Aviso del Presidente Kast: “Hacer lo que hay que hacer, aunque sea impopular y aunque cueste”

Captura de pantalla Gobierno de Chile en Youtube

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Noventa días. Ese es el plazo que prometen en el nuevo oficialismo para concretar cambios que califican de urgentes y que dejen en evidencia lo que significa la llegada de la ultraderecha al poder. Es el objetivo.

Por lo mismo, sólo horas después que José Antonio Kast recibiera la piocha de O’Higgins de manos del ya ex presidente Gabriel Boric, y cuando aún las nuevas autoridades no llegaban a sus oficinas, comenzó a aparecer la frase que muchos en el progresismo esperaban: “esto es mucho peor de lo que imaginamos”. La frase será la excusa que se escuchará o leerá durante un tiempo indeterminado para explicar razones por las cuales no se cumplirán o se atrasarán medidas prometidas durante la campaña de la ultraderecha.

Por eso es que en su primer discurso -y como los otros, siempre leídos-, Kast sostuvo que recibe un Chile “en peores condiciones de las que podíamos imaginar”, con finanzas públicas debilitadas, “un país donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado. Un país donde las familias se sienten abandonadas por el Estado.”

Lo concreto es que los estrategas de la derecha que comenzó a gobernar con José Antonio Kast saben que las expectativas que crearon durante la campaña presidencial son muy altas y tienen claro que “desde este 11 de marzo, José Antonio Kast tiene el desafío de hacer que las cosas pasen, porque el país va a depender de él”, como señaló el analista Cristian Valdivieso. Dijo que el presidente tiene el desafío de aterrizar el “gobierno de emergencia”. Ese es el gran desafío que tiene por delante.

Entre otras cosas, tendrían que demostrar ahora que Chile se cae a pedazos, como repitieron una y otra vez y seguramente lo seguirán haciendo durante un buen tiempo más. Porque según lo establecen algunos manuales de comunicación política, “es necesario” mantener a la gente convencida de los peligros que vivieron y de que los sacrificios son ineludibles si se quiere volver “a la normalidad”, como también han repetido mil veces.

De ahí que el discurso de Kast desde el balcón de La Moneda fue un mensaje a Chile. Se centró en los cuatro pilares que han definido su trayectoria política: orden, Dios, familia y la autoridad de un Estado fuerte, tal como lo pregonaba Diego Portales. De hecho, lo citó a Diego Portales para respaldar su enfoque: “Un país no puede gobernarse solo con ideas. Tiene que gobernarse con carácter y el carácter no es arbitrariedad. El carácter es estar dispuesto a hacer lo que hay que hacer, aunque sea incómodo, aunque sea impopular, aunque cueste “.

Un discurso que llamó la atención. Cristian Leporati,  Director ejecutivo Antropología y Estrategia; Profesor de Comunicación Política y Gubernamental de la Universidad Diego Portales, ex director Escuela de Publicidad UDP, no resistió comentar: “Hace mucho que no oía un discurso presidencial tan profundamente mesiánico, en la línea de la retórica iliberal y, derechamente eclesiástico en términos morales”.

Así terminó un día lleno de emociones por lado y lado. Con una ceremonia en el Congreso, donde salvo el Rey de España que está obligado a asistir a todo tipo de traspasos de mando, adoleció de autoridades de primera línea, cometiendo errores brutales, como invitar al hijo del ex presidente brasileño Bolsonaro, preso por golpista y creer que Lula da Silva acudiría a la ceremonia sin problemas. Tercer socio comercial. País vecino. Y estratégico en el continente y hasta en el mundo.

Las malditas expectativas

Pero la realidad es más fuerte que las campañas. Aunque esas duren.  El equipo económico del nuevo gobierno ha sostenido que el Estado chileno ha gastado más de lo que recaudó; que el déficit fiscal aumentó en los últimos años; y que la deuda pública ha crecido. Frente a este supuesto “desastre” plantean medidas como recortar el gasto fiscal; reducir ministerios o programas y limitar el crecimiento del Estado.  Porque también aseguran que nunca como hoy el Estado ha crecido en “grasa”. Y esa “grasa” son los trabajadores públicos, que deben prepararse para los recortes.

Ya lo dijo el presidente de los republicanos, el partido de José Antonio Kast, el senador electo Arturo Squella. Confirmó en una entrevista en radio ADN que habrá despidos de funcionarios del sector público cuando asuma el gobierno del presidente, José Antonio Kast.

Al ser consultado sobre estos eventuales despidos, Squella respondió: “Sin ninguna duda. Hay más de un millón de personas”. Y añadió el cuento correspondiente¨ “La época en que estaba en campaña, cuando entraba a una oficina pública, se me acercaba alguien de carrera y me decía: ‘Acá hay por lo menos 20 personas que nadie conoce, no saben quiénes son, no tienen escritorio’”.  Añadió que “obvio que ese raleo hay que hacerlo, ese estudio de quiénes son esas personas y por qué están ahí”. Y no solamente eso: “van a venir evaluaciones de programas que se tienen que hacer, si es que tienen sentido o no gastar recursos de todos”. Ese es el plan.

Un plan liderado por Bernardo Fontaine, concebido para activarse desde el 11 de marzo con el propósito de iniciar de inmediato la implementación del programa en los ejes de las supuestas emergencias económica y de seguridad. Fontaine, un ingeniero comercial con mención en Economía, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, se desempeñó en distintas empresas como Falabella, Lan, La Polar, y Citibank y vicepresidente del directorio y director Independiente de Security. Este es el hombre del plan.

Analistas de centros académicos o economistas reputados como los ex ministros de Hacienda Nicolás Eyzaguirre y Andrés Verlasco -muy lejos de las ideas “zurdas”- cuestionan el juicio difundido de que Chile está en una grave crisis fiscal. Ellos sostienen que la deuda pública de Chile sigue bastante baja en comparación con otros países; que el déficit fiscal fue manejado dentro de reglas fiscales existentes y que, en definitiva, la economía chilena no está al borde de una crisis fiscal. Por eso, sostienen que hablar de “arcas vacías” sería una exageración.

Más o menos en el mismo sentido que lo hizo el  Consejo Fiscal Autónomo (CFA) en su informe sobre el manejo fiscal del gobierno de Gabriel Boric en 2025. Un informe muy usado por los republicanos para graficar que Chile “se cae a pedazos”. Sin embargo, de nuevo la porfiada realidad.   Entre sus juicios, el informe señala que los errores en las proyecciones de ingresos fueron “reiterados y significativos”. Pero que, pese a ello – y lo dijo el vicepresidente de la entidad, Sebastián Izquierdo- se evita calificar el actual momento como una crisis fiscal. Lo mismo que dijeron los ex ministros de Hacienda ya señalados.

Entre las iniciativas ya definidas destaca el proyecto que busca tipificar el ingreso irregular al país como delito, una propuesta que probablemente la próxima semana será defendida ante la Comisión de Gobierno del Senado.

Otros proyectos que serán sometidos a urgencia son el que busca reducir la tasa del impuesto de primera categoría del 27% al 23%, -cosa que tiene felices a los empresarios-; el que propone eliminar el pago de contribuciones para la primera vivienda, de manera gradual. No se dice que las contribuciones urbanas las paga solo el 20% más rico de la sociedad, y que eso se distribuye a las comunas más pobres. No es casualidad entonces que, desde Renovación Nacional, aseguraron que la medida podría generar una pérdida para el Fondo Común Municipal de los municipios más vulnerables.

No es sólo ese peligro. Ya se vislumbra que el derecho conseguido de trabajar 40 horas será revisado por el gobierno. Lo mismo que el derecho a sala cuna.

Instrucciones y decisiones

Horas antes del cambio de mando, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, el mismo que ideó las colusiones, mandó un instructivo anunciando que habrá rebaja de presupuesto de todos los ministerios. Quiroz tuvo un rol protagónico en la colusión de los pollos. Durante el proceso que se realizó en tribunales, quedó acreditado que el economista elaboró un modelo de proyección de ventas para la Asociación de Productores Avícolas, donde están Agrosuper, Ariztía y Don Pollo, un modelo que después esas empresas ocuparon para repartirse el mercado, obviamente con grandes ganancias para ellos en detrimento de los clientes.

El instructivo enviado por el presidente Kast a través de su nuevo jefe de las finanzas, Quiroz, pide una reducción transversal de 3% en los recursos asignados a cada cartera. Todas por igual, sea Salud, Educación, Bienes Nacionales, etc. Sin duda esta instrucción será debatida por los expertos.

Hay quienes se preguntan -entre otras materias- si en los cambios que se anuncian se incluirá el corte definitivo del cable chino que uniría a velocidad inimaginable el continente latinoamericano con el asiático.

Pero, ya hay una decisión al respecto. No precisamente de las nuevas autoridades sino del embajador de Trump en Chile. En el contexto el cambio de mando, el ex policía Brandon Judd sostuvo que “el cable chino ya acabó”. Judd explicó que la principal preocupación del país estadounidense se enmarca en el intercambio de inteligencia entre países, subrayando que es fundamental contar con garantías de que los datos y la información compartida estarán debidamente resguardados. “Si Chile quiere ser socio de nosotros, y si nosotros queremos ser socios de Chile, nosotros tenemos que aprender lo que es mejor para ambos países”.

¿Qué se podría perder si se aceptan las amenazas norteamericanas? Al parecer, convertir a Chile en un hub digital del Pacífico, porque hoy gran parte del tráfico de internet de Sudamérica hacia Asia pasa primero por Norteamérica.

Un cable directo permitiría rutas más cortas de datos, menor latencia (mayor velocidad), mayor autonomía tecnológica regional lo que podría posicionar a Chile como puerta digital entre Sudamérica y Asia, lo que podría generar inversión extranjera; empleos tecnológicos y desarrollo de la economía digital.

Por sus características geográficas, sociales, económicas y políticas, varios estudios sostienen que el país podría haberse transformado en la plataforma digital del Pacífico Sur.