
Doctora en Ciencias Políticas, profesora emérita de la Facultad de Long Island University en Nueva York y colaboradora del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), Usach. Desde Estados Unidos
He seguido el Proyecto Camelot desde hace muchos años, como una herramienta encubierta de intervención estadounidense en los 1960 en Chile. Disfrazada como estudio académico, Camelot fue un instrumento de la contrainsurgencia en tiempos de revolución y poderosos movimientos sociales en América Latina. Era una época de muchos cambios, mucha consciencia política y movilización y muchas esperanzas para lograr cambios estructurales, todo dentro del contexto de la Guerra Fría. Especialmente después de la Revolución cubana de 1959, Washington quiso saber las probabilidades de revolución en toda la región, y cómo identificarla, controlarla y combatirla para perpetuar el dominio estadounidense. En 1964 el Proyecto Camelot fue lanzado en Chile, y, el mismo año, la CIA también inicio la anticomunista “campaña del terror” clandestina para descreditar a Salvador Allende en las elecciones presidenciales.
Camelot tenía como objetivo “predecir e influenciar” los procesos de cambio social y signos incipientes de revolución.Un general del ejército estadounidense dijo que Camelot “nos ayudaría a predecir el uso potencial del Ejército estadounidense en cualquier número de casos en los que la situación pudiera estallar”. La naturaleza contrainsurgente del Proyecto Camelot fue descubierta por el gobierno chileno, gracias en gran parte al académico noruego Johan Galtung, que tuvo un rol clave en avisar a sus colegas chilenos sobre los escondidos objetivos del proyecto. En un importante articulo reciente, dos académicas italianas, Lara Semboloni y Marcella Aline Toledo, escribieron que Galtung rechazó aceptar el rol del Ejército estadounidense en el proyecto [Semboloni y Toledo, “Unveiling Cold WarDynamics in Latin America: The Camelot Project”, European Journal of Interdisciplinary Studies, January-April 2024, 137) e identificó el proyecto como “colonialismo científico”. Varios profesores en Chile rechazaron cualquier participación en el proyecto. Luego un comité especial de la Cámara de Diputados del parlamento chileno organizó audiencias para investigarlo. Las sesiones del parlamente fueron muy críticas e indignadas. Camelot fue cerrado en 1965, al mismo tiempo que empezó en el Congreso de Estados Unidos una investigación propia.
En un artículo de 2011 expliqué así el Proyecto Camelot [McSherry, “Nuevos medios para vigilar a América Latina”, Página/12, 30 de octubre, 2011 [https://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-180091-2011-10-30.html]:
“En 1964, la Oficina de Investigación y Desarrollo del Ejército de los Estados Unidos patrocinó el Proyecto Camelot, que fue un esfuerzo de recopilación de información en el contexto de la estrategia de contrainsurgencia. Camelot fue concebido, originalmente, para tener una vasta cobertura, abarcando países en todo el mundo en desarrollo. Sin embargo, el proyecto se implementó solamente en Chile y no por mucho tiempo. Los objetivos declarados del proyecto eran ‘diseñar procedimientos para evaluar la potencialidad de que se desarrollara una guerra interna al interior de las sociedades nacionales’ e ‘identificar… aquellas acciones que un gobierno pudiese desarrollar para mitigar las condiciones favorables a ella’. Bajo el camuflaje brindado por un proyecto universitario de ciencias del comportamiento [behavioral science], que se ubicaba en la Oficina de Investigación de Operaciones Especiales de la American University (financiada por el Ejército), Camelot era un proyecto encubierto de inteligencia. En Chile, Camelot fue presentado como una encuesta académica, escondiéndose su relación con el Pentágono”.
Desde entonces, me he dado cuenta de que Camelot no fue implementado solamente en Chile. En mis investigaciones para mi libro sobre la Nueva Canción chilena (2015) encontré nuevas evidencias sobre el proyecto. En este libro escribí que ‘un proyecto similar fue descubierto en Brasil en menos de dos semanas y otros se lanzaron en Colombia (Proyecto Simpático) y Perú (Operación Task), patrocinado por SORO [Special Operations Research Office u Oficina de Investigación de Operaciones Especiales] y financiado por el DOD [Departamento de Defensa]”. Escribió el recién fallecido doctor paraguayo Martín Almada en 2014, “El Proyecto CAMELOT fracasó en Chile pero fue un éxito en Paraguay en el año 1970. Lo denuncié en mi libro de tesis Paraguay Educación y Dependencia, Universidad Nacional de La Plata, año 1974. Fueron encuestados paraguayos de todos los sectores de la sociedad para establecer sus opiniones políticas, sus creencias religiosas, su compromiso con la democracia, etc. Eso fue durante la dictadura de Alfredo Stroessner.” Según el autor argentino Juan José Navarro, Guatemala, Bolivia, México y Cuba fueron incluidos en el Proyecto Camelot originalmente [Navarro, “Cold War in Latin America: the Camelot Project (1964-1965) and the political and academic reactions of the Chilean Left wing[https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/70554/CONICET_Digital_B.pdf?sequence=5&isAllowed=y] . Según Semboloni y Toledo, proyectos semejantes fueron programados para Egipto, Irán, Turquía, Corea, Indonesia, Malasia, Tailandia, Francia, Grecia, India, Nigeria y Franco-Canadá.
En Chile, Camelot se presentó como una pesquisa académica, ocultando su relación con el Ejército estadounidense. Los investigadores encuestaron a chilenos de todos los sectores sociales para determinar sus creencias políticas, su compromiso con la democracia y otra información personal. Según una chilena que participó en el proyecto, que entrevisté en los 90, cada persona entrevistada fue categorizada según su nivel de peligro o “potencial subversivo”. Cuando más tarde esta persona intentó obtener una visa estadounidense, las autoridades estadounidenses tenían un expediente completo sobre ella, con toda la información supuestamente confidencial que había proporcionado.
Las bases de datos de Camelot también se utilizaron para la guerra psicológica, para influir en las actitudes políticas y así manipular elecciones clave. La CIA computarizó y analizó los datos recopilados por Camelot y los utilizó para producir anuncios anticomunistas aterradores durante la campaña electoral de 1964 entre el candidato democristiano Eduardo Frei y el izquierdista Salvador Allende. En la propaganda, por ejemplo, a las mujeres se les dijo que, si Allende era elegido, sus hijos serían enviados a Cuba y sus maridos serían enviados a campos de concentración.
Aunque la Guerra Fría ya está en el pasado, supuestamente, este tipo de proyecto de “operaciones psicológicas” y propaganda coercitiva no ha terminado. De hecho, el poder de los gobiernos para vigilar y manipular a las sociedades es mucho más vasto hoy día. Es fácil difundir desinformación a través de las redes sociales. La inteligencia artificial expande las posibilidades de la decepción masiva y el fraude, en pro de los intereses de los Estados o élites malintencionadas. La batalla para conquistar “los corazones y mentes” de la gente continúa y se profundiza. Por ello, aunque algunos mensajes parecieran inocentes o inocuos, vale la pena ser escéptico e investigar y chequear fuentes, historias en redes sociales y encuestas antes de creerlas.Un pueblo educado es un pueblo invencible.





