El llamado y las esperanzas de unidad que el Presidente Piñera expuso cuando convocó a Chile Vamos en la cita que hizo con ese objetivo en los salones exclusivos de Lo Matta, al día siguiente de la hecatombe que significó para el gobierno y la derecha el resultado del plebiscito constitucional, se diluyeron muy pronto. Demasiado pronto. Y pasado dos o tres días, ya quedó en evidencia que la derecha comenzó su inevitable proceso de deterioro cuyas consecuencias no son fáciles de anticipar.

Por lo pronto, con el resultado del 25 de octubre se profundizaron sus divergencias. Quedará para la historia que la inmensa mayoría de la derecha estaba con la opción Rechazo. Algunos pocos, liderados por el actual ministro Mario Desbordes se jugaron desde el oficialismo por el Apruebo. Y de ahí para adelante comenzaron a evidenciarse las consecuencias del 80/20, dejando en pausa aquellas esperanzas de unidad en lo político, lo electoral y lo programático que desde el gobierno pedían con urgencia.

La inasistencia, por ejemplo, de una diputada de Renovación Nacional, conocida más bien por su militancia pinochetista que por algún aporte que beneficie a los chilenos, se ausentó de esa reunión del oficialismo declarando sotto voce que “el gobierno trabajó por la opción del Apruebo y gran parte de la responsabilidad de haber perdido, y de la manera que perdimos en el plebiscito constitucional de este domingo es precisamente responsabilidad del gobierno».

Dos días después, diputados de RN y Evopoli desafiaron al gobierno al votar a favor de un nuevo retiro anticipado de fondos para la jubilación y para permitir que personas acogidas al sistema de rentas vitalicias pudieran también gozar del beneficio, cosa que no pudieron hacer en la primera oportunidad. Y este escenario, recién se está armando.

¿Una carrera desenfrenada?

En la oposición, en tanto, pareciera que aún no se digiere en toda su magnitud el significado de lo que hablaron las urnas. La primera señal fue desilusionante para muchos. Así quedó expresado profusamente en las redes sociales. Las oposiciones ni siquiera fueron capaces de celebrar unidos el triunfo que, si bien no era de sus partidos, porque fue de la ciudadanía, podría haber sido toda una señal de que se había escuchado a la gente. La foto era importante y las explicaciones del por qué no ocurrió, así como reuniones tardías y otras menudencias políticas, más bien complicaron que aclararon.

Gente que ni remotamente podría ser catalogada como “encapuchado”, “delincuente de la primera línea”, “afiebrado de izquierda”, como Patricio Achurra, quien hace muchos años fue alcalde de la DC, escribió en su wasapp: “Parece que los políticos profesionales no quieren entender que el 80 por ciento significa que el pueblo los quiere FUERA de la Convención Constituyente”. Es lo que palabras más, palabras menos, se repite en todas las redes.

En todo caso, las aguas comenzaron de inmediato a moverse luego del aplastante triunfo que logró la ciudadanía el 25 de octubre pasado. Se inició una carrera desenfrenada de partidos y organizaciones sociales por encontrar las estrategias adecuadas que signifiquen consolidar ese triunfo y evitar que aquellos que sólo lograron el escuálido 22 por ciento de las preferencias en el plebiscito -la derecha-, se conviertan en los sepultureros del cambio constitucional.

Pero, como ha ocurrido desde hace tiempo ya, los buenos deseos y las declaraciones sobre una unidad que no cuaja son hasta ahora solamente música. En la derecha apuestan a que las divisiones en la oposición sigan tal cual, desaprovechando la oportunidad histórica que se abrió con el plebiscito y, por lo tanto, continúen imposibilitados de capitalizar lo ocurrido para dar un salto que haga recuperar las confianzas de la ciudadanía en los partidos de oposición. Esa es la apuesta del oficialismo: la desunión.

Y como si no hubiese ocurrido nada, los medios en manos de la derecha económica comenzaron inmediatamente a intoxicar a sus lectores y televidentes con nombres y más nombres para constituyentes, y más aún, con posibles presidenciables, aunque falte más de un año para ello.  Y no solo para presidenciales. Hay que recordar que el próximo año la ciudadanía deberá enfrentar 7 elecciones de todo tipo. Desde primarias, donde ya la oposición dio un espectáculo, pasando por la de gobernadores regionales, alcaldes y concejales y parlamentarias.

Sabiendo que la ciudadanía por más de una razón votó por una Convención Constitucional, desechando abrumadoramente la posibilidad que parlamentarios estuviesen representados en esa Convención,  empezaron a circular nombres que cada partido quiere llevar al proceso constituyente: exministros, parlamentarios, ex alcaldes, y otras figuras ligadas a las colectividades políticas y en definitiva, rostros de la elite que han hecho comentar en las redes sociales que se trataría de  “los mismos de siempre”.

Hay quienes sí han escuchado el reclamo popular. El diputado Giorgio Jackson, de Revolución Democrática planteó que, si bien el tema aun no es discutido, en su partido,  “creo que un parlamentario postulándose sería totalmente contrario al llamado de la Convención Constitucional”.

Por su parte, el jefe de bancada del PS, Luis Rocafull, aclaró que el tema aun no es abordado con sus pares. “No se ha discutido, pero en el PS hay unanimidad de que esto debe tener un carácter ciudadano”.

En ese sentido el sociólogo y experto electoral Axel Callis, dijo que el resultado es “un mensaje a los partidos políticos, un mensaje a la elite que no se pueden farrear esto, no es un cheque a fecha. Así que nadie debe apropiarse del Apruebo, el Apruebo es diverso y popular, es un Apruebo esperanzador, pero es infinito, y pone tareas a los partidos como dar condiciones a independientes que puedan pactar, escaños a pueblos indígenas, etcétera”.

De nuevo los alcaldes

Como ya ocurrió en medio de la crisis de la pandemia y el colapso económico de chilenas y chilenos, nuevamente los alcaldes de oposición dieron el paso necesario, firmando el pacto “Unidos por la Constituyente”, un acuerdo transversal que reúne a ediles de todas las tendencias opositoras. Buscan impulsar la unidad en la oposición de cara a las elecciones del 11 de abril para elegir a los constituyentes que se encargarán de redactar la nueva Carta Fundamental.

En la firma de este acuerdo participaron los alcaldes Jorge Sharp (Valparaíso), Daniel Jadue (Recoleta), Gonzalo Durán (Independencia) y Carolina Leitao (Peñalolén). También estuvieron presentes entre otros, Claudio Castro de Renca, Claudia Pizarro de La Pintana, Sadi Melo de El Bosque, Maximiliano Ríos de Lo Prado. El alcalde de Valparaíso, otrora miembro del Frente Amplio dijo que “en la oposición tenemos legítimas diferencias. Vamos a tener que buscar la forma de ponernos de acuerdo, porque efectivamente tenemos una responsabilidad de hacer que la Convención Constitucional sea el espacio de las transformaciones democráticas que requiere Chile, y eso se va a hacer con generosidad, con mucho trabajo en los territorios, pero principalmente con esta unidad que aquí se está constituyendo”. Añadió que “es el municipalismo chileno el que ha ido corriendo los límites de lo posible en la política. Las dirigencias de los partidos tienen que escuchar el mensaje del 25 de octubre”.

Daniel Jadue, quien hasta ahora aparece como presidenciable del PC dijo que “el tremendo porcentaje de la Convención Constitucional es una señal al sistema político, y esta no es primera vez que los alcaldes vamos a volver a tomar la iniciativa para corregir lo que hay que corregir”. “La oposición hoy día está mucho más unida que el Gobierno y Chile Vamos. Ellos estaban divididos en votar Rechazo, en votar Apruebo (…) nosotros, toda la oposición salimos a votar por el Apruebo y por la Convención Constitucional, y por lo tanto estamos llegando al tiempo de la unidad”, finalizó la autoridad comunal.

La Moneda pretende pasar a la ofensiva, transformándose en el referente del sector en el debate constitucional, aportando ideas, pero también comandando las próximas definiciones, como lo serán los constituyentes. No existiría ninguna posibilidad de solo acompañar el proceso y recalcaron que el Gobierno tiene que estar sí o sí presente.

El mantra del gobierno

El guion preparado en el gobierno es instalar al Mandatario en un rol protagónico durante todo el proceso de la constituyente. Esa es su aspiración personal.  Y es lo que sus ministros han comenzado a repetir hasta la saciedad ya. De hecho, Piñera copó los espacios en la televisión inmediatamente después de los resultados de la consulta.  Es que -de nuevo- no ser un rock star es impensado para el Presidente.  Dicen que estará preocupado en lo fundamental de influir para tener buenos candidatos a la Convención, capitalizar el éxito -si es que lo hay- de controlar la pandemia y por supuesto, lograr triunfos en materia económica.

Y el mantra comenzó a repetirse en distintos eventos y por distintas voces gubernamentales: “El presidente tiene un rol fundamental y lo va a jugar”, dijo el ministro del Interior, Víctor Pérez, añadiendo que “tiene un rol fundamental de superar la pandemia, recuperar empleos”. Y agregó: “Ha demostrado en los hechos que tiene una capacidad de conducir un proceso democrático que nadie puede decir que no fue ejemplar”.

Por su parte el ministro Bellolio comentó que “el gobierno tiene una obligación constitucional de jugar un rol”. Y para capitalizar el proceso eleccionario, todos los miembros de gobierno destacan que el proceso eleccionario se llevó a cabo “con éxito”, es decir, con un buen porcentaje de participación, sin violencia durante la votación y en una jornada tranquila. No por casualidad la Secretaría General de la Presidencia elaboró un documento, entregado a todas las autoridades justamente para aparecer como gananciosos en el plebiscito.

En el texto, titulado “grandes logros del gobierno en el plebiscito”, se plantea que “hicimos un gran esfuerzo en desplegar todas nuestras competencias, profesionalismo y herramientas disponibles para concretar de forma exitosa el plebiscito de este 25 de octubre”. Hacen énfasis en que “durante la jornada la ciudadanía disfrutó de un acto democrático histórico a pesar de estar en pandemia y de tener que soportar largas filas en las afueras de los locales de votación”. Y se agrega: “El plebiscito se desarrolló de manera segura e informada, y tuvimos una participación histórica que llevó a que más del 50 por ciento del padrón electoral llegara a los centros de votación”.

La minuta -distribuida a distintas autoridades del Ejecutivo y de Chile Vamos- señala que “esto no se debió al azar, esto fue fruto de nuestro trabajo” y que “en los últimos meses tomamos decisiones claves”, detallando los beneficios que el gobierno ha otorgado en este tiempo.

La derecha horquillada

En todo caso, la procesión va por dentro en la derecha. Hay algunos, los recalcitrantes como Marcela Cubillos, que tratan de minimizar el triunfo el Apruebo. “La mitad de los chilenos no votó. Los partidarios del Apruebo, votaron todos”, comentó en Twitter el líder del Partido Republicano, José Antonio Kast. La exministra Marcela Cubillos, actual directora ejecutiva de Libertad y Desarrollo dijo que “la mitad de los chilenos se quedó en su casa. No podemos actuar con ese conformismo de celebrar que hubo una gran participación, fue una gran participación para estar en tiempos de pandemia, pero tenemos un desafío pendiente porque cuando la mitad de los chilenos no vota en algo tan relevante como esto también es importante (…) En porcentaje es similar a la presidencial (de 2017), es la mitad”.

Son palabras, sin embargo, que cayeron en el vacío. El resultado fue demasiado apabullante comparado con todas las elecciones que se han realizado en el país. Por ahora, la derecha se ve enfrentada a la disyuntiva de construir una lista con candidatos a constituyentes cosa que, como en la oposición, se ve difícil. Están en pleno proceso de conversaciones para ello y la UDI con parte de RN se inclinan por invitar a esa lista al partido Republicano de José Antonio Kast, propuesta que ha hecho arriscar la nariz a varios en la derecha.

Kast ya se había pronunciado: “ A mi me encantaría ver en abril quienes van a ser los constituyentes. Supongo que no va a haber nadie que antes haya estado en el parlamento, porque van a ser puros ciudadanos. Supongo que el presidente de la DC no va a ser parte de la constituyente, ni Gutemberg Martínez ni Soledad Alvear, nadie de ellos porque van a ser puros ciudadanos DC o socialistas”, dijo Kast. Agregó que “la gente hoy rechazó esa política. Yo perdí, sí, pero no estoy tratando de subirme al carro de la victoria. El Presidente dice ‘ha triunfado el pueblo chileno’ tratando de atribuirse un triunfo, ¿dónde? Si él fue parte del problema, él le dio paso a esta asamblea constituyente después de la violencia extrema que vivimos el 18 de octubre”.

“Yo personalmente no voy a trabajar en una lista con Republicanos se los digo altiro, no, porque además este es un tema de principios, yo quiero transmitir un espíritu en una nueva Constitución, este no es un tema electoral por sacar un voto más o un voto menos. No saco nada con sacar a un constituyente que piensa distinto a mí”, sostuvo el senador Ossandón.

A su juicio,  “la gente nos dio una clase de civilidad y espíritu republicano impresionante, esto demuestra que la gente en Chile es sensata, que no quiere la violencia ni lo extremos y que quiere un camino institucional. El sentido común me dice que hay que alejarse de la extrema izquierda y la extrema derecha”. Agregó que “cuando el Presidente de la República hace un llamado a la unidad habla de Chile Vamos, no se le olvide que Republicanos no es de Chile Vamos y es más, creo que el año pasado se determinaron como de oposición al Gobierno. Y segundo, que no tenemos nada que compartir en el proyecto”. “Aquí hay que reflexionar, no fue 60%-40%, ni 65%-35%, fue 80%-20%. Además, 80% en la convención constitucional no la mixta, nos mandaron un mensaje al mundo político tremendo, entonces si uno no entiende eso, por Dios”, sostuvo.