Los 100 mejores colegios 2024: la misma e injusta historia de siempre

El antecedente

Ha pasado un tiempo desde la derrota de las fuerzas ultra-conservadoras, liberales y autoritarias en el segundo plebiscito por una Constitución para Chile y de su propuesta educativa. Esas aguas se calmaron, pero el estado y gobierno están sometidos a un acoso diario que dificulta gobernar, legislar y hasta pensar caminos de desarrollo y justicia. Pero nada es en vano: muchos años tenía Chile sin debatir y actuar colectivamente de política. Ya veremos qué pasa en los próximos tiempos.

Hoy, en esta época de discusión de coyunturas, hay que reflexionar sobre lo que se dijo, escribió y votó en la segunda propuesta constitucional, pero también reflexionar críticamente sobre lo que la siguió. La ultra y centro derecha, considerando su total mayoría en el Proceso Constitucional 2023, escribió un texto a su imagen y semejanza, suponiendo que la ciudadanía la aprobaría: se liberaron de las trancas de los resguardos ideológicos y políticos y fueron con todo al vaso de vino, que suponían de gusto popular, hasta emborracharse de soberbia. Ya la analizaremos. Pero la ciudadanía la rechazó y todo nuevamente volvió al estado de régimen, es decir, volvimos a la realidad cotidiana y habitual. La soberbia de la propuesta constitucional no es derrotada en la historia, sino que se desvanece en el aire, pero quedan sus manifestaciones concretas: se mantiene el sistema educacional. Nada cambió, nada cambia, nada debería cambiar.

La cruda realidad

Nuevamente en este paso de año 2024-2025 se difunden los resultados de la Prueba de Admisión a la Educación Superior-PAES. La prensa vuelve a escribir sobre los 100 Mejores Colegios de Chile, los de mejor rendimiento. ¿Qué muestran sus resultados? Nada nuevo.

Que de los 100 “mejores” colegios, 98 son Particulares Pagados (PP), 1 Municipal (MU), 1 Particular Subvencionado (PS), ninguno de Servicio Local de Educación (SLEP). El 61, 3% de los estudiantes del PP está en el 20% más alto de puntajes. En cuanto a los peores resultados (menos de 500 puntos) el 1,9% es PP, el 49,3% es PS, el 40,3 es MU y el 7,7% es SLEP. En los resultados de promedios de matemáticas y lectura, la diferencia entre los PP y el resto es de 150 puntos aprox., pero también al interior de los particulares la diferencia es grande: 145 puntos entre los PP y los PS; entre el máximo de los PP y el menor del SLEP es de 196 puntos, pero entre los PS y los SLEP es de 51. (Fte., entre otras, Universidad Católica de Chile-El Mercurio).

Nada nuevo bajo el sol: la educación expresa la estructura de clases de nuestra sociedad, la distribución social del conocimiento disponible y la creciente desigualdad educacional y social, así como la concentración de los procesos de formación de los cuadros dirigenciales de la economía y la política. A modo de ejemplo, las tres comunas conocidas como las “del rechazo” (Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea) concentra el 32 % de los máximos puntajes: ¡1 de cada 3! Esto no es sólo injusto, es inmoral para la enorme mayoría de las familias de la clase media trabajadora, campesina, pobladora, profesional, migrante, de los pobres, de todo el territorio chileno, que tienen grandes y justas expectativas de futuro mejor para sus hijos e hijas y desarrollo para sus territorios.

¿Que lo privado es mejor que lo público? Falso de falsedad absoluta: 145 puntos separan en Mat/Leng a los PP y los PS … al final es el dinero a invertir en educación de cada hijo o hija el que hace la diferencia, no si es privado o estatal. En consecuencia, esos colegios PS que asumen el discurso clasista de que lo privado es mejor que lo público, deben revisarse y asumirse como parte del “resto”: de los públicos, de los que viven del estado, de los que tienen intereses comunes con los MU y lo SLEP y nada con los PP, de la plebe… aunque les guste parecerse a los de las 3 comunas del rechazo o se sientan parte de la formación de alguna elite provincial o regional subordinada a las del centro del país: están muy lejos.

Nada cambia: obviamente, todo sigue igual

Hace años que escribimos lo mismo en Página 19: nada cambia en esta lista, quizás sube o baja un colegio, pero es la misma denuncia que hacemos: estamos en un sistema fracasado de educación que no tiene arreglo sino es estructural. Si no se expulsa el dinero, el mercado, la subvención de la educación, no hay solución. No se saca nada con castigar a las universidades formadoras de profesores con menores acreditaciones o sentar a los docentes en el banquillo de los acusados. No, no hay solución: hay que cambiar el sistema. Si no se hace, el próximo año y en los siguientes, seguiremos haciendo el mismo análisis de los últimos 43 años. No se saca nada con alegar que los docentes municipales van a huelga y eso afecta los puntajes: la diferencia con los PS, muchos de los cuales ni tienen sindicatos, es pequeña comparada con la de los PP. La cuestión es estructural, ideológica y cultural: a ojo de buen cubero 30 colegios PP aprox. están asociados a nombres o sociedades católicas otros a otras religiones, pensamientos o al laicismo (1 de cada 3): no es poco, pues expresa lo que los sectores dominantes de la sociedad y educación defienden como libertad de educación. No aparecen los colegios de fundaciones privadas religiosas y empresariales, con subvención estatal, en esta lista de los 100 mejores colegios, siguen enseñando con menor calidad que sus pares privados pagados.

Duele ver en TV a autoridades progresistas tratar de justificar resultados con algún colegio bicentenario que rescataron en la debacle, intentando explicar lo inexplicable sin asumir la injusticia y diferencia social dramática, premiando a unos pocos estudiantes con altos puntajes, validando el mérito individual ante el fracaso de sus colegas, sin educar la conciencia. Fracasó el sistema de salud de los 80, fracasó el sistema de AFP de los 80, fracasó el sistema educacional de los 80. ¿Por qué este se “amonona” y no se busca cambiar radicalmente? Pregunta que queda en el aire mientras se desvanece en los fatuos discursos encendidos de justificación de lo injustificable. Mientras, los pobres y los trabajadores esperan, los profesores aguantan y resisten, las universidades estatales intentan ajustarse como pueden. Todo sigue igual, con retoques de cambio, pero igual.