. Después de la atroz muerte de la niña dijo: «Ahora soy completamente libre, interna y externamente. Pertenezco solo al pueblo alemán y a mi misión». Casi una década más tarde, su relación con Eva Braun en la guarida del lobo solo fue un simple distractor pues en los largos años en que ella, al igual que Geli, buscó desesperadamente su amor, nunca hubo intimidad con ella. De otro lado, a casi medio siglo de la muerte de Franco, aún continúa el debate sobre si el Caudillo era o no homosexual, bisexual o simplemente un ser frío e impotente. El resto de la historia es conocida, cómo una hermandad, ambos dictadores admiraban al Batallón Sagrado de Tebas, una unidad de élite griega formada por 150 parejas de invencibles guerreros amantes masculinos. Pero: ¿Cómo fueron en realidad en este importante plano de la vida? Eso es todavía un tema oculto, que no figura en los numerosos relatos ni biografías que se han escrito sobre ellos. Pero para algunos, son ejemplos de vida.
Su educación
Su familia siempre vivió en el centro de la ciudad. En los años cincuenta allí vivía gran parte de la aristocracia y lo ricos y poderosos linajes del país. Su madre, una distinguida dama por un desprevenido azar del destino se casó con lo que la sociedad llamaba un don nadie, porque él no era de la aristocracia ni clase política ni social ni religiosa de la cual ella provenía. Era un hombre mundano y seductor, que siempre se resistió a entrar en el mundo religioso y del poder de su mujer. En la historia familiar había al menos dos presidentes conservadores de la pequeña y lejana
república. Cuando ya tenían una segunda hija apartaron cama y ella desencantada comenzó a hacer su vida sola, entregada a su fe como refugio. Acudía a una iglesia cercana buscando el consuelo divino para soportar el estigma religioso y social de su separación. Al poco tiempo trabó amistad con Oswaldo, el cura de la iglesia, la cual pronto inició una profunda introspección de su espíritu de mujer. El cura la impulsó a descubrir algunos rasgos de su ser de mujer no explorados. Con él, conoció la obra de Duns Scoto y la univocidad del ser, porque Oswaldo la impulsó a desechar toda distinción real entre esencia y existencia. Muy pronto en su piadosa relación excluyeron la confidencia y también omitieron el diálogo. A partir de ese silencio se entregó a las profundidades de su redentor porque según su guía todo lo que no es Dios es bueno, porque es deseado por Dios, y no a la inversa. Su comunión era tan profunda que no podía pasar un día sin sentir sus piadosas palabras y aquellas acogedoras manos. Solo ellos sabían del milagro surgido en la gracia, el cual guardaron celosamente. Más tarde, cuando el niño ya estaba crecido ella diligentemente hablo con él y le dijo que le encomendaba su educación. Así fue educado por él, a imagen y semejanza. Entre ellos había una profunda comunidad que nadie podía disolver.
El placer juvenil, solitario místico
Su maestro y consejero espiritual, durante los años de su formación lo introdujo en la epifanía de la encarnación, en la racionalidad de la natividad, circuncisión y presentación en el templo. Tras largas sesiones poco a poco fue instilando en él su filosofía y moral hasta transformarlo en un piadoso e inteligente siervo. A esas alturas, el joven navegaba en las profundas aguas de la conversión y solo quería salvar al mundo del mal, su propia representación del mal. Fue la época en que era todo placer místico solitario. Escondido, en los silenciosos recovecos de la iglesia, su cuerpo y espíritu se sumergía en una profunda pasión mística. En el relato de vida que su hermana hace sobre él muchos años después, no deja claro si como adolescente tenía fantasías. Siempre habla de una vida profundamente consagrada al Señor. Pero: ¿Quién era en esa dimensión de vida? Es una historia omitida, desterrada por sus biógrafos, que contradice a la ciencia y antiguos hábitos eclesiales instalados. Un estudioso del clero (Richard Sipe), dice que entre el 80% y el 90% de sus miembros se autosatisfacen y el 50% practica relaciones íntimas, tanto hetero como homosexuales.
La visión justificatoria
Oswaldo, su guía había estudiado en España. Allí conoció al Caudillo Franco y trabó amistad con lo más granado del Carlismo, una doctrina que propugnaba que el Estado y los gobiernos debían contener a la indisolublemente a la iglesia. Maestro y discípulo querían que su país, asumiera esa vocación porque eso aseguraba la fe, el recto comportamiento moral y la salvación de la sociedad. Ya más adulto, ya navegando en esa escatología, como una prolongación lógica de ello decidió incursionar en la política y fundó un movimiento llamado Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad. En el intertanto, su familia y los prominentes políticos con los que compartía le impulsaron a estudiar Derecho, en la principal universidad católica del país. Su escuela de leyes era el crisol donde se forjaban los defensores de la fe, la vocación y el liderazgo conservador. En esos años, el país había entrado en un cambio llamado Vía Democrática al Socialismo, conducida por su presidente, un brillante líder popular socialista. Eso, no podía estar más lejos de la imagen ideal de país que maestro y alumno se habían formado en su vida. Entonces junto a otros, decidió fundar un partido político que aglutinara a quienes pensaban similar en la sociedad y la defendieran del comunismo. Aglutinados allí, con el apoyo de Estados Unidos complotaron hasta derrocar la Vía Democrática al Socialismo y apoyaron férreamente al Dictador que encabezó el golpe de estado. Este sería recordado como el gran acto genocida de la historia del pequeño y distante país. Ya como profesor de derecho en la universidad que le dio origen, un buen día en la misa matinal en la capilla contigua al decanato, tuvo una profunda visión que le llamaba a elaborar un concepto que le diera validez jurídica al pronunciamiento militar como le llamaban al golpe de estado y así apoyar a quienes prometían, sino un país Carlista, una democracia protegida lejos del maléfico influjo comunista. Dice que la legitimidad de una autoridad ocurre en dos ámbitos: en relación a su origen y en atención al ejercicio. Lo fundamental es la legitimidad de ejercicio, representada por la efectiva promoción y mantención del bien común, lo cual supone un escrupuloso acatamiento de la ley natural y de la ley positiva divina. Una autoridad ilegítima en su origen, puede legitimarse como tal en su ejercicio acatando la ley positiva divina. A la inversa, una autoridad legítima en su origen, deja de serlo si – en su ejercicio – la vulnera, o se revela notoriamente incapaz para producir el bien común. La justificación de la dictadura había sido lograda y con ello la sostendrá casi 30 años.
Oh! Iovis Oh! Iovis
Su amigo Iovis desde su juventud fue siempre Júpiter, Jovino en español, el dios del cielo y el trueno, rey de los dioses. En sus juegos intelectuales para la salvación del país profesaban una profunda comunión. Durante la universidad, en la escuela de derecho en los años 70, sumergidos en el estudio justificatorio ambos se profesaban mutua admiración. Eran almas gemelas. Hermosos días de contemplación y admiración. Esos placenteros días y noches fueron de profunda unión. Se profesaban un gran amor religioso, originado de confesiones y penitencias mutuas, alineados en la más grácil de las horas de descanso, tiempo de una infinita inmersión del uno en el otro.
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