Existe en esta crisis, un solo gran factor desencadenante: la riqueza minera del país. Allí destacan dos componentes centrales: el petróleo y el Coltán.

El coltán es un material que recibe su nombre por la abreviatura de dos de sus componentes: columbita (col), empleado en la fabricación de aleaciones especiales de dura resistencia, y tantalio (ta), considerado indispensable para la elaboración de condensadores electrolíticos con los que funcionan computadoras portátiles, teléfonos celulares, dispositivos de video, aparatos de sonido, consolas de juegos, GPS y televisores, entre otros.

Para abreviar sobre el tema, es necesario señalar que, sin coltán, no habría desarrollo en el mundo de altas tecnologías, ni inteligencia artificial y mucho menos teléfonos celulares. Además, para complicar aún más las cosas, Venezuela dispone de reservas petrolíferas para los próximos cincuenta años. Se debe agregar también el oro.

Sin coltán no habría, además, baterías nucleares, súper conductores, baterías de litio, láseres infrarrojos, colores en pantallas planas, catalizadores para craqueo de petróleo, imanes de alta potencia para trenes veloces, y mucho más. Para resumir aún más: Sin Coltán no habrá futuro.

Eso, para nombrar la madre del cordero. Es por su posesión que luchan las grandes potencias. En ese escenario Venezuela no es más que aquel que tiene “lo que yo quiero”, “lo que yo necesito” imperiosamente, el resto no es más que el entramado de acciones y reacciones destinados a meterle mano a la riqueza venezolana.

Victor Cano, Ministro de Desarrollo Minero Ecológico de Venezuela, ha denunciado que, “Venezuela combate el contrabando de Coltán hacia Colombia”, con la dificultad de que no es posible medir con exactitud la cantidad de material robado al país. El Coltán venezolano se encuentra a nivel del suelo y no hace falta más que recolectarlo a mano sin el empleo de maquinarias, lo que resulta irresistible para las mineras al momento de imaginar costos. “Un ojo entrenado puede diferenciar el Coltán de otro tipo de rocas. Así que pequeños mineros lo recopilan y luego lo trasladan a Colombia”, precisa el ministro.

Dentro del arco minero también se detectaron importantes vetas de Torio (Th), un elemento químico radiactivo definido como un combustible nuclear limpio. “La dificultad que se nos presenta radica en que las principales vetas se encuentran en una de las zonas más prístinas y puras del planeta”, revela Cano. Por lo que el país debe decidir, según el ministro, entre “extraer el Torio o preservar esa zona”, un debate similar al que se registró en Ecuador alrededor de la explotación petrolera en el Amazonas. Ya sabemos cuál sería la conducta de las empresas transnacionales al respecto.

Para los actores centrales, el pueblo venezolano no tiene ninguna importancia, así como tampoco la tiene preservar la naturaleza y sus equilibrios. Lo que sí les importa es qué gobierno toma el control de esas riquezas, cuánto control puedo ejercer sobre ese gobierno, cómo aseguro el acceso privilegiado a esas riquezas. Las grandes potencias están luchando al respecto. Por ejemplo, Coltán es una parte relevante en la batalla de Google con Huawei, en las fricciones comerciales de EEUU con China, en la guerra por fortalecer o debilitar las capacidades para el espionaje futuro basado en la inteligencia artificial.

China, EEUU, India, Rusia, mueven sus piezas con el apoyo de otros estados como Cuba, Brasil, Chile. El enfrentamiento es duro, todos despliegan sus recursos técnicos (intrusiones electrónicas) y humanos (espías, operadores políticos, gobernantes genuflexos). El conflicto en Venezuela se va transformando en un laboratorio para observar con mayor nitidez el tablero mundial del juego fuerte. Todo esto permite hacer lecturas correctas de los posicionamientos en la diplomacia mundial.

¿Cuál es, por ejemplo, la inspiración para crear organismos como Prosur, o el Grupo de Contacto? ¿Algo que tenga que ver con el bienestar de los pueblos suramericanos? ¿Ayudar a superar las penurias del ciudadano venezolano? ¿Por qué se busca destruir Unasur? ¿Quién está detrás de la intervención de Noruega en los afanes para superar la crisis? ¿por qué es intolerable que los países de la región alcancen una capacidad real decisional sobre sus recursos naturales?

Resulta patético ver de qué modo algunos gobiernos se alinean en esta batalla. Dicen frases hermosas, como el gobernante chileno, palabras bien inspiradas y bien redactadas, pero ni una palabra sobre las verdaderas intenciones de sus mandantes a quienes les rinden pleitesía regalando banderitas curiosas, nada sobre sus verdaderos intereses y hasta dónde están dispuestos a llegar.

Guaidó, el propio Maduro y quienes los rodean, es probable que sepan qué están haciendo e incluso conozcan a quienes controlan los hilos que los hacen moverse. Tienen también sus propios intereses y quienes los apoyan, los suyos.

Viejo escenario de esta humanidad que revive cada cierto tiempo, que debe controlar los mismos impulsos perversos, las ansiedades, odios y miserias detrás del becerro de oro.