
Por Gabriel Gaspar Tapia, Cientista Político, analista en política latinoamericana y diplomacia vecinal, ex Embajador de Chile y ex Subsecretario de Defensa, FFAA y Guerra.
Las elecciones presidenciales de Estados Unidos entre el candidato republicano, Donald Trump y la candidata demócrata, actual vicepresidenta del gobierno de Joe Biden, Kamala Harris, son un evento crucial, no solo para los estadounidenses, sino también para América Latina y, repercutirá de un modo u otro también en nuestro país. La relación de Estados Unidos hacia la región dependerá en gran parte de los desafíos y amenazas particulares que atentan contra sus intereses nacionales en un mundo que enfrenta cambios en los equilibrios de poder.
La Promesa de “América Primero”
Donald Trump ha vuelto a promover el lema de “América Primero”, priorizando la agenda doméstica y limitando el compromiso internacional de Estados Unidos. Si Trump gana, podríamos ver un regreso al “aislacionismo”, lo que significaría una menor cooperación en temas como el cambio climático y el desarrollo económico. América Latina, aunque cercana geopolíticamente, podría enfrentar un Estados Unidos más rígido en inmigración y comercio. Por ejemplo, Trump ha amenazado con imponer aranceles al comercio mexicano si no se detiene el flujo migratorio, lo que afectaría al comercio latinoamericano y chileno. Además, Chile podría ver comprometidos ciertos beneficios como la Visa Waiver debido a incidentes recientes en suelo estadounidense.
Kamala Harris y la continuidad de las políticas de Biden
Por otro lado, una victoria de Kamala Harris significaría una continuidad con la administración Biden, reforzando alianzas multilaterales. Harris propone una visión de cooperación y seguridad compartida para enfrentar tanto problemas internos como globales. Su política hacia América Latina podría incluir mayor colaboración en desarrollo económico, derechos humanos, temas migratorios, seguridad continental y colaboración en defensa, y fortalecimiento democrático, lo que beneficiaría a Chile. Sin embargo, los problemas estructurales de la región no desaparecerán por completo, y la competencia de otras potencias seguirá siendo un desafío.
Impacto en Chile: Seguridad y Comercio
Para Chile, estas elecciones son importantes en términos de comercio y seguridad. La relación económica con Estados Unidos es clave, especialmente para las exportaciones de cobre y productos agrícolas. Un endurecimiento de las políticas comerciales por parte de Trump podría afectar negativamente las exportaciones chilenas. En seguridad, el aumento de la actividad de bandas criminales chilenas en Estados Unidos ha generado preocupación sobre el uso de la Visa Waiver, y la situación de los inmigrantes chilenos en la frontera sur es una constante preocupación. Un enfoque más severo en inmigración podría significar mayores dificultades para los chilenos en Estados Unidos. Sin embargo, ambos podemos apoyarnos en combatir, por ejemplo, al Tren de Aragua y otras organizaciones delictuales que desestabilizan a nuestros países.
Relación con Argentina y el Futuro del Cono Sur
Finalmente, si Trump gana, es posible una alineación con un eventual gobierno de Javier Milei en Argentina, lo que podría desestabilizar la región. Un eje entre Washington y Buenos Aires bajo liderazgos polarizados podría dificultar la cooperación regional y la estabilidad en el Cono Sur. ¿Afectará esto la relación bilateral entre Chile y Argentina? Dependerá del respeto mutuo, colaboración, cooperación y del diálogo permanente a 40 años del Tratado de Paz y Amistad entre ambos países hermanos.
Lo cierto es que -más allá de contingencias puntuales- Chile debe estar preparado y con estrategias claras para enfrentar tanto los riesgos de una política exterior aislacionista en uno de nuestros principales socios comerciales -y sus consecuencias- como las oportunidades de una administración que busque alianzas y cooperación multilateral, especialmente si ello coadyuva a generar espacios de integración y coordinación latinoamericana.





