
La reciente revelación sobre la presunta operación de una cuenta anónima de bots por parte de un conocido periodista y exdirector de Canal 13, con el fin de difundir desinformación que daña la reputación de mujeres de relevancia pública, para favorecer a terceros, no solo transgrede el Código de Ética del Colegio de Periodistas de Chile y los principios que rigen el ejercicio responsable de la libertad de expresión, sino que erosiona la confianza ciudadana en los periodistas y los medios de comunicación que los tienen entre los suyos.
La libertad de expresión es un derecho esencial, pero no ampara la desinformación ni el hostigamiento. La Constitución y la Ley N° 19.733 establecen claramente la responsabilidad de quienes abusando del derecho a informar dañan la dignidad de las personas y el debate democrático.
Por ello, resulta urgente restablecer plenamente la tuición ética del Colegio de Periodistas sobre quienes ejercen la profesión, sin excepciones, para que infracciones como estas no queden impunes.
El costo de dejar las cosas como están, lo paga la democracia.
Atentamente,
Mónica Silva Monge
Presidenta Tribunal de Ética
Colegio de Periodistas RMS





