
Periodista.
A medida que pasan los días y se acorta el plazo para que los nuevos inquilinos de La Moneda asuman sus funciones, queda más que claro que en los equipos y partidos que asumen el próximo 11 de marzo adolecen no sólo de escasa experiencia en el Estado, sino, además, de densidad política.
Las últimas declaraciones del presidente de Republicanos, por ejemplo, es una muestra de ello. Sin poder ocultar su ira por el anuncio del gobierno chileno postulando a la ex presidenta Michelle Bachelet al cargo de secretaria general de la ONU, Arturo Squella, brazo derecho e izquierdo de José Antonio Kast señaló que “el presidente anuncia candidaturas que no conducen a absolutamente a nada, es una candidatura simbólica la que está planteando el presidente Boric”.
“Cualquier persona que haya seguido de cerca la situación de la elección sabe que la candidatura de Michelle Bachelet nace muerta precisamente gracias a los comentarios sistemáticos que ha hecho Gabriel Boric, el presidente de la República saliente, respecto de mandatarios de otros países por de pronto como Estados Unidos”.
Dijo que “molesta tan profundamente esta avivada de presentar una candidatura 37 días antes de dejar la administración”, señalando que se trata de una decisión que debió haberse conversado y consensuado con el próximo gobierno. “En definitiva tal como se ha visto durante estos días, es una candidatura que divide a los chilenos y que genera gastos que no estamos en condiciones de absorber. Tenemos otras prioridades“, aseveró, afirmando que la idea tiene “pocas probabilidades de éxito”. Respecto a si se trata del “amarre más grande” que deja el Gobierno, el líder republicano respondió afirmativamente.
Grandeza de México y Brasil
Dejando en evidencia que esa fue la línea que bajó el propio Kast hacia sus voceros republicanos, porque apoyó las palabras de Squella durante su visita a autoridades europeas de dudosas -sino inexistentes- credenciales democráticas, fue lo expresado con aún más odiosidad por la secretaria general de los republicanos, Ruth Hurtado. No sólo criticó con ira contenida al Presidente Boric, sino se atrevió a denostar con más ira aún a la ex presidenta Bachelet.
Esta parlamentaria, que lleva pocos años en la política, puso en duda las credenciales de competencia para el cargo de la dos veces presidenta de Chile y que ocupó altos cargos en Naciones Unidas, a su juicio, por el mal desempeño en los puestos que ha detentado.
“Más allá de si la actuación de estos cargos tuvo un buen desempeño, podríamos partir por analizar cómo fue su desempeño como Presidenta de Chile, que fue bastante paupérrimo, hemos heredado malas políticas públicas de ella en materia de educación, en materia migratoria, en materia tributaria”. Y luego agregó: “Chile también tiene bastantes baches gracias a las malas políticas públicas desempeñadas y realizadas en sus mandatos como presidenta de Chile. A lo que voy es que no por haber pasado por un cargo le da la expertise necesaria para postular a otro… creo que, en el caso de ella, varias de las crisis que hoy día vivimos en Chile es gracias a sus malas políticas públicas como Presidenta de Chile”.
Y por supuesto, no podía faltar la mención probablemente destacada en la minuta que le entregaron sobre la posibilidad de veto de Estados Unidos como miembro de Consejo de Seguridad de la ONU. “No sabemos qué va a hacer tampoco Estados Unidos, hubo voces de que iba a ser vetada la presidenta Bachelet, lo que nos parecería aún más lamentable gracias a la mala política internacional que ha llevado delante el presidente Boric”, señaló, y añadió que “sería un chascarro más o un bache más en su gestión”.
Por cierto, ambos republicanos omitieron el respaldo público entregado a Michelle Bachelet por dos de los países más poderosos del continente: Brasil y México. Claudia Sheinbaum, la Mandataria mexicana – que se ha enfrentado en múltiples oportunidades a Donald Trump defendiendo a su país, y justamente por eso este la respeta-, destacó las credenciales de Bachelet. “Ella fue ya dos veces Presidenta de Chile, es una mujer reconocida, conoce Naciones Unidas y tiene una visión pacifista del mundo y de atención a los pobres. Es muy importante. Entonces, por eso decidimos apoyar su candidatura”. En el mismo sentido habló el brasileño Lula da Silva: “su experiencia, liderazgo y compromiso con el multilateralismo la capacitan para liderar la ONU en un contexto internacional marcado por el conflicto, la desigualdad y los retrocesos democráticos”.
Ni Squella ni Hurtado mencionaron el escaso prestigio democrático del gobierno de Trump. Omitieron por supuesto la crítica de los demócratas del mundo, a la administración norteamericana, la repulsa mundial por el papel que su presidente Donald Trump ha jugado en el martirologio de los palestinos en Gaza, incluso en Ucrania; y los testimonios de su participación en las “fiestecitas” del delincuente sexual Jefrey Epstein, además de su intervención en Venezuela y las amenazas a Groenlandia, México, Cuba e Irán, entre otras.
El presidente electo evitó ahondar en el tema, que ya conocía desde que en diciembre se reunió con el presidente Boric en la Moneda. Fue en esa oportunidad que el mandatario saliente le informó a Kast respecto de sus intenciones, quien, consultado durante su gira europea, señaló que se referiría al tema después del 11 de marzo.
Pequeñeces en Chile
En Chile, varias voces se levantaron ante la pequeñez de las reacciones de algunas derechas. Por ejemplo, al ser consultado sobre el punto, Felipe kast, de Evopoli expresó: “Sí la apoyo. Creo que Michelle Bachelet, más allá de las diferencias políticas que uno pueda tener con ella, es una mujer que ha demostrado que es una demócrata, que estuvo a cargo de la Comisión, como Comisionada de Derechos Humanos, condenó con mucha fuerza la violación a los derechos humanos en Venezuela, es una mujer que ha sido dos veces también Presidenta de Chile”. Y añadió: “Yo creo que tenemos que, ojalá, apoyarla para que efectivamente esta candidatura que ha sido anunciada por el gobierno pueda avanzar”.
El excanciller Ignacio Walker, calificó de «aberrantes» a todos los aliados del gobierno del presidente electo, José Antonio Kast, que no estén de acuerdo con la decisión de Boric de oficializar la candidatura. Según el punto de vista del experto, este sería un paso clave para Chile en la política exterior.
Walker advirtió que el rechazo anticipado a la candidatura puede tener costos políticos inmediatos para el próximo gobierno. Mencionó que el presidente electo no contará con mayoría parlamentaria y que una señal de cierre temprano puede tensionar innecesariamente la relación con sectores de la oposición que podrían jugar un rol clave en el Congreso. Por lo mismo, respaldar la candidatura de Bachelet podría funcionar como un gesto de distensión política y de apertura al diálogo, mientras que un veto impulsado desde los partidos arriesga instalar un clima de confrontación desde el inicio del mandato. “Aquí no solo está en juego la política exterior, sino también la forma en que se va a gobernar”.
Las declaraciones de Hurtado y Squella provocaron una dura respuesta de la ministra vocera, Camila Vallejo. Dijo que “tildar la inscripción de la candidatura de ‘amarre’, “es casi una invitación a dejar de gobernar, porque, si no, todo te lo voy a acusar de amarre, deja de legislar, porque se lee como amarre, deja de presentar una candidatura a Naciones Unidas porque es un amarre”. “¿Qué pretenden? ¿Qué el gobierno deje de hacer lo que tiene que hacer? Si el Gobierno actualmente es el Gobierno del presidente Boric, y es el presidente Boric el que gobierna hasta el 11 de marzo. Después serán ellos”.
“Al presidente electo le tocará ser Presidente en marzo y tendrá que darse cuenta de que ser gobierno implica atender a las emergencias, pero también a muchos otros problemas”, sostuvo la ministra vocera. Y añadió que “la política exterior no para, no cesa” y que “para ser gobierno se requiere caminar y masticar chicle al mismo tiempo”.
En esa línea, defendió la labor del Ejecutivo en estas últimas semanas: “Estamos, no solamente en terreno para atender la emergencia en el sur y también en Maipú y en sectores afectados por el sistema frontal del fin de semana, sino también en sacar leyes y atender materias en política internacional”.
Una gira para los amigos
De dulce y de agraz fueron los comentarios respecto a la gira por Europa que realizó el presidente electo. Según algunos de sus propios partidarios, reunirse con el ultraderechista español, fundador del partido de la derecha nacional conservadora, Santiago Abascal, al que Kast calificó como “un gran amigo”, y sostener una ronda de conversaciones con eurodiputados del sector, como el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR); el grupo de Patriotas por Europa y el Political Network for Values, no le suman ni le quitan a Chile,.
Tampoco le suma, más bien le resta, sus encuentros con personajes como el Primer Ministro de Hungría, Viktor Orban Esto ha sido justamente una de las principales inquietudes de la gira de Kast en la derecha más liberal. No son pocos los que piensan que el objetivo del viaje ha sido poco claro. Según han señalado, reuniones con Orbán y otros personajes similares, como Giorgia Meloni, de Italia, no tienen ninguna relevancia para el país y solo se han realizado debido a una afinidad ideológica. Por lo mismo piensan que se debería haber buscado otro tipo de bilaterales.
Más aún cuando se conocieron declaraciónes de Kast en ese ambiente que le acomoda. Dijo sin dudarlo que las sociedades actuales enfrentan los efectos de “una cultura dominada por los ismos”. Explicó que dentro de estos se encuentra “el ambientalismo extremo que prioriza la naturaleza por sobre el ser humano, el animalismo radical (…) que antepone a los animales sobre la dignidad del ser humano, el feminismo ideológico, que enfrenta a hombres y mujeres en lugar de dignificarlos por igual, el indigenismo radical que reemplaza la integración y a la valoración de todos los miembros de la sociedad, independiente de su origen”.
De acuerdo con el mandatario electo, “estos ismos no buscan la justicia, buscan el poder mal entendido, no buscan la igualdad, sino que promueven la división, no buscan fortalecer la democracia, sino vaciarla y capturarla”.
Un discurso bastante lejano al que entregó luego de reunirse con Lula, el presidente brasileño. Tanto así que en la derecha tradicional comentaron que Kast se alejó del relato de “gobierno de emergencia” y que, a diferencia de sus otras giras- señalan que pareciera tener un foco más ideológico y personal, pensando en estrechar los vínculos con la ultraderecha europea.
Así las cosas, feministas, ecologistas, animalistas, indigenistas y ambientalistas, tendrán no pocas dificultades para avanzar en sus aspiraciones en esta administración.





