Análisis electoral: Pudo ser peor, pero…

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La euforia de la derecha tradicional luego de conocerse los primeros resultados de las elecciones municipales y regionales del pasado sábado y domingo, no fue por haber conseguido una buena votación que instala a Chile Vamos como la primera fuerza opositora, sino porque todas las predicciones acerca de que serían arrasados por los Republicanos, no se cumplieron. Durante varias semanas era el fantasma que los rondaba. Sin embargo, los resultados dijeron otra cosa y el silencio en las filas de Kast cuando iban conociéndose los guarismos, instalaron las fuerzas en disputa en su lugar.

Como casi siempre ocurre, todos se sienten ganadores. Depende desde dónde se paren para explicar lo ocurrido. Hay, sin embargo, predicciones que no se cumplieron y son reveladoras. Analistas de todos los colores, dirigentes de derecha y del progresismo, daban por hecho que el gran ganador sería  el Partido Republicano. Para felicidad de Chile Vamos, ello no ocurrió. Derecha e izquierda llegaban golpeados a estas elecciones. Los escándalos de Hermosilla y Monsalve no movieron la aguja. De hecho, el Partido Socialista, colectividad a la que pertenecía el ex subsecretario acusado de violación, subió su votación.

Lo resaltó la presidenta de la colectividad, Paulina Vodanovic. La senadora valoró el resultado obtenido por su formación política en los comicios locales de este 26 y 27 de octubre. “Hemos tenido un apoyo muy grande aumentando el número de alcaldes elegidos”. Y agregó: “Teníamos 30 alcaldes, ahora tenemos 36. También subimos el número de votación de concejales y consejeros regionales”.

En definitiva, lo que no ocurrió fue el desastre del oficialismo. Era lo que pregonaban y repetían una y otra vez en las derechas. Era, en realidad, lo que esperaban para seguir horquillando al gobierno. Con los resultados, y a la espera de lo que ocurra con los gobernadores, cuya segunda vuelta deberá realizarse dentro de un mes, no les será tan fácil seguir en la oposición irreductible en que están, oponiéndose a todo lo que el gobierno propone en bienestar de la ciudadanía.

Las sorpresas

Ocurrieron cosas impensadas en estas elecciones. Para empezar, perdió Marcela Cubillos Sigal. Esperó hasta las 23 horas del domingo. Recién entonces se dio cuenta que el proceso era irreversible y la candidata derrotada salió de su casa en Lo Barnechea para reconocer el triunfo de Catalina San Martín, -también de derecha, pero conocida por perseguir la corrupción- quien se impuso con el 40% de los votos versus un 39% de Cubillos.

Se comenta en círculos políticos que incluso más que la revelación de los 17 millones de pesos mensuales que la Universidad San Sebastián le pagó durante años, incluso cuando se encontraba en España visitando a su marido Andrés Allamand, lo que la perdió fue su fanfarronería y cinismo para explicar lo inexplicable. No sólo no reconoció el hecho como un error, sino que además, culpó al “octubrismo” de estar detrás de las críticas que se levantaron en todo el país por tamaña desvergüenza.

El resultado que tomó por sorpresa a todo el mundo político dejó en evidencia que no fue ese “octubrismo” el que la sacó del juego, sino los propios habitantes de Las Condes, que felizmente le mostraron al país que no estaban dispuestos a permitir ese tipo de escándalos y que eran capaces de separar la paja del trigo. Con eso no contaba Marcela Cubillos.

Desde el mundo oficialista -dicen los analistas- hubo capacidad de mantener y proyectar comunas de gran densidad electoral. Aunque el oficialismo sufrió un revés al perder las alcaldías de Santiago y Ñuñoa, así como entre 30 y 40 de las 345 municipalidades, los resultados a pesar de todo dejaron «contento» al presidente Gabriel Boric.

En una contienda muy reñida, se perdió la alcaldía de Nuñoa, considerada un reducto del progresismo, que ahora quedó en manos del  ahora derechista Sebastián Sichel. El Frente Amplio mantuvo victorias significativas como Maipú, donde Tomás Vodanovic fue reelegido con el 70% de los votos, o la de la alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti. Lo mismo Camila Nieto en Valparaíso, un triunfo para el oficialismo.

En total, el oficialismo retuvo 111 alcaldías frente a las 123 de la oposición. 104 quedarían en manos de candidatos independientes. La coalición de derecha Chile Vamos pasó del 21% al 38% de los votos respecto a la anterior elección.

De dulce y agraz

«Quiero destacar la fuerza y la unidad del oficialismo y el progresismo en esta elección, que ha dejado importantes triunfos en diversas comunas y regiones del país», afirmó el Presidente Boric desde La Moneda. Estas elecciones «tienen de dulce y agraz para todos los sectores, no hay ninguno que pueda atribuirse triunfos arrolladores», señaló el Jefe del Estado.

Entre el agraz está lo ocurrido en Santiago. Se sabía que sería una elección extraordinariamente difícil. No sólo porque el oficialismo llegaba debilitado a raíz del escándalo del ex subsecretario del Interior, sino porque días antes hubo un accidente en un colegio de la zona que dejó a variosjóvenes heridos que manipulaban bombas molotov, algunos de ellos en riesgo vital. Así, el candidato de Chile Vamos a la alcaldía de Santiago, el ex carabinero Mario Desbordes, se impuso a la candidata oficialista y actual alcaldesa, la comunista Irací Hassler quien cayó por más de 20 puntos frente al candidato de centroderecha, Mario Desbordes. Se cumplió así -dicen- la maldición de Ravinet, el primer alcalde de Santiago Centro. Nadie que se haya sentado en el sillón edilicio luego de él, ha logrado ser reelegido desde 1996. De un lado y otro. Y es la alcaldía más simbólica del país porque la elección está considerada “la madre de todas las batallas”, ya que suele predecir lo que ocurre en los comicios presidenciales que se celebran a continuación. A lo anterior, hay que agregar que existe una población bastante significativa de extranjeros que votan por la derecha en esa comuna, la mayoría migrantes venezolanos.

No fue la única sorpresa. En Puente Alto, bastión de la derecha desde hace 24 años, ocurrió también lo impensado. Una reconocida “piñerista” como Karla Rubilar, con el apoyo de todo el aparataje de la municipalidad que comanda el alcalde de derecha German Codina, perdió frente a un desconocido para la prensa, pero muy conocido en su territorio, el independiente Matías Toledo.

Toledo dio sus primeras declaraciones como alcalde electo: «trabajamos para este momento, llevamos más de 18 años trabajando en la calle». Lamentó que «muchas veces los medios de comunicación nos reducen a una organización, que es la Coordinadora Social Shishigang», vinculada al cantante urbano Pablo Chill-E, pero subrayó que trabajan y representan a «un montón de organizaciones, con mucho cariño, poniendo siempre por sobre todo el buen vivir de los vecinos «. Consultado sobre por qué cree que ganó, sentenció: «Porque trabajamos en Puente Alto».

En la derecha, triunfadora fue Renovación Nacional. No la UDI. Estos estaban conscientes de lo que podía significar el caso Hermosilla para ellos. O la renuncia del histórico “coronel” Andrés Chadwick o incluso la permanencia de Javier Macaya en la senaturía luego de apoyar a su padre condenado por pedófilo. De ahí que no aparecen como los grandes vencedores, como les gusta publicitar. Igual se abrazan por los triunfos del empresario Maximiliano Luksicen Huechuraba; en Independencia con Agustín Iglesias y en La Florida con Daniel reyes, todos independientes en cupo del partido. Le suman  a Marcelo Santana por la Gobernación de Aysén.

Lo que sí tiene –de nuevo- orgullosos a los chilenos y chilenas es que de acuerdo al Servel, en ambas jornadas electorales hubo 13.112.090 del total de los 15,4 millones de electores habilitados, lo que representa un 84,87% del padrón. La cifra ha sido valorada de manera positiva por el presidente del consejo directivo del Servel, Andrés Tagle. “Es por lejos la participación más grande en una elección de autoridades locales, pero es además la participación más grande en la historia electoral del país”,

Habría que agregar finalmente la derrota de Amarillos y Demócratas que quedaron al borde de la extinción representando un centro que no existe y que ellos insisten en representar. Ahora se demostró que no los quieren.