Como no hay plazo que no se cumpla, en pocos días más -el 13 de junio- chilenos y chilenas irán de nuevo a las urnas para votar en segunda vuelta por el gobernador regional en todo el país, salvo en tres de las regiones, donde dichas autoridades salieron electas en primera vuelta: Valparaíso (Rodrigo Mundaca), Aysén (Andrea Macias), Magallanes (Jorge Flies).

Así entonces, comienza la recta final en una elección inédita y que se quiera o no, revelará de alguna manera lo que puede ocurrir cinco meses después, cuando chilenos y chilenas vayan nuevamente a las urnas para elegir a quienes, desde La Moneda o desde el Congreso, regirán los destinos del país. Y es solo de alguna manera, porque a estas alturas nadie, ningún experto, puede aventurarse a mencionar posibles ganadores. Sólo hay una certeza: que las oposiciones estarán más que ampliamente representadas y convertidas en la primera autoridad de la región por voluntad popular.

Junto con esa certeza, comenzó también la lucha por ser esa primera autoridad, cuyos alcances en sus atribuciones muchos aun desconocen, pero suponen -y tienen razón- son de importancia estratégica en un futuro país desconcentrado. Por ahora, su autoridad es limitada. Las o los gobernadores presidirán el Consejo Regional. Ejercerán funciones y tendrán atribuciones en coordinación con los demás organismos y servicios públicos que operen en la región. Entre algunas facultades, podrán nombrar y remover a funcionarios, administrar los bienes nacionales de uso público, proponer al Consejo Regional los proyectos de reglamentos regionales y también podrán formular políticas de desarrollo de la región.

El traspaso de competencias de servicios desde el nivel central al regional es todo un tema a resolver en el futuro. Un tema que en el gobierno de Michelle Bachelet no solo encontró demasiadas reticencias, sino abierto rechazo de algunos parlamentarios. Es que los gobernadores se podrían convertir en sus competidores. Pero también produce nerviosismo en La Moneda. En Chile Vamos han comentado que la oposición podría quedarse hasta con 13 de las 16 regiones en disputa. En la oposición hay quienes sacan cuentas más alegres aún,  lo que sería un escenario insoportable para los partidos de gobierno. Y peor para el Ejecutivo, al que le quedan 9 meses aún de mandato.

No son pocas las atribuciones que poseen estas nuevas autoridades, aunque -se dice- el financiamiento para funcionar es escaso. Pero, dada su importancia política, se entiende que por estos días en algunas regiones el tono de las campañas haya subido sus decibeles.

En las regiones

En general en las regiones -hasta ahora- el proceso electoral se ha vivido sin mayores sobresaltos, salvo en Arica, donde uno de los de los contendores, el abogado DC Jorge Díaz Ibarra, finalmente decidió querellarse contra su contrincante, Enrique Lee, de Chile Vamos, que triunfó con un 31,2 por ciento en la primera vuelta. El abogado señaló que se mantuvo en silencio largo tiempo, sin responder a los hechos y opiniones en su contra en las redes sociales. “Lo más complejo de la situación antes descrita es que la misma es difundida y replicada por cuentas y perfiles falsos, que, bajo el mismo manto de impunidad, no sólo apoyan el contenido ahí vertido, sino que además realizan aseveraciones aún más graves que las de la primitiva publicación”.

Hay varios ejemplos de llevar la fiesta en paz. Por ejemplo, en Los Ríos María José Gatica de RN es otra de las esperanzas de triunfo que aún mantiene la derecha. Superó con un 37% al PS  Luis Cuvertino, de Unidad constituyente, con un 32%. Su suerte de este último va a depender de los votos que los partidos de su conglomerado le entreguen.  En la Araucanía la derecha sufrió una de esas derrotas que duelen. La región siempre se ha considerado un bastión de ese sector, pero Eugenio Tuma, del PPD,  obtuvo un 30,29 por ciento en tanto su contendor, sólo logró el 19,9 por ciento. “Otra vez me dieron primera mayoría y quien me sigue está 10 puntos más abajo. Estoy muy contento de la posibilidad de construir una mayoría regional. Hoy día se derrotó al piñerismo y sus representantes y en 30 días esperamos hacer lo propio”, indicaba Eugenio Tuma.

El DC Patricio Vallespín logró el 36,4 por ciento y deberá competir ahora con el RN Ricardo Kushel, que obtuvo un 25,7 por ciento. “Tenemos la primera mayoría, y ahora hay que trabajar en la mirada unitaria que nos permita tener un frente único para enfrentar al candidato del oficialismo, y creo que tenemos una muy buena chance de ganar la gobernación. La oposición tenía cuatro candidatos, nos distribuimos los votos y por eso nadie ganó en primera vuelta”, declaró Vallespín.

En la Región de Atacama, Carlos Pezo, representante del pacto Unidad Constituyente, obtuvo un 30% de los sufragios, y tendrá que disputar el balotaje con el independiente Miguel Vargas (23%). En Coquimbo en tanto, el candidato del Partido Ecologista Krist Naranjo logró un 27% de los sufragios y deberá disputar el balotaje con el representante de Chile Vamos Marco Sulantay, que obtuvo un 26. Donde se enfrentarán dos cartas opositoras será en Tarapacá. El candidato frenteamplista José Miguel Carvajal (28%), se enfrentará a Marco Pérez (25%), candidato de Unidad Constituyente.

La batalla de la Región Metropolitana

Pero, es en la Región Metropolitana, donde la contienda entre el representante de Unidad Constituyente, Claudio Orrego de la Democracia Cristiana y la representante de Apruebo Dignidad, del Frente Amplio, Karina Oliva, no ha sido precisamente de guante blanco.

 La candidata, cada vez que ha podido, emite críticas a los gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría. Ha afirmado hasta la saciedad que Orrego es el candidato de la derecha, llegando incluso a mostrar afiches con críticas incluyendo a parlamentarios socialistas. Más aún. Una joven que fue agregada cultural en La Habana, nombrada por el gobierno de Bachelet, llegó a calificarlo de “pinochetista”. Karina Oliva, consciente de la animadversión instalada contra los partidos, ha enarbolado “los 30 años” como su caballito de batalla para enrostrarle a Orrego las supuestas culpas de todos los errores cometidos por la Concertación y por la Nueva Mayoría. “La gente le tiene miedo a la Concertación, la gente le tiene miedo a la colusión de los políticos con el sector empresarial que se juntaban en Casa Piedra”, ha señalado.

Además, Karina Oliva aseguró que ella representa una nueva forma de hacer política, en contraposición a lo que simbolizaría quien fuera candidato en las primarias presidenciales de 2013. “El proyecto político que representa hoy día Claudio, que es prácticamente la mezcla perfecta, por ejemplo, en seguridad, de Catalina Parot y Rojo Edwards, te dice que el proyecto que se tiene es el más antiguo, el que representa posiciones más conservadoras donde la ciudadanía no participa, delibera”, expresó la candidata.

Orrego ha desmentido cada una de las afirmaciones que ha hecho Karina Oliva en los debates a los cuales ha asistido. Por ejemplo, la candidata a gobernadora regional del Frente Amplio aseguró durante un debate televisado, que la Tarjeta BIP le ha hecho “mucho daño” a las familias, “al igual que Transbank”. Dijo que el Transantiago “es un cacho” por la cantidad de recursos que se le inyectan y acusó a Orrego de haber trabajado en una empresa que diseñó este plan de transportes y su implementación, lo que el demócrata cristiano descartó de plano y le dijo que “faltó a la verdad”. “Yo nunca he trabajado en una empresa que diseño el Transantiago, yo trabajé entre el año 2000 y 2003 en la empresa Sonda”, la cual creó la tarjeta Bip. “Yo dejé Sonda, mucho antes de que empezara el Transantiago”, agregó el ex intendente.

Orrego no se ha quedado atrás en sus respuestas. Ha señalado que  “no basta ser joven para encarnar la nueva política. Karina ha militado y competido en elecciones por 3 partidos distintos y fue asesora de Navarro y Claude. Hay que ser coherente, tener ideas, programa y proyectos”.

Ha insistido que el programa de Karina Oliva adolece de lagunas imperdonables. El candidato Orrego contó que su plan de gobierno consta de 80 páginas, construido a través de 70 cabildos con diversos sectores, con un costo de implementación de US$ 800 millones. La propuesta de la candidata Oliva tiene 8 páginas y que -según Orrego- en su plan de gobierno para la RM “no hay una palabra” sobre la demanda de agua en la región, salud mental, pueblos originarios y discapacidad

Lo último fue la acusación de Claudio Orrego a Karina Oliva de restarse de los debates a los que ambos estaban invitados esta última semana de campaña. “A mí me llama la atención que alguien que ha puesto como slogan dar la cara, se haya bajado en las últimas 48 horas de 7 debates distintos”, acusó Orrego. Dio como ejemplo lo ocurrido con la Fundación para la Confianza, donde supuestamente los aspirantes a la gobernación Metropolitana debían volver a medirse. Su director, José Andrés Murillo, se había quejado en Twitter porque la candidata “no se haya hecho un espacio en su agenda ante la invitación para conversar públicamente acerca de sus políticas de niñez y adolescencia”. Ella respondió argumentando “una descoordinación entre quienes ven mi agenda”. Finalmente tendrá un encuentro por separado de Orrego.

“Lamentamos mucho que ella haya decidido bajarse de al menos siete debates que estaban organizados para esta semana -sostuvo Orrego-, creemos que cuando uno tiene la posibilidad de debatir de cara a los ciudadanos, ellos pueden comparar la calidad de las propuestas y también de la argumentación”. De paso, señaló.

Y los errores no forzados del Frente amplio y de Karina Oliva en particular terminan en la semana con el abrazo del oso que el derrotado candidato Pablo Maltés le dio y que provocó el repudio de muchos en Revolución Democrática y del presidenciable del Frente Amplio, Gabriel Boric, quien dijo que ese abrazo no lo aceptaría “ni por un millón de votos”. Y agregó: “Maltés/Jiles son todo lo que no queremos en política, pero nadie está exento de cometer errores, es cuando más se aprende”. Y continuó: “le he planteado a Karina mi opinión y ratifico mi apoyo a su candidatura. Cuenta conmigo compañera. ¡Seguimos!”.

La candidata, sin embargo, agradeció el apoyo de Maltés y señaló: “Uno tiene que decir de qué lado está: si vamos a replicar lo que pasó en los últimos 30 años o bien vamos a mejorar la calidad de vida de las familias. Ahí, creo que las y los humanistas siempre han sido contundentes para abordar estas situaciones”, sostuvo Oliva.

Aunque la propensión de seguir acusando a Orrego de ser el candidato por el cual va a votar la derecha , el director de la encuestadora Criteria, Cristián Valdivieso dio algunas luces sobre lo que probablemente ocurriría:  “No hay incentivo en la derecha para ir a votar por Claudio Orrego. Cualquier triunfo de Orrego va a ser interpretado como la entronización de Yasna Provoste. Tampoco Orrego tiene incentivos para llamar a la derecha, ya que ese llamado puede ser simbólico y que no se materialice en números electorales, quedando marcado como el candidato que acudió a la derecha y que, al final, perdió igual, dejándolo debilitado para futuras elecciones”.