Ana María Bravo, candidata a la reelección por Valdivia: “Quiero seguir trabajando por una vida libre de violencia para las mujeres”

En noviembre de 2021 Ana María Bravo hizo historia: se convertía en la primera mujer diputada de la Región de Los Ríos. De esta forma, llegaba al congreso tras una larga trayectoria de servicio público como abogada, llegando a ocupar grandes roles regionales como haber sido seremi de Economía, Fomento y Turismo en el segundo gobierno de Michelle Bachelet.

Esta mujer socialista es reconocida en la zona por su liderazgo sensible, empático y paciente, su amor por los animales y la lucha por su principal consigna: los derechos de las mujeres y niñas de todo el país. Hoy las mujeres que la apoyan incluso se han agrupado en el “Club de Lulú”, un espacio que rinde homenaje a una de las caricaturas favoritas de la diputada en su infancia y en el que pueden transmitir sus dudas e inquietudes, así como informarse de la labor legislativa de la parlamentaria.

¿Por qué o cómo nació la idea de ser candidata a diputada por la Región de Los Ríos y querer ser reelecta?

La decisión de ser candidata a diputada nació desde mi vocación de servicio público. Soy valdiviana, y durante muchos años tuve que vivir en Santiago por falta de oportunidades en mi región. Cuando regresé hace ya dos décadas, lo hice con la convicción de aportar a mejorar la vida de las personas que viven en Los Ríos. Trabajé en el servicio público más de 20 años, incluso antes de titularme como abogada, y entendí que desde el Parlamento podía contar con las herramientas necesarias para impulsar cambios reales, especialmente en la vida de las mujeres.

Hoy, al ser la primera y única mujer diputada en la historia de la región, siento una enorme responsabilidad con quienes depositaron su confianza en mí. Quiero seguir trabajando por una vida libre de violencia para las mujeres, fortalecer las oportunidades laborales, el emprendimiento, la salud y la detección temprana del cáncer. Por eso busco la reelección: porque aún queda muchísimo por hacer, y porque mi compromiso con Los Ríos no es de cuatro años, es de vida.

De acuerdo a la realidad de Los Ríos ¿cuál considera que ha sido su aporte como diputada para la región? ¿Qué nuevos aportes le gustaría concretar en un nuevo periodo?

He puesto en el centro de mi trabajo la calidad de vida de las mujeres y sus familias. Hemos impulsado proyectos y gestiones relacionadas con la prevención y detección temprana del cáncer de mama, una prioridad para nuestra región. También he trabajado para fortalecer la autonomía económica de las mujeres, promoviendo oportunidades laborales, emprendimiento y apoyo a jefas de hogar.

Además, he sido una voz permanente para las comunas que muchas veces quedan fuera de las decisiones nacionales: zonas costeras, rurales y apartadas. Mi rol ha sido llevar sus necesidades al Congreso y traducirlas en leyes, fiscalización y gestiones concretas.

En un nuevo periodo quiero profundizar el trabajo en salud pública, especialmente en salud mental y atención oportuna para mujeres. También impulsar medidas que fortalezcan la seguridad, el empleo y el desarrollo económico local. Y seguir luchando para que vivir en una región no sea sinónimo de menos oportunidades.

¿Qué la distingue de otros candidatos/as o parlamentarios anteriores?

Soy la primera mujer diputada en la historia de la Región de Los Ríos, y eso no es solo un dato: es una responsabilidad. He debido abrir puertas en una sociedad que sigue siendo machista y patriarcal. No llegué al Congreso por apellido, llegué trabajando más de 20 años en el servicio público, desde abajo, en terreno, con la gente.

Me distingue la convicción y la perseverancia. Soy mamá, profesional y mujer política en un espacio que todavía cuesta ocupar. He aprendido a equilibrar la vida familiar y el trabajo parlamentario, y lo hago con una herramienta fundamental: valentía. Otro sello que me diferencia es que mi trabajo es cercano, directo y transparente. No soy una diputada de oficina, soy una diputada de terreno y de comunidad.

¿Qué problemas identifica como los principales en su región?

Nuestra región enfrenta desafíos urgentes, brechas de salud, largas listas de espera, falta de especialistas, problemas de acceso en sectores rurales, y una grave desigualdad territorial. También falta empleo, diversificación económica y apoyo para emprendedores, especialmente mujeres.

Otro problema central es la violencia contra las mujeres. Vivimos en una sociedad donde aún se normalizan agresiones y abusos. Por eso debemos fortalecer la prevención, la educación, la protección y la detección temprana. También está pendiente mejorar la seguridad, la infraestructura y la conectividad, para que todas las comunas avancen al mismo ritmo.

¿Cuál considera que es el “sello socialista” que aportan las candidaturas del Partido Socialista?

El sello socialista está en poner a las personas al centro. Es defender la igualdad, la justicia social, la dignidad y los derechos humanos. Las candidaturas del PS se caracterizan por tener conciencia social, por trabajar con las comunidades y no desde arriba, por impulsar políticas públicas que reduzcan brechas sociales, económicas y territoriales.

Desde el socialismo creemos en el Estado como garante de derechos, especialmente para mujeres, estudiantes, trabajadores y familias que necesitan apoyo. Es un sello de compromiso con el feminismo, la participación ciudadana y la defensa de las libertades y la democracia.

Siendo ex Seremi de Economía, Fomento y Turismo en la región, ¿qué le aportó esa experiencia? ¿Cómo cree que ese rol le ha permitido enfrentar de mejor forma los desafíos de la Cámara?

Ser Seremi de Economía en el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet marcó mi trayectoria. Ese rol me permitió trabajar directamente con pymes, emprendedores, comercio local, turismo y zonas rurales. Entendí en profundidad la realidad productiva de nuestro territorio y las oportunidades que existen cuando se impulsa la innovación y se genera empleo con enfoque local.

Esa experiencia me dio herramientas para legislar con conocimiento práctico, no solo teórico. En la Cámara he podido levantar la voz por quienes emprenden, por los que necesitan acompañamiento para formalizarse, por las mujeres que buscan independencia económica, y por un desarrollo que no excluya a nadie. Ser Seremi me entregó visión territorial, trabajo en terreno y una comprensión real de los desafíos económicos de la región.