
Presidente de Fensitrambich.
Cada 29 de julio, Chile conmemora el Día Nacional del Recolector y la Recolectora, una fecha que reconoce a miles de trabajadores que, de madrugada y en cualquier condición climática, realizan una labor indispensable para la salud pública, el cuidado del medio ambiente y el funcionamiento de nuestras ciudades.
Pero el verdadero reconocimiento no puede agotarse en una efeméride. La promulgación de la Ley de Identidad Legal constituyó un avance histórico para un sector que durante décadas permaneció invisibilizado. Hoy el desafío es cumplir ese compromiso mediante la pronta dictación de su reglamento, requisito indispensable para que los derechos que la ley consagra se traduzcan en beneficios reales para los trabajadores.
Del mismo modo, resulta prioritario avanzar en las Bases Tipo que prepara la Contraloría General de la República para las licitaciones del servicio de recolección. Su implementación permitirá establecer estándares más modernos, transparentes y justos, resguardando tanto la calidad del servicio como las condiciones laborales de quienes lo prestan.
Conmemorar esta fecha también implica asumir una responsabilidad. El mejor homenaje que Chile puede rendir a sus recolectores no son solo los reconocimientos públicos, sino concretar las reformas que aún están pendientes. Porque la dignidad de un trabajo esencial no puede seguir esperando.








