
Periodista.
Cuando el mundo está en peligro de una potencial guerra nuclear, con una crisis similar a la de los cohetes en Cuba, en 1962, esta vez con base de partida en Ucrania y Rusia, en el país los políticos de todos los colores siguen enfrascados unos en cómo debilitar al gobierno y otros en cómo defenderlo. La cercanía de dos procesos electorales los tiene dando vueltas en círculo. Y de lo que le importa a la ciudadanía, muy poco o nada. La mediocridad de la clase política ha quedado más al desnudo que nunca en esta coyuntura.
Más allá de lo condenable del caso Monsalve, este se ha convertido en el pretexto ideal para la derecha en su búsqueda permanente por arrinconar al Gobierno del Presidente Boric y a la principal autoridad de su gobierno: la Ministra del Interior Carolina Tohá. Da lo mismo lo que el gobierno haya hecho o dejado de hacer en su condena al ex subsecretario del Interior. Porque pareciera ser una campaña bien montada para lograr el descrédito de ambos, sacar de circulación a la Secretaria de Estado, -posible adversaria de su “imaginativa” candidata a la Presidencia, Evelyn Matthei-, y en lo posible, lograr que el gobierno no levante cabeza hasta las elecciones del próximo año. La presidencial y la parlamentaria.
Por ahora, la prensa y la televisión en particular, están estrujando hasta el paroxismo el caso. Lo último fue criticar la vestimenta “deportiva” que usaba Monsalve el martes pasado, al asistir a los tribunales para continuar con la formalización. Previo a ello, abogados, ex fiscales y hasta el senador Fidel Espinoza, entregaban opiniones y emitían juicios lapidarios, involucrando a todo el gobierno en el acto deleznable de una presunta violación.
Cada uno de los periodistas conductores de matinales y noticieros emiten opiniones y juicios como si fueran expertos en todo, alejándose de lo que enseñaban en primer año de Periodismo respecto a entregar todos los elementos de una situación dada, de manera que cada persona se forme su propia opinión. En este caso, entre gestos histéricos de uno en Mega y juicios rotundos sin pruebas de otro en ChileVisión, intoxican a la audiencia. Ellos ya dieron su veredicto hace rato: culpable.
Para qué mencionar la sandez que alguien escribió en el medio electrónico de ultraderecha Ex Ante disfrazando un acto normal entre un Presidente y sus asesores, respecto a la situación de Monsalve, como una conspiración para esconder un supuesto delito. Su titular lo dice todo: “Investigación de Caso Monsalve compromete cada vez más a Boric: Revelan participación de Crispi y Durán asesores claves del Segundo Piso”. Y tal “participación no es más ni menos que una reunión obvia del Mandatario con sus consejeros principales para analizar el gravísimo suceso y los pasos a seguir”.
Esta novela por capítulos sigue su marcha, sin que el Presidente Boric -cuyo exitoso encuentro con los presidentes de las principales economías del mundo reunidos en el G20, donde fue invitado- haya podido sacar el tema del ex subsecretario del Interior de La Moneda. Tiene a las derechas en su yugular.
Finalmente llegó la orden del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago y Manuel Monsalve ingresó al Complejo Concesionado de Alta Seguridad de Rancagua, luego que el tribunal decretara su prisión preventiva por los delitos de violación y abuso sexual, y por ser un peligro para la sociedad.
Ya con Monsalve en prisión preventiva en una cárcel pública, identificados totalmente el módulo y la celda donde está pese a la decisión del magistrado de mantener esa información en secreto, aduciendo la necesidad de proteger la vida del imputado, un obvio objetivo apetecido del crimen organizado por las persecuciones que el ex subsecretario hizo hacia ellos, ahora se viene otro capítulo.
Eso, mientras un dirigente gremial de la Asociación de Funcionarios de Gendarmería levantó alertas sobre la prisión de Monsalve. Sostuvo que el ex subsecretario “es una persona que luchó contra el crimen organizado y en esta cárcel nosotros tenemos un porcentaje no menor de internos que pertenecen al crimen organizado”. “Entonces imagínate que abran una celda, que vayan y quieran agredirlo. Para nosotros es un problema, porque no tenemos el personal adecuado para tenerle custodias directas, porque custodia directa aquí no va a tener”.
Secreto bancario
Ahora para la derecha viene el tema de “las platas”. Lo puso en la agenda su candidata Evelyn Matthei. Olvidando por cierto que ellos, se han opuesto sistemáticamente a levantar el secreto bancario como norma general en las investigaciones por corrupción, ahora ella pide que se levante ese secreto a las cuentas de Monsalve. El hecho que este haya pagado en efectivo las cuentas de sus encuentros con la presunta víctima, fue otro pretexto para denunciar sus sospechas respecto al uso de los gastos reservados que algunos ministerios tienen para situaciones específicas.
“Mientras más antecedentes conocemos, más nos damos cuenta que hay muchas cosas que investigar. Ahora, por ejemplo, nos hemos enterado que él pagaba muchas cosas en efectivo y por otra parte que manejaba, que manejó 1.500 millones de pesos que se le entregaban en efectivo y, por lo tanto, yo creo que es una obligación y si no lo hace la Fiscalía, probablemente algunos de nuestros diputados se van a querellar para llegar a eso”, dijo la candidata de la UDI.
“Yo creo -dijo- que se tienen que tratar de abrir las cuentas bancarias del ex subsecretario Monsalve y comprobar, ojalá que no haya habido ninguna contaminación de gastos personales con gastos que son de la cartera”.
Acto seguido dio otra directriz a su gente: “Cuando se conoce un caso tan grave como esto de una violación de un jefe a una subalterna, esto se comenta. Y, por lo tanto, yo creo que aquí hay mucho, mucho que investigar. Tengo la impresión, Dios quiera que yo me equivoque, por el bien de Chile, pero yo tengo la impresión que aquí había mucha más gente que supo y que en realidad lo que hicieron fue tratar de tapar el caso”.
Qué le han dicho a sus políticos, enfrascados en armar una comisión investigadora del caso Monsalve para dilucidar por qué el gobierno se tomó 36 horas en remover al llamado “zar” de la seguridad de su puesto y qué sabía el Presidente Gabriel Boric y la ministra Tohá al respecto. De inmediato pusieron en la palestra a Miguel Crispi, jefe de asesores del Presidente y Carlos Durán jefe de gabinete, ambos del Frente Amplio. Dicen ellos, los de la comisión, que lo que informen ambos asesores será clave en la investigación que piensan realizar. Nuevamente el perfume de una acusación constitucional comienza a rondar en las oficinas de las derechas.
Y comenzó el vendaval de querellas. Primero fueron contra la Ministra Toha. Las diputadas Camila Flores (RN), Paula Labra (RN) y Flor Weisse (UDI) presentaron una querella criminal en contra del ex subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, por los delitos de secuestro agravado, y en contra de la Ministra del Interior, Carolina Tohá, por obstrucción a la justicia, infracción a la Ley de Inteligencia y omisión de denuncia. Para ellas hubo una supuesta utilización indebida de recursos públicos y manipulación de pruebas.
Después se sumó el diputado Andrés Celis (RN), quien anunció la ampliación de la querella para incluir una investigación sobre el uso de más de $1.500 millones de pesos correspondientes a los gastos reservados. El abogado querellante, Luis Cantellano, confirmó que la ampliación de la querella será presentada en los próximos días, lo que abre una nueva línea de investigación en este complejo caso judicial.
¿Pacto de silencio?
Por supuesto que no podía faltar la opinión del senador Espinoza, conocido por sus reacciones airadas contra el gobierno y sus personeros principales: “Crispi debió haber salido hace largo tiempo. Solo la amistad que tiene con el Presidente lo conserva en el cargo. En un gobierno serio, esta persona ya hace rato hubiera estado fuera (…). Ahora nos enteramos de que también tenía conocimiento con anterioridad incluso a la ministra Orellana de los hechos que hoy día están siendo investigados. Él inmediatamente debió haberle dicho al Presidente que la obligación era denunciar el caso a la justicia”.
Se le sumó el jefe de bancada de los diputados de la UDI, Gustavo Benavente. Señaló que “los nuevos antecedentes (…) demuestran que este caso está totalmente encapsulado dentro de la propia Moneda. Y más específicamente dentro de la propia Presidencia de la República. Creo que todas las aclaraciones que merece el país respecto del caso Monsalve van a tener que partir desde el propio Presidente Boric”.
Y para Andrés Longton, que siempre denuncia conspiraciones extrañas, “acá perfectamente podría haber habido un pacto de silencio para proteger al ex subsecretario y los resultados electorales, y no a la denunciante a pesar de los graves antecedentes. Esto involucró a su círculo más cercano cómo queda en evidencia. Es incomprensible que habiéndose enterado de estos antecedentes no le hayan dicho al Presidente que tenía que sacarlo inmediatamente. Aún nadie asume la responsabilidad política, lo que a estas alturas es insostenible”.
Se sumaron a las críticas al gobierno los diputados Alessandri, Coloma y Labbé y emplazaron al Presidente Boric a remover del cargo a Miguel Crispi, al igual que a Carlos Durán, porque a su juicio “fueron incapaces de dimensionar la gravedad de la crisis y actuar como hubiese correspondido”.
“Mientras más información se va conociendo, más involucrada pareciera estar La Moneda en este grave caso (…) en vez de recomendar la salida inmediata del ex subsecretario Monsalve, como hubiese correspondido, prefirieron armar este verdadero pacto de silencio para actuar de manera oculta, sin que la opinión pública supiera”. Por supuesto, emplazaron al Jefe del Estado a “romper su silencio” frente a la denuncia que involucra al ex militante socialista, reconociendo los errores que cometió el gobierno.
Así está el escenario político en el país. Y así seguirán apareciendo los capítulos de esta novela que no terminará hasta el próximo año, cuando se elijan diputados, senadores y Presidente de la República.





