
Conoce al dedillo la realidad social de la región y fue una de las primeras parlamentarias de la zona que defendió la presencia militar para regular una migración que consideró descontrolada. Se la ha estado jugando por legislar para que el Estado tenga la obligación de colocar médicos especialistas en todas las regiones del país y otras de sus batallas ha sido por agilizar los constantes reclamos que se hacen a las empresas eléctricas en la región. Asimismo, “el agua no puede seguir siendo un negocio. Debe ser un derecho garantizado, gestionado con una visión regional y de sostenibilidad”, enfatiza.
El estado de salud del histórico político Jorge Soria, la colocó en la carrera senatorial y ella se lo toma con la seriedad de todos sus desafíos políticos. Como militante socialista, se plantea “transformar la vida de las personas con hechos, no solo con discursos”.
Danisa Astudillo Peiretti, Ingeniero comercial y actual diputada por el distrito 2 (Alto Hospicio, Camina, Colchane, Huara, Iquique, Pica y Pozo Almonte) de la Región de Tarapacá, ex Seremi de Planificación del gobierno de la Presidenta Bachelet, ex directora del Fosis de Tarapacá, ex concejala de Iquique, conoce muy bien la región y acá expone algunos de sus planteamientos al respecto para Página 19.
-¿Considera suficientes las medidas que se han estado adoptando en materia de migración?
En materia de migración, lo primero es reconocer que el Estado reaccionó tarde. Durante años, las regiones del norte estuvimos completamente abandonadas, enfrentando solas un descontrol fronterizo que heredamos de la administración anterior y que dejó a comunas como Colchane, Huara e Iquique sobrepasadas.
Hoy se han dado pasos, pero todavía son insuficientes. No basta con militarizar la frontera o hacer controles esporádicos: necesitamos presencia institucional permanente, con recursos reales para salud, educación, vivienda y seguridad en las zonas más afectadas.
Además, debemos establecer un registro biométrico obligatorio de ingresos y salidas, una política de trazabilidad que permita identificar a quienes ingresan al país, y una coordinación real entre Interior, Cancillería y los municipios fronterizos.
Yo vengo pidiendo hace tiempo un fondo especial para comunas fronterizas, porque son ellas las que han cargado con el costo humanitario y logístico de una crisis que no provocaron. Tarapacá no puede seguir pagando sola el precio de decisiones tomadas desde Santiago.
-En materia de desarrollo económico y empleo la minería ha hecho lo suyo, pero ¿observa usted otros polos de desarrollo en la región?
La minería ha sido fundamental para la región, pero no puede seguir siendo el único motor. Necesitamos que el desarrollo se quede en Tarapacá, que los tributos se traduzcan en infraestructura, capacitación y empleo local.
Hay que apostar por una Zona Franca 2.0, más moderna y tecnológica, que atraiga inversiones en reciclaje, electromovilidad y energías limpias. También debemos aprovechar el potencial de nuestro puerto, del turismo y de los corredores bioceánicos, pero con una mirada regional que genere empleo digno y oportunidades para los jóvenes.
Mi compromiso es impulsar centros de formación técnica especializados en minería, energía y logística, para que la mano de obra se forme aquí y las oportunidades no se sigan yendo a otras regiones.
-La minería sin embargo, genera fuertes impactos ambientales, ¿los cambios que se están haciendo en regulación ambiental contribuyen a un mejor control de ello?
El desarrollo económico no puede hacerse a costa del medioambiente. Los cambios en la regulación ambiental son un avance, pero en regiones como la nuestra aún falta fiscalización real.
Queremos inversión, sí, pero con respeto al territorio y con justicia ambiental. Las comunidades del Tamarugal, las caletas y los pueblos del interior, no pueden seguir siendo los que pagan los costos ecológicos del crecimiento.
Por eso, voy a seguir empujando una institucionalidad ambiental más descentralizada, con oficinas regionales que decidan y fiscalicen desde el territorio, no desde Santiago.
-Los desafíos hídricos fundamentales para el norte. ¿Cómo visualiza su abordaje?
El agua es el tema más urgente del norte. Mientras se extraen napas subterráneas para la minería o proyectos privados, todavía hay poblados, caletas y poblaciones que no tienen conexión a alcantarillado ni acceso estable a agua potable. Eso es inaceptable en pleno siglo XXI.
Tenemos que priorizar el uso humano y comunitario del agua, invertir en plantas desalinizadoras con participación pública y fortalecer los sistemas de Agua Potable Rural. También urge modernizar la red sanitaria en las comunas del Tamarugal y las zonas costeras.
El agua no puede seguir siendo un negocio. Debe ser un derecho garantizado, gestionado con una visión regional y de sostenibilidad. Y eso implica planificación, inversión estatal y una autoridad hídrica descentralizada que escuche a los territorios.
-Otro tema relevante son los corredores bioceánicos, ¿qué se debe hacer en ese campo?
Los corredores bioceánicos son una oportunidad enorme para Tarapacá, pero deben planificarse con sentido estratégico. No basta con abrir caminos: se necesita infraestructura, servicios, aduanas modernas y empleos locales.
Nuestra región debe ser la puerta al Pacífico, no solo un punto de paso. Para eso se requiere coordinación con los países vecinos y una mirada de Estado que asegure beneficios concretos para nuestras comunas.
-¿Cuál sería el sello socialista que distinguiría su gestión en la región?
Mi sello socialista será poner siempre a las personas en el centro, gobernar con justicia social, descentralización real y desarrollo sostenible.
Ser socialista hoy es defender la igualdad de oportunidades, pero también la dignidad de los territorios. Es mirar Chile desde las regiones y no desde Santiago.
Y eso incluye reconocer la fuerza de las mujeres del norte: las que sostienen familias, trabajan, emprenden y lideran, muchas veces sin el apoyo del Estado.
En Tarapacá, mi compromiso es con ellas, con los trabajadores, con los adultos mayores, con los jóvenes que buscan oportunidades y con todos quienes sienten que el desarrollo no los ha alcanzado.
Porque ser socialista es eso: estar donde más se necesita y transformar la vida de las personas con hechos, no solo con discursos.





