
Presidente Congreso Chileno Canadiense
El jueves 23 de mayo, 2024, una extraordinaria noticia irrumpió en los titulares de los medios de comunicación canadienses.
Se reconocían los derechos de hijos e hijas de canadienses nacidos fuera de Canadá, conocidos como “lost canadians” (canadienses perdidos), terminando así con una injusticia que se arrastraba por largos años.
Hasta ahora, la ley de ciudadanía canadiense no reconocía como ciudadanos a los canadienses de segunda generación, nacidos fuera del país. Por tanto, bajo esta ley arcaica, sus derechos eran injustamente conculcados.
Para poner fin a tal injusticia e impedir que vuelva a ocurrir en el futuro, la nueva Ley del Gobierno Federal reconocerá los derechos de los ciudadanos canadienses de segunda generación sin condiciones.
Tal decisión no estuvo exenta de dificultades, al punto que fue necesario un dictamen de la Corte que determinó el cambio en la legislación y que, de acuerdo con lo esperado, no llevará “letra chica”.
Esta noticia se entrelaza con la demanda presentada durante años por miles de chilenas y chilenos que, residiendo en otras latitudes, fuera de las fronteras físicas de Chile, han constituido familia y dejado descendientes, también de segunda generación, cuyos derechos no son plenamente reconocidos como de ciudadanos chilenos.
Al respecto, el 2 de abril pasado, los diputados chilenos, Daniel Manouchehri, Daniella Cicardini y Vlado Mirosevic, presentaron un proyecto de Reforma Constitucional que permitirá a hijos e hijas de chilenos nacidos fuera de las fronteras de Chile poder ejercer su derecho a sufragio.
Han existido otros proyectos de ley de similar naturaleza, que fueron presentados en el pasado, pero quedaron en el olvido, sin llegar a ser debatidos.
Chilenas y chilenos residentes en el exterior son también parte de Chile, en un mundo globalizado, en el que miles de chilenos(as) viajan a otros países por motivos de estudio o trabajo, ya sea temporalmente o por un período más prolongado; sin embargo, viven manteniendo un profundo vínculo y compromiso con el quehacer político, cultural, económico y social de nuestra Patria.
Hoy, en una democracia sana y moderna, al igual que otras sociedades, los chilenos(as) debemos avanzar al ritmo del reloj de la historia. No podemos ser tan modernos para unas cosas y arcaicos para otras. Si nos permitimos practicar los llamados Free Trade y otros tratados de libre comercio, no podemos, al mismo tiempo, impedir o denegar el derecho a sufragio a miles de jóvenes chilenos y chilenas, solo por el hecho de haber nacido fuera de las fronteras del país, del cual son y se sienten parte.
La propia Constitución chilena, en su Capítulo II, artículos 16 y 17, no contempla en ninguna circunstancia que un connacional de segunda generación, nacido fuera de territorio chileno, sea despojado de su ciudadanía y de su derecho a sufragio.
Aún más, el artículo 10 de dicho capítulo constitucional, en su inciso 2, define claramente quienes son chilenos: “Los hijos de padre o madre chilenos, nacidos en territorio extranjero.”
No obstante este mandato constitucional, es necesario precisar que hoy, en Chile, a los hijos de chilenos nacidos fuera del territorio, se les exige vivir un año en el país antes de poder sufragar, lo que constituye un acto discriminatorio, antidemocrático e inconstitucional.
Existen naciones que determinan de manera clara el acceso al voto universal. En el caso francés, el derecho a sufragio queda circunscrito al concepto mismo de nacionalidad, es decir, un nacionalizado francés puede votar, sin importar donde se encuentre y sus condiciones de residencia.
El Congreso Chileno Canadiense (CChC), institución cuyos principales objetivos son promover la activa participación de chilenos y chilenas en la vida política, cultural, económica y social de Canadá, así como hacer valer los derechos plenos de chilenos(as) ante el estado de Chile, no solamente apoya la iniciativa presentada por los parlamentarios, Daniel Manouchehri, Daniella Cicardini y Vlado Mirosevic, sino que también hace suya la propuesta de lograr que hijos e hijas de chilenos viviendo en el extranjero, vean reconocidos sus derechos como ciudadanos de Chile.
¡Hacer tus derechos valer!





