jueves, junio 4, 2026
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Kast y su vendetta política contra Michelle Bachelet como candidata a la Secretaría General de la ONU

 

El verdadero sabotaje a la candidatura a Secretaria General de la ONU de la dos veces ex presidenta de Chile y alta autoridad de organismos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, no le está resultando a los fanáticos ultraderechistas del gobierno. Cada uno de sus argumentos para quitarle el apoyo a esta chilena con más que evidente prestigio internacional, se han caído por su propio peso.

Tanto el Presidente Kast como su canciller Francisco Pérez, un desconocido empresario con evidente ignorancia sobre cómo debe ser el trabajo de las relaciones internacionales de cada país, han señalado que el escenario “con fragmentación de candidatos” hacía “muy complejo” que esa candidatura prosperara. En esa línea, el Ejecutivo concluyó que no valía la pena seguir destinando respaldo político y diplomático a una opción considerada débil.

De hecho, el presidente Kast planteó que apoyar esa postulación implicaba recursos y gestiones internacionales relevantes, que no se justificarían si no había viabilidad. Ni más ni menos. También se ha planteado que la ex Presidenta tendría un veto de parte de Estados Unidos, “pero ese supuesto veto solo lo conoce el canciller. No hay evidencia de aquello”, señaló el ex embajador en Estados Unidos que si sabe de Relaciones Internacionales. Es un político y diplomático que ostenta varios títulos: exministro de Relaciones Exteriores durante el último año de gobierno del presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle. En la presidencia de  Ricardo Lagos, sirvió como representante de Chile ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde 2000 hasta 2003. Posteriormente fue designado como embajador de Chile en los Estados Unidos, bajo el segundo gobierno de Michelle Bachelet.

Acerca del supuesto veto, Valdés señaló que lo que ha ocurrido es que un grupo de parlamentarios de extrema derecha en Estados Unidos “ha planteado que la posición de la presidenta en temas como el aborto y los derechos de las mujeres sería contraria a la política del gobierno norteamericano”.

“Pero se han citado figuras con muy poca influencia real. Yo fui ocho años embajador en Washington, y el senador que se ha mencionado nunca tuvo un rol relevante en discusiones del Congreso”, señaló. “Se están utilizando voces con influencia relativa para generar la percepción en Chile de que la candidatura debe ser descartada, y eso es muy lamentable”.

Apoyos reforzados

Y justamente lo que nunca se imaginaron en La Moneda es que los dos países más poderosos de este hemisferio, Brasil y México, pensaron lo contrario a lo que explicitó el gobierno chileno. Decidieron seguir apoyando esa candidatura y poner a su disposición todo el engranaje político y diplomático que su país -Chile- le está negando. 

Tampoco se imaginaron en el gobierno que prácticamente todos los ex cancilleres y subsecretarios progresistas -salvo quienes ejercieron en las administraciones de derecha- también empezarían a trabajar con mucha fuerza por esa candidatura. Son ex cancilleres y subsecretarios que, -a diferencia de los actuales- son experimentados en estas lides, poseen buenas redes de contactos y apoyan públicamente a Michelle Bachelet aminorando así el bochorno que ha significado la actuación del gobierno de Kast.

Que la candidatura de Bachelet tiene grandes posibilidades porque desde la creación de las Naciones Unidas al término de la Segunda Guerra Mundial, los nueve secretarios generales han sido hombres, y desde hace varios años numerosos países abogan por el nombramiento de una mujer.  Y muchos afirman que esta vez le toca a América Latina estar en lo más alto del organismo mundial. Ahora, hay dos mujeres y dos hombres postulando: la costarricense Rebeca Grynspan, el argentino Rafael Grossi y el senegalés Macky Sall. Por cierto, Grossi, el argentino representante de Milei, no perdió la oportunidad de pegarle a Michelle Bachelet: “Yo soy argentino. No entiendo una persona que se presente bajo la bandera de otro país. No lo entiendo”.

Tres horas

Al término de tres horas de audiencia ante los Estados miembros esta semana, y mientras la prensa chilena -como siempre- le daba escasos minutos a la noticia, en el mundo se destacaba la comparecencia de Michelle Bachelet que iniciaba así su proceso para dirigir la ONU, nominada por Mexico y Brasil.

La candidata pidió ante los Estados miembros reconstruir la confianza en la ONU, en particular dando continuidad a la reforma de la organización, sumida en plena crisis política y financiera. También abogó por un secretario general «muy presente en el terreno», que sea «la voz de la moral» y capaz de «decir lo que piensa» incluso bajo la presión de los Estados poderosos.

Expuso tres razones principales por las que es la candidata más sólida: experiencia nacional e internacional robusta, determinación para defender la Carta y una trayectoria comprobada. Dijo que cuenta con las credenciales, tanto políticas como de gestión, así como con la visión necesaria para liderar la Secretaría en un momento de enormes desafíos. Señaló que “el secretario general debe ser un líder experimentado, con sólidos valores públicos, una comprensión clara de los desafíos actuales de la organización y una visión concreta de futuro. El cargo requiere una voz firme, siempre fiel a la Carta, siempre preparada para defenderla y promoverla, así como un profundo respeto por los Estados soberanos que colectivamente gobiernan la organización”. Señaló, además que, si es seleccionada, trabajará con y para los Estados Miembros a fin de asegurar que las Naciones Unidas permanezcan plenamente alineadas con los ideales y principios consagrados en la Carta.

Por supuesto que los periodistas, no dudaron en consultarle por el retiro del apoyo del gobierno chileno a su postulación. Y lo que ha señalado específicamente el presidente Kast y su canciller: «ella lo que tiene que hacer es presentar sus propuestas y nosotros, lo que señalamos -y lo que señalé yo- es que no iba a contar con el patrocinio ni el apoyo de Chile para esa candidatura».

«Ella está desplegada con el apoyo de dos naciones (Brasil y México) y, la mirada que, al menos, le planteé de parte de nuestro Gobierno, es que la ONU requería una manera distinta de abordar los problemas que siguen afectando a distintos países e hice mención a la situación, por ejemplo, de Haití, y es algo que bastantes naciones han planteado». Reconozco que “las relaciones multilaterales son relevantes, pero tienen que ser efectivas y solucionar los problemas para los cuales se creó el organismo».

Para no ser menos, el canciller Pérez indicó que «la probabilidad de éxito era muy baja», ya que, según dijo, «teníamos información de que importantes actores no estaban apoyándola».

Dos respuestas

La ex ministra de Piñera, Karla Rubilar cree que “ella (Bachelet) tiene una posibilidad cierta de ganar y finalmente lo que puede pasar, si es que ella gana, si es que no tiene un veto de Estados Unidos, es que Chile no sea parte de un triunfo muy relevante”. Y cerró reflexionando y envíando un mensaje: “Las decisiones internacionales son de Estado y no son de momentos, y Chile no se está viendo muy bien, a mi juicio, a los ojos del mundo”.

Y el ex Canciller Insulza fue categórico con su opinión: “No nos contemos cuentos. Aquí el único obstáculo a que Michelle Bachelet sea secretaria general de las Naciones Unidas se llama José Antonio Kast”. Desestimó los argumentos respecto a “una baja probabilidad de éxito por fragmentación de candidaturas o eventuales vetos internacionales”. “Hay cuatro candidatos, y la vez anterior hubo trece, y nadie dijo que eran muchos”, sostuvo, agregando que inicialmente otras lideresas de la región habrían desistido de competir debido a la fortaleza de la candidatura de Bachelet.