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Por el derecho a saber y conocer el pasado, libros y publicaciones, un Lugar de Memoria

La sociedad civil es responsable de construir la memoria y ejercer su derecho a saber y conocer el pasado así como el Estado tiene el deber de contribuir en la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación,  reconocer lo sucedido y asumir compromisos por el respeto de la dignidad de las personas, dijo Pablo Seguel, sociólogo, Máster en Historia, durante la charla inaugural de la jornada-Libros y publicaciones, un lugar de Memoria- organizada por el colectivo Sitio de Memoria Plaza de la Constitución y la colaboración del Círculo de Periodistas, proponiéndose incluir a los libros y publicaciones en la ruta patrimonial de la memoria y reflexionar acerca de su contribución y aporte a los esfuerzos por el rescate de la memoria histórica y política.

Los sitios de memoria son piezas fundamentales de los procesos de verdad, justicia y reparación, dijo Manuel Carpintero, vicepresidente de la Corporación Sitio de Memoria Plaza de la Constitución, al inaugurar la jornada, junto a Purísima Gaune, presidenta del Círculo de Periodistas, quien destacó la importancia de esta alianza de colaboración con una organización que reúne a sobrevivientes de la dictadura y la disposición de dicha organización a seguir trabajando en conjunto con los colectivos de promoción y defensa de los derechos humanos. Oriana Zorrilla, ex dirigenta del Colegio de Periodistas, en su intervención, se refirió al memorial que recuerda a los periodistas asesinados y al derecho a la libertad de expresión ejercido  durante el período de la dictadura cívico-militar.

El programa de trabajo contempló tres mesas de conversaciones orientadas a reflexionar respecto de la experiencia  de escribir, el lugar del testigo y los costos  emocionales personales y colectivos en el proceso escritural, la evolución del relato y la  interpelación  de  los libros  y publicaciones  de una memoria reciente frente al negacionismo.

El lugar del testigo, la escritura testimonial y la solidaridad al interior de los campos de concentración fue abordado por la primera Mesa de Conversación. Jorge Montealegre, poeta,  escritor e investigador (Frazadas del Estadio Nacional; Carne de Estatua. Allende: caricatura y monumento, otros), obras premiadas por el Fondo del Libro y premio Altazor, planteó la evolución de sus obras, cuyos primeros poemas surgen en el período de su prisión en Chacabuco, a los 19 años y luego abordan la denuncia, testimonios y  la memoria colectiva. A propósito de los 50 años, Mario Aguilera, periodista, se refirió a su proceso de romper el silencio con su testimonio -Caballito de mar -La memoria no se olvida, que fue adaptado para una obra de teatro  y Rodrigo del Villar, presidente Corporación Memoria y Cultura Puchuncaví (Melinka-Puchuncaví), la experiencia de difusión y rescate de memoria de la resistencia desde  una perspectiva institucional y más específicamente del quehacer comunicacional de un Sitio de Memoria.

La segunda Mesa abordó  la contribución de los libros y publicaciones en los esfuerzos de rescate de la memoria, su condición de instrumental movilizador y la memoria identitaria que se trasmite a través de las generaciones. Juan Pérez Franco, psiquiatra,  académico U. de Chile, editor de la revista -La Ciruela- publicada por la Agrupación Cultural Universitaria (Acu), planteó que dicha organización y la revista pueden reconocerse como un semillero artístico libertario que se tradujo en el surgimiento de múltiples grupos artísticos, literarios, festivales de canciones a fines de los años setenta. Al respecto informó que varios números de la colección se encuentran en el Archivo y Centro de Documentación de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. Marcela Campos Rojas, candidata a doctora en Literatura, mención literatura chilena e hispanoamericana (U. de Chile) planteó el costo emocional que implica mirar el pasado con ojos del presente desde el lugar de testigo, destacando que los costos asumidos como generación permiten sacar adelante el rescate de la memoria, según la experiencia recogida en su libro Sueños de Victoria. Patricio Manzano o el acoso a la FECh 1985) que contiene cien entrevistas que rescatan la historia de los Trabajos Voluntarios, convocados por la FECH, recuperada democráticamente, la detención y prisión de 170 estudiantes y la muerte de Patricio Manzano,  estudiante de Ingeniería, a causa de las torturas y negación de auxilio. Floriano Cariqueo Colpihuepe,  cofundador y presidente de la organización Ad-Mapu- Metropolitano, abordó  la memoria desde la esencia cultural identitaria, a través de las generaciones y la génesis mapuche que relata en su libro Kai-Kai Xem-Xem.

Myriam Carmen Pinto, periodista/escritora, moderadora de ambas mesas, por su parte, se refirió a los registros materiales (cartas, panfletos, papelería y documentos) que también contribuyen a los deseos y esfuerzos  de la memoria. Su libro Amor Subversivo (1988-2017)  incluye cartas carcelarias y clandestinas, entre otras, y el libro ¿Y lo hicimos caer!,   también de su autoría, presenta una colección de panfletos y sus historias de agitación política. La jornada cerró con el conversatorio -Arte, Literatura y memoria-, a cargo de Ana María Campillo, integrante del colectivo Sitio Memoria Plaza de la Constitución,  contando con la participación de Patricio Rodríguez-Plaza y la escritora y editora Eugenia Prado Bassi.

 

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