
Periodista.
Todas las alarmas se encendieron el pasado fin de semana en las oficinas de la candidatura de Evelyn Matthei. También en las de los partidos que la cobijan. La encuestadora Cadem, en la que confían casi ciegamente en las derechas –su director es quien tuvo el cargo de jefe de las comunicaciones de Sebastián Piñera I- mostraba una baja leve de su candidata y casi en la misma magnitud –leve- un alza en las preferencias de José Antonio Kast, instalando al candidato de extrema derecha en un empate real con la ex alcaldesa.
Todo esto ocurrió mientras uno de los poderes del Estado –el Judicial- funcionaba tal como las derechas le pedían una vez y otra para enfrentar casos de corrupción descubiertos intentando involucrar al Presidente Boric (ver sección política de Pagina19). Se trata del llamado caso “Procultura, un escándalo de corrupción en Chile que involucra traspasos irregulares de fondos públicos a fundaciones privadas. El especial interés del fiscal Cooper en el Presidente Boric fue su solicitud al Juzgado de Garantía de Antofagasta, en noviembre del 2024, de investigar las conversaciones del Presidente de Chile. En dos oportunidades fue rechazado por los tribunales. Le pidió al Juzgado de Garantía de Antofagasta interceptar el teléfono del Presidente Gabriel Boric por un plazo de 60 días. No solo quiso interceptar sus llamadas, sino que también tener accesos a sus mensajes de texto, al tráfico telefónico del Presidente desde 2021 a la fecha, y también a la ubicación georeferenciada de su celular. También pidió acceso a todos los interlocutores con los que conversó el Mandatario.
Entonces, el juzgado fue drástico y muy tajante en su respuesta. Le aclaró al fiscal Cooper que el artículo 222 del Código Procesal Penal solo permite las medidas intrusivas como las interceptaciones telefónicas, cuando “existan sospechas fundadas de haber cometido o estar preparándose para la comisión de un ilícito, ya sea como autor o participe, por ende no es extendible a terceros”.
En las derechas estaban seguros que el Mandatario saldría dañado en esta investigación de años. Y ahora, la Corte de Apelaciones de Antofagasta emitió un fallo lapidario para el fiscal Cooper que deja en evidencia los “errores” cometidos. El teléfono donde supuestamente aparecía involucrado el Presidente, correspondía a una testigo que fue siquiatra del Mandatario y era la ex esposa del director de la Fundación cuestionada. En parte el fallo señala: “resulta chocante aceptar que los funcionarios policiales fueran incapaces de descubrir que se trataba de una voz femenina y no masculina. Las explicaciones dadas subestiman la inteligencia, no solo de los juzgadores, sino de cualquier ciudadano de la República”.
Repasan a la jueza de garantía por “no advertir la ilicitud ramplona devenida en el actuar de los agentes policiales”. Y concluyen que “se han validado actuaciones policiales al amparo de quien dirige la investigación, propias de tiempos pretéritos de la República, donde las garantías fundamentales de los ciudadanos eran vulneradas por agentes del propio Estado”. Tiempos de dictadura, ni más ni menos.
El Fiscal nacional cambió rápidamente a Cooper, provocando la disconformidad en la derecha. Todos salieron a opinar. Cual más, cuál menos culpó a Boric del cambio de fiscal, desconociendo la independencia de los tribunales en su actuación. Evelyn Matthei lo expresó sin dudarlo: “El nuevo fiscal a cargo del caso Procultura va a tener que esforzarse enormemente, actuar muy rápido para convencer a los chilenos que la remoción del fiscal Cooper no fue una forma de taparlo todo”, partió señalando. Enfatizó que “hay mucha evidencia que apunta a gente cercana al Presidente de la República, hay mucha evidencia que el señor (Alberto) Larraín hacía alarde de que conocía al Presidente de la República y por lo tanto los chilenos realmente necesitan saber qué es lo que sucedió”.
En eso están los tribunales. Porque la investigación sigue. Tal como el caso Monsalve. La crítica surgió a raíz que la Corte Suprema decidió el cambio de prisión preventiva por arresto domiciliario total del ex subsecretario Monsalve, a la espera de un juicio que aún ni siquiera comienza. Y sin embargo, la ciudadanía ya decidió su culpabilidad gracias al verdadero linchamiento mediático de los canales de televisión y otros medios de comunicación.
Los otros candidatos también criticaron al Poder Judicial. Johannes Kaiser atacó a los jueces de la Corte de Apelaciones de Antofagasta diciendo que su fallo “contiene apreciaciones políticas”, y amenazó con “tomar medidas”. José Antonio Kast calificó la remoción de Cooper como “una vergüenza”, que “favorece la impunidad”. Parlamentarios de oposición acusaron a Valencia de “ceder a las presiones de la extrema izquierda” y le exigieron reincorporar a Cooper al caso. Vale la pena recordar que es la misma derecha que hace unos meses acusaba a Cooper de “entorpecer” la investigación y lo citaba para interrogarlo en el Congreso.
Y también vale la pena mencionar la posición drástica del Presidente. Antes del fallo de la Corte, Gabriel Boric aseveró que “lo mejor que puedo hacer como Presidente de Chile es nuevamente dejar que las instituciones funcionen, no ejercer sobre ellas ningún tipo de presión, ni acusar por mi parte ningún tipo de persecución”. Lo mismo repitió después del fallo.
En concreto, la causa fue reasignada a la Fiscalía Regional de Antofagasta, encabezada por Juan Castro Bekios, quien tiene a su cargo una serie de aristas vinculadas al caso Convenios, como Democracia Viva, Urbanismo Social, Enlace Urbano, entre otras. Todos procesos adelantados en la investigación, con detenidos y acusados, al contrario del caso de Cooper.
No sólo desde la oposición emergieron opiniones críticas. Curiosamente el candidato presidencial republicano José Antonio Kast y el senador PS Fidel Espinoza ocuparon la misma palabra para calificar esta situación: “vergüenza”. “Luego de dos años de investigación, el fiscal Cooper es removido del Caso ProCultura. El peor escándalo de corrupción de la historia reciente se resuelve de la peor manera posible, favoreciendo la impunidad. Una vergüenza”, escribió Kast en su cuenta en X. También por la misma red lo hizo el senador socialista Fidel Espinoza: “Esto es una vergüenza inaceptable. Las presiones están dando sus frutos. ¿No puede quedar libre Larraín porque quizás tiene mucha información? ¿Eso es lo que está pasando? Así van a destruir el país”.
Distinto opinó desde la DC, el senador Iván Flores quien valoró la determinación del Ministerio Público. “El fallo de la Corte de Antofagasta ha sido categórico. Los agentes del Estado no pueden actuar en contra de los derechos esenciales de los ciudadanos”. “El Estado de Derecho no se puede vulnerar. Bien por la decisión de la fiscalía nacional; las medidas intrusivas no pueden estar descontroladas”.
Intranquilidad en las oficinas
Mientras en las oficinas de Chile Vamos se pasó de la intranquilidad inicial a opiniones apresuradas de algunas de las vocerías de Matthei pidiendo mejorar el trabajo en terreno que no gustaron a sus partidos, en la ultraderecha hubo suspiros de satisfacción y esperanzas en lo que sucederá en la primera vuelta en noviembre próximo. Había razones para ello. Por primera vez en 17 meses la candidata de la coalición de derecha y el abanderado republicano, José Antonio Kast, están empatados en las preferencias presidenciales.
Ese virtual empate entre Evelyn Matthei y José Antonio Kast instaló el fantasma que rondaba silente desde hace tiempo en Chile Vamos: la posibilidad de que Johannes Maximilian Kaiser Barents-Von Hohenhagen –previa alguna interesante oferta para él- se baje de la competencia y apoye con todo al otro ultraderechista.
Se asegura en privado que el resultado de esta semana de la Cadem no se explica por Kaiser -quien mantiene el mismo 6% del sondeo de la semana anterior- y que Kast gana los mismos tres puntos que pierde Matthei. Entonces, aparecieron las críticas, entre otras que la campaña carece de un relato claro, que la candidata se contradice con sus voceros.
Matthei salió en defensa de lo que estaba haciendo su comando. Aseguró que “esta es una carrera muy larga, que vamos a tener todo tipo de sondeos y que nosotros tenemos un gran equipo que es el que va a hacer la diferencia. No tengo ninguna duda que vamos a ganar”. Dijo que, junto con su equipo de campaña, se está preparando para gobernar. De paso y como acostumbra en los últimos tiempos, atacó al gobierno afirmando que “nos va a tocar muy difícil».
Así y todo, igual en la derecha creen que si Kaiser termina bajando su candidatura y Kast logra despejar reparos y atraer al electorado femenino, el escenario para Matthei se pone cuesta arriba. Al respecto, una vez más Kaiser reiteró que presentará su candidatura en agosto, fecha final para la inscripción de candidaturas, en medio de los rumores de presiones desde Republicanos para bajarse de la carrera a La Moneda. El libertario añadió que están “muy bien” avanzando en una dirección correcta para entrar en competencia.
Presiones y violencias
Al parecer las presiones no sólo vienen de los republicanos. Dirigentes de la UDI y Renovación Nacional se metieron al baile pidiendo bajar el tono de las declaraciones y a preocuparse de sus propios pactos. Esto, porque el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, más que criticarlos, los emplazó a dedicarse a armar una lista parlamentaria junto a Amarillos por Chile y Demócratas, indispensable para darle gobernabilidad al futuro gobierno que –aseguran- será para su sector.
Estas palabras fueron compartidas por la presidenta del Partido Social Cristiano, aumentar el co Sara Concha, quien resaltó la necesidad de una lista parlamentaria entre su partido, republicanos y nacional libertarios, lista que ya está en las puertas del horno. Se sumó a los dimes y diretes reveladores de la división existente en las derechas lo dicho por la recién proclamada candidata presidencial del Partido Social Cristiano, Francesca Muñoz. Lanzó dardos a Chile Vamos, su rival, señalando por qué a su juicio no hay que votar por Matthei. Dijo que ya tuvieron su oportunidad y “les faltó convicción” para hacer los cambios.
No han sido las únicas polémicas en las derechas. Se sumó con virulencia inusitada el candidato del Partido de la Gente, Franco Parisi, el mismo que en la elección presidencial pasada digitó su campaña desde Estados Unidos al tener impedimentos para entrar a Chile a raíz de juicios por no pago de las pensiones para sus hijos.
Parisi llegó al país recorriendo medios de comunicación al estilo Trump. Habla y habla, atacando al gobierno por supuesto, pero también a sus adversarios del mismo sector. Promete y promete soluciones, como comprar barcos y ponerlos en alta mar como cárceles para los delincuentes. Drástico, añadió “que los criminales tengan bien claro: bala o cárcel”. Y como en el pedir no hay engaños, respecto al problema de la migración irregular proponentingente militar y además instalar minas antitanques y antiblindados en la zona fronteriza.
Convencido que la tercera será la vencida para llegar a La Moneda, cuestiona a la clase política en general descartando cualquier tipo de alianza con las demás colectividades, incluso parlamentarias. Pero donde sobrepasó todo límite fue cuando descargó su virulencia contra la candidata que aparece con las mayores probabilidades de ganar en la primera vuelta.- “Creo que si la elección fuera este domingo, los cinco primeros estaríamos en torno al 15%, no veo mucha diferencia. La señora (Evelyn) Matthei está cayendo como piano de un avión. Ella está claramente en cuestionamientos de su salud mental, lo dijo la gran Teresa Marinovic, estamos considerando casi una situación como (Joe) Biden en Estados Unidos. En estos momentos está todo extremadamente líquido y para noviembre, nosotros deberíamos estar pasando a segunda vuelta entre un 18% y un 23% a 24%!”





