Ana María Barrenechea Gálvez (78) llegó pasadas las 2:30 pm hasta el Hotel Sheraton ubicado en pleno centro de Toronto, frente al icónico City Hall, por años testigo de acciones de solidaridad con las demandas de justicia social en Chile. Para ella, era un día muy importante; la tercera vez en su vida que ejercía su derecho a voto.

Psiquiatra de profesión, hoy jubilada, llegó a Toronto en abril de 1974. Relata que su primer registro electoral fue en 1969. Toma aire, suspira, su voz se quiebra. Entre sollozos, cuenta que -antes del Golpe- votó en Chile solo en dos oportunidades.

“Yo decidí no votar en la elección presidencial, porque viviendo afuera, no me afecta elegir a políticos que no he conocido; pero esta elección es diferente, esta vez es por la nueva Constitución”, comenta.

Es que este histórico Plebiscito de entrada al proceso constituyente, concitó el interés de gran parte de la comunidad; en especial de jóvenes que, en los últimos años, por motivos de estudio y trabajo, se han radicado en las ciudades sedes en este proceso electoral, como son Vancouver, Ottawa, Calgary, Winnipeg, Toronto y Montreal, así como de adultos mayores, primera generación de exiliados tras el Golpe cívico militar de 1973.

Constituidas las cuatro mesas en el céntrico establecimiento -seleccionado por SERVEL a través del Consulado de Chile en Toronto- el proceso se desarrolló sin mayores inconvenientes, y respetando las medidas sanitarias dispuestas por las autoridades de la Provincia de Ontario. El hotel, además, asignó personal especial que colaboró con la sanitización permanente de los mesones al interior de las cuatro urnas.  Fue solo durante el horario establecido como “preferencial”, entre las 2:00 y las 3.30 pm., donde las autoridades, personal consular, vocales, delegados electorales y apoderados de mesas, se vieron enfrentados a la mayor concurrencia; estimándose que pasadas las 4.00 pm (hora local) habría participado más del 80 por ciento del Padrón Electoral habilitado en este proceso.

Andrea Duart, publicista (31), se encuentra bajo una visa de “Working Holiday”, quedando varada debido a la Pandemia. La joven consideró “demasiado importante cambiar la Constitución”, razón por la cual no dudó en hacer traslado de su domicilio electoral. Este domingo viajó desde la ciudad de Barrie, ubicada unos 100 km al Norte de Toronto, porque -a su juicio- “para tener cambios hay que sacrificarse. ¡Vamos con todo, porque es necesario!”, exclamó.

El resto de las ciudades sedes vivió situaciones similares, según lo informado desde Vancouver y Montreal. El padrón electoral habilitado es de 3.855 chilenos; 666 en Vancouver, 178 en Ottawa, 1.158 en Toronto, 1.463 en Montreal, 270 en Calgary y 120 en Winnipeg, cifras que representan poco más del nueve por ciento del total de 42.505 chilenos radicados en este país, según un estudio realizado por INE-SERVEL en2016.