periodista.
Con una serie de encuentros y jornadas culturales llenas de cantos, poesías, danzas y memoria, la familia artística y el mundo de la cultura chilena y francesa, se unieron para conmemorar dos hitos fundamentales: 25 años del fallecimiento de Gabriela Pizarro y los 50 años de la partida de Héctor Pavez Casanova, el recordado «Indio Pavez»; ambos cantautores, músicos, y recopiladores de las raíces y cultura chilota y fundadores del emblemático grupo Millaray, reconocido como una escuela de investigación y proyección folclórica.
Bajo el título «El pueblo de Chile canta y baila«, el pasado 16 de octubre, la sala «Voix Machine», dirigida por Wladimir Cruells (hijo de Raquel Pavez Casanova) fue el escenario de un gran despliegue musical y artístico, contando con la participación de Héctor (El Gitano), Valentina, bailarina, directora de la compañía «Danza en Cruz», ambos residentes en Chile y Julieta, bailarina y pedagoga, quién reside en París; todos ellos hijos de Héctor y Gabriela.
También participaron Raquel Pavez Casanova, bailarina y coreógrafa, Ramón Pavez Casanova, músico, y su hijo Ramón Pavez Fierro, músico, quienes también residen en París, desde sus años de exilio. La familia Pavez-Pizarro y los Pavez Casanova se dieron cita, testimoniando un legado artístico y cultural que se expande a través de sus familiares y descendientes.
En París, enmarcado en el proyecto «Expocultura Chiloé-Europa 2025», impulsado por la Corporación de Desarrollo Corcovado de Chiloé, el homenaje incluyó además una solemne visita al cementerio Père Lachaise de París, donde descansan los restos de Héctor Pavez, desde su prematuro fallecimiento el 14 de julio de 1975. Tenía 43 años. A su muerte, se editó en Francia un disco póstumo de larga duración.
En Chile, el tributo se llevó a cabo el 3 de octubre en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos bajo el título «A la mar fui por naranjas«, nombre de una de las canciones más icónicas de Héctor Pavez. La actividad incluyó cantos y danzas, un recorrido íntimo de sus trayectorias, considerando piezas audiovisuales e instrumentos, hasta fotografías inéditas de sus primeros viajes de recopilación a Chiloé con antiguas grabadoras de cinta. En esta oportunidad, el momento culminante fue el anuncio oficial de la creación de la -Fundación Gabriela Pizarro y Héctor Pavez-, dedicada a difundir y preservar el vasto archivo musical y documental de ambos; un sueño familiar desde hace muchos años que logra hacerse realidad.
Resistencia y compromiso
Héctor Pavez, quien fuera compañero de Víctor Jara en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, lideró el Comité de Folcloristas de la Unidad Popular durante el período del presidente Salvador Allende. Tras el golpe de Estado y debido a la detención de su hermano Ramón Pavez, entonces estudiante secundario, Héctor y Raquel, se refugiaron en París en 1974, continuando en la resistencia internacional con el grupo «Cantos y danzas Héctor Pavez. Ramón Pavez también se exilió en París, integrándose al grupo folkórico Trabunche, uno de los primeros grupos chilenos que graba un disco en Francia (Terre Chilienne).
Nelly Pavez Casanova, también integrante del grupo Millaray, falleció en 1994 en Australia. Su hermana Hilda, falleció en 2013 en ese mismo país, donde ambas formaron un grupo folklórico.
Gabriela Pizarro, fallecida el 29 de diciembre de 1999, dejó una huella imborrable, reconociéndose como una de las investigadoras más rigurosas de la tradición rural. Su discografía y sus estudios sobre romances y tonadas religiosas siguen siendo material de consulta esencial para las nuevas generaciones de músicos y grupos de danzas. Destacan, entre ellos, «Romances Cantados»; «El folclor en mi escuela»; «Danzas Tradicionales» y una importante influencia en la formación del primer ballet folklórico chileno y más adelante innumerables grupos de rescate de cantos, danzas y proyección folclórica.
Hoy, a medio siglo de distancia de la partida de Héctor y un cuarto de siglo de la de Gabriela, su familia demuestra que el rescate cultural de las raíces chilenas no es un recuerdo estático, sino un organismo vivo que sigue presente entre Chile, Francia y Australia. Fotografía tomada en la sala «Voix Machine», Fontenay-sous-Bois, París.
