
Periodista.
El gobierno de Gabriel Boric está por terminar y si hay alguna falla evidente en el balance, esa es la comunicación de sus logros y errores. Un ejemplo palpable de ello es la promulgación hace unos días, de una ley muy esperada por mujeres y hombres que dedican su vida a cuidar o a sus hijos enfermos o a sus padres o ancianos que no son autovalentes.
Se trata de la Ley que crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, denominado Chile Cuida, un hito que el Gobierno calificó como histórico en materia de protección social y reconocimiento del trabajo de cuidados en el país. Es un modelo de coordinación intersectorial que articulará instituciones, programas y servicios públicos, privados y comunitarios. El sistema será liderado por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia y el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, con instancias a nivel nacional y regional.
En ese ámbito, se creó una Red de Empresas Chile Cuida como una iniciativa del gobierno que conecta a instituciones públicas y privadas en todo el país para ofrecer beneficios y apoyos a las personas cuidadoras. La ley recién promulgada formaliza la mencionada Red que ya cuenta con 62 empresas participantes. A nivel territorial, se han instalado Mesas Regionales de Cuidados en 10 regiones y pilotos de planes comunales de cuidados en 14 municipios con apoyo del Banco Mundial. En materia de financiamiento, el presupuesto destinado a programas de apoyos y cuidados pasó de 73.189 millones de pesos en 2023 a 151.587 millones proyectados para 2026.
Con el apoyo técnico del Banco Mundial, se están implementando pilotos de Planes Comunales de Cuidados en 14 municipios. Este proceso piloto busca diseñar e implementar planes de cuidado a nivel local que puedan ser replicados en otras comunas del país. Algunos ejemplos de estas empresas son el Centro Médico San Rafael de Cauquenes, la Corporación de Teatro Regional del Biobío y la Farmacia Club Pharma de Villa Alemana
¿Sólo algo simbólico?
Por supuesto que no faltaron en las derechas quienes calificaron este enorme paso como “algo simbólico”, tratando de quitarle toda la importancia que tiene, sobre todo para las mujeres cuidadoras. No por nada el presidente Boric respondió “cuando algunos dicen que es simbólico… qué insolente es la ignorancia”.
Hasta ahora, las labores de cuidado han recaído principalmente en las familias y, dentro de ellas, en las mujeres, de manera históricamente invisibilizada y subestimada. La ley busca revertir esta situación al reconocer el cuidado como un derecho social.
El mandatario, ad portas de despedirse de su gestión, volvió a referirse a las mujeres, porque -dijo “sin ustedes el país no se mueve… Esto es un cambio cultural. Esto es un proyecto con perspectiva de género porque reconoce el cuidado como trabajo y que lo llevan mayoritariamente las mujeres. Es una política de Estado que tiene que trascender e ir más allá de la voluntad política de un gobierno”.
El Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, denominado Chile Cuida, es un hito histórico en materia de protección social y reconocimiento del trabajo de cuidados en el país. Entre otras cosas, Chile Cuida consagra el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado, que deberá garantizarse de manera gradual tanto a quienes requieren cuidados como a quienes los realizan, sean remunerados o no.
Es más. Establece el deber del Estado de asegurar una oferta adecuada y suficiente de apoyos y por ello este servicio deberá planificar y coordinar la oferta de cuidados, supervisar y evaluar programas, promover la autonomía y vida independiente de las personas con dependencia, fomentar la inversión pública y privada en servicios de cuidados y promover la corresponsabilidad social y de género.
Esta norma tan importante y casi desconocida establece no sólo derechos para las personas titulares del sistema. También para las personas cuidadoras no remuneradas, quienes podrán acceder de forma prioritaria a programas y prestaciones que les permitan reducir su carga de trabajo y resguardar su salud mental, además de avanzar hacia condiciones de trabajo más decentes.
Por lo mismo, la ley crea la Credencial de Persona Cuidadora, vinculada al Registro Social de Hogares.
¿Y la sala cuna universal?
Otra ley también ansiada por las mujeres que quieren y necesitan trabajar, es la que crea la Sala Cuna Universal como un derecho para las trabajadoras. Fue justamente en la promulgación de “Chile cuida”, que el presidente Gabriel Boric no ocultó su irritación por la postergación de la iniciativa en el Senado. “La UDI todas las semanas inventa una excusa para decir que no va a aprobar sala cuna”…“la UDI está impidiendo aprobar sala cuna para las mujeres de Chile”.
El presidente afirmó que, según conversaciones privadas, en la UDI “no quieren darle un logro al gobierno”, y enfatizó que la discusión “no se trata de un logro al gobierno”, sino de “un derecho de dignidad para las mujeres de nuestra patria, que no pueden seguir esperando”.
Respondió de inmediato el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, quien acusó que el Presidente Gabriel Boric “tuvo 48 meses para arreglar el proyecto y decide ponerle urgencia en el último minuto”.
Fue el año 2023, cuando el Mandatario anunció como iniciativa emblemática el plan «Sala Cuna para Chile», dentro del marco del programa «Chile para todas». Este proyecto representa una reforma estructural para cerrar una brecha histórica en equidad laboral de género. Con este proyecto, se elimina el requisito de contar con 20 trabajadoras para acceder al beneficio de Sala Cuna, equiparando el derecho entre hombres y mujeres, e incluyendo a trabajadores independientes, trabajadoras de casa particular y personas con cuidado judicial de menores de dos años
Se propuso crear un Fondo Solidario que permitiera a los empleadores cumplir con la obligación mediante financiamiento de salas cuna reconocidas; establecer un bono de hasta 5,14 UTM para financiar matrícula y costos mensuales en establecimientos de educación inicial.
En abril 2024 el Senado aprobó la idea de legislar del proyecto. Al mes siguiente, el Ejecutivo presentó indicaciones sustitutivas junto a un informe financiero con modificaciones al proyecto original. En octubre del año pasado, la Comisión de Trabajo del Senado avanzó en la discusión y aprobó aspectos clave del proyecto y en noviembre del 2025, la Comisión de Trabajo del Senado aprobó formalmente el proyecto, permitiendo su paso a la Comisión de Educación del Senado
En las indicaciones que ingresó el Ejecutivo se propone una cotización obligatoria a cargo del empleador del 0,3% de las remuneraciones imponibles, que incrementa en un 0,2% la cotización obligatoria respecto de la indicación anterior, la que será administrada por el Fondo de Sala Cuna. En el caso de trabajadores independientes, se regulan las cotizaciones de acuerdo con la fórmula por la cual cotizan.
Asimismo, se crea una Comisión Técnica de Financiamiento y Sostenibilidad, la cual deberá generar un informe periódico para que la autoridad tome decisiones que permitan garantizar la sostenibilidad del fondo y el aporte que este entregará al empleador para dar cumplimiento a su obligación, tomando en cuenta los valores de mercado y las diferencias geográficas que pudiera haber en el valor, entre otras consideraciones.
Esto porque en el proyector original se establecía el pago de hasta 4,11 UTM, por matrícula por año calendario y por las mensualidades de la sala cuna. Este monto equivale hoy a $282.785. Esa cantidad no generaba consenso, por lo que el gobierno optó por esta nueva fórmula que tampoco gustó a la oposición.
Y hasta ahí llegó. Porque a fines de enero de 2026, el proyecto quedó estancado en la Comisión de Educación del Senado, presidida por el senador de la UDI Gustavo Sanhueza, quien no citó a sesión antes del receso legislativo veraniego, pudiendo hacerlo.
El gobierno acusó a la UDI de un «bloqueo político deliberado» tras dos años de tramitación. La UDI respondió argumentando que las propuestas del gobierno «llegaron tarde» y que no hubo gestión oportuna por parte del Ejecutivo.
La ministra de la Mujer y Equidad de Género, Antonia Orellana dijo que “se hable como si en estos 48 meses no hubiera pasado nada, no es correcto”. Dijo creer “que cualquier gobierno querría partir teniendo este tema zanjado…” porque la posibilidad de crear 145 mil empleos y terminar con esta barrera histórica para la contratación femenina es una oportunidad muy grande. Estamos muy cerca de un acuerdo por primera vez desde 1997″.
Orellana señaló que “sería una lástima que todo ese trabajo (…) se pierda y partir de cero». Insistió en que “se perdería la oportunidad de generar 145.000 empleos formales, de que los hombres accedan al derecho a sala cuna, de que las mujeres que son trabajadoras de casa particular y las que son profesionales que boletean, como por ejemplo las diseñadoras, las maquilladoras, puedan entrar al derecho a sala cuna. Y, sobre todo, de acuerdo a estudios de distintos organismos como el OIT y el PNUD: nos perdemos la oportunidad de crecer un 0,8% en el Producto Interno Bruto”.





