
Con ocasión del 92 aniversario del Partido Socialista de Chile, damoa a conocer íntegramente el discurso de su Presidenta, Paulina Vodanovic Rojas:
Gracias, compañeras y compañeros por esos aplausos. Gracias de corazón por todo el apoyo que he recibido de ustedes en estos días.
¡Aquí se siente energía socialista!
Un saludo a los compañeros y compañeras de la nueva Mesa del Partido y a los miembros del Comité Central que nos acompañan esta tarde; sé que hay varios de nuestros dirigentes en regiones también celebrando el aniversario de nuestro partido.
Un saludo afectuoso a los parlamentarios, a las autoridades de gobierno que están aquí con nosotros. También un abrazo a los alcaldes, a nuestros gobernadores, y a los concejales y consejeros regionales.
Y por supuesto, un saludo a los comunales que vinieron desde distintos puntos esta tarde. ¡Saludos a todas las comunas! ¡Levanten sus banderas, quiero verlas! Santiago, Maipú, Cerrillos, La Florida, Independencia, todas las comunas, gracias por estar acá.
Como decía, aquí se siente verdadera energía socialista.
Cuando vi el juramento de los jóvenes que hoy ingresan al partido, no pude dejar de recordar mi ingreso y el de Iván, mi pololo y ahora marido, juntos el mismo día, hace ya más de 30 años. Y a mi hija que juró al cumplir 14 años. Gracias por estar aquí, y por estar siempre. Recordé a mi padre, Hernán Vodanovic Schnake que militó más de 60 años. Y a mi tío abuelo, Oscar Schnake, fundador del partido en 1933, y su primer secretario general hace más de 90 años.
Esta es la familia socialista, la tradición socialista, la energía socialista que se traspasa de generación en generación. Porque eso es lo que somos, compañeros y compañeras, somos una energía de cambio en Chile, somos una energía de progreso y justicia social que no ha dejado nunca de iluminar, incluso en los momentos más difíciles de su historia. Vaya nuestros reconocimiento y cariño a dos miembros de nuestra familia: las compañeras Isabel Allende y Maya Fernández. Ambas constituyen un ejemplo de vida dedicada al servicio público; su contribución al socialismo y a Chile nunca pasará desapercibida. Tengo la convicción que seguirán entregado su invaluable aporte en el tiempo que viene.
Los países son como las personas. Conviven en ellos miedos, pero también sueños. Conviven necesidades cotidianas, pero también aspiraciones de vida. Conviven el egoísmo con la solidaridad. Conviven el individualismo con la colectividad.
¿En qué lado estamos los socialistas?
Nosotros estamos del lado de los sueños, de las aspiraciones, de la solidaridad y del colectivo.
Mientras la derecha infunde el miedo, nosotros mostramos el camino para un mundo más justo. Mientras la derecha promueve el individualismo, nosotros llamamos a la acción común. Mientras ellos hablan de temores, nosotros hablamos de esperanza.
Esa es la energía socialista, compañeros y compañeras.
Es la energía que ha movido a este partido durante 92 años. ¡Nada se mueve por nueve décadas sin una energía profunda! ¡Y no hay energía más profunda que la energía de la justicia, compañeros y compañeras!
Pero hay algo más.
Porque la energía sin conducción termina perdiéndose en el aire.
Y aquí nunca nos hemos contentado con la simple denuncia de la injusticia, sino que hemos trabajado arduamente en cambiar para bien la vida de las personas.
Hemos dado conducción a esa energía y canalizar así los anhelos de los chilenos y chilenas.
Esa conducción se expresa precisamente en lo que vemos aquí esta noche: Un Partido hecho y derecho, con expresión en todas las comunas del país, con militantes de carne y hueso que se reúnen periódicamente para hacer política, para trabajar por Chile. Ustedes son el Partido!!!
Más de 16 mil militantes votaron en nuestras elecciones hace poco más de un mes, presencialmente, no por internet, no por correo, sino que presencialmente en nuestras sedes o en las sedes de otras organizaciones reales, como sindicatos y juntas de vecinos. Esa capilaridad socialista se explica únicamente porque aquí hay un instrumento que se llama Partido, y que sabe dar cauce a la energía que surge de las ansias de cambio y progreso de nuestro pueblo.
Celebrar un aniversario más encabezando este partido es el mayor honor que me podría haber tocado! Y agradezco nuevamente la gran votación obtenida que me permite estar hoy frente a ustedes junto a la Mesa que me acompaña.
Me siento muy honrada, porque creo que es un reconocimiento al amor que hemos puesto en dirigir nuestro Partido: en recorrer el país, en estar con las y los compañeros, en escuchar a las comunas, en recomponer el alma socialista. Veo con emoción que tengamos una juventud pujante, presente en liceos y universidades, que estemos en los sindicatos, en la CUT, en la ANEF.
Veo un partido vivo, con energía!
Compañeros, sé que encabezo una institución esencial en la política chilena y que ello es una gran responsabilidad.
Una institución que de 15 elecciones presidenciales donde la ha tocado participar en su historia, en 4 de ellas eligió presidente a uno de los suyos, en otras tres eligió presidente a un candidato apoyado por el partido, en una eligió presidente al candidato que apoyó lealmente en segunda vuelta, y en otras tres ocasiones, apoyó ni más ni menos que al compañero Salvador Allende. Es decir, en 11 de 15 elecciones, hemos jugado un papel fundamental.
¿Se dan cuenta que somos esenciales, compañeros y compañeras?
Hemos sido parte central del desarrollo democrático, parte esencial del fortalecimiento de las instituciones, parte consustancial de la reflexión política y parte primordial del pensamiento económico.
Un partido esencial, compañeros y compañeras, no puede dejar de participar en la contienda política.
¡Es por eso que el Partido me ha proclamado como candidata a la elección primaria para la Presidencia de la República!
Porque todos entendemos que el Partido tiene mucho que decir, tiene mucho que aportar.
Hoy somos parte de una alianza diversa, con el Frente Amplio y el Partido Comunista. Una alianza que debe sostenerse en la lealtad mutua, sí, pero también en el diálogo franco y en el reconocimiento de nuestras diferencias.
Porque lo que se define en las próximas primarias no es solo quién encabeza una candidatura, sino qué proyecto será el que articule un futuro gobierno progresista.
Nosotros proponemos un proyecto que priorice la conexión con las mayorías sociales, la estabilidad democrática y la gobernabilidad responsable,
La primaria no es un trámite. Es una definición política profunda. Y quienes creemos en una centroizquierda transformadora y que asegure gobernabilidad, conectada con el país, con todo el país, debemos dar esa disputa con claridad, sin complejos y con convicción.
Y podemos hacerlo porque nuestro Partido ha sido la columna vertebral del progresismo chileno en los últimos años.
Y en esa calidad, tenemos el deber de manifestar cuál es la política que proponemos, cuáles son nuestras ideas, cuál es nuestro programa, para luego poner nuestra orgánica y nuestra energía, al servicio de esas ideas.
Eso es lo que inspira nuestra política el día de hoy.
Nadie más que el Partido Socialista puede contribuir al progresismo de esa forma, ideas con acción, programa con estructura, propuestas con realidad.
¡Esto no se trata de un concurso de personas, se trata de ideas!
Pero es incluso más que eso. Porque esto tampoco es un concurso académico de ideas, es un concurso pragmático de ideas, o sea, un concurso por la forma en que aquellas ideas se pueden poner en acción.
Y los socialistas lo hemos demostrado tantas veces, y también en el gobierno del Presidente Boric: Somos un conglomerado humano que sabe poner ideas en acción.
¡Aquí no hay solo fervor, también hay acción, como dice nuestra Marsellesa!
Los socialistas pondremos nuestras ideas al servicio de este desafío, con propuestas de cara a la ciudadanía. Ella decidirá.
Nosotros los socialistas somos quienes hemos empujado con fuerza las ideas de una economía progresista moderna, que promueve el crecimiento y que fomenta la igualdad. Sin falsos dilemas ni anteojeras ideológicas.
Somos un partido ecologista, no de ahora, sino que desde hace décadas. Afrontamos con decisión la doble crisis ambiental que vive el planeta, la del cambio climático y la de la biodiversidad. Chile puede ponerse al frente mundial de ese desafío, puesto que de aquí podemos producir los minerales necesarios para la electrificación, como son el cobre y el litio. También es ineludible impulsar el mayor concierto internacional entre los países para afrontar esta tarea. Ahí Chile también puede generar un rol articulador, puesto que, a pesar de nuestro tamaño y lejanía, la diplomacia chilena siempre ha tenido una voz escuchada en los foros multilaterales a la hora de construir soluciones globales a problemas globales.
No caemos en la falsa dicotomía entre crecimiento y medio ambiente, que alguna izquierda propugna. Superemos dialécticamente, como decía Eugenio González, esa aparente contradicción. Volvamos a nuestros principios: los socialistas abogamos por la justicia social y ambiental. ¿Cómo logramos la primera sin empeorar la segunda? Esa es la cuestión. Para entregar una vida digna a los trabajadores y trabajadoras, debemos crecer.
La teoría del “decrecimiento” no es opción. El crecimiento económico es indispensable. El punto es que éste sea sostenible. Y Chile puede hacerlo sostenible. Podemos aportar los insumos críticos para la descarbonización. Podemos ser potencia mundial en energías renovables, como la eólica, la solar, o el hidrógeno verde. Y podemos llevar adelante todo ello con los más altos estándares ambientales, de forma que, al final del día, el balance sea neto positivo en todo sentido, económico, social, y ambiental.
Nosotros los socialistas somos quienes mejor podemos liderar otra batalla fundamen tal, como es la batalla contra la delincuencia y el crimen organizado. La seguridad de nuestros ciudadanos y ciudadanas; la recuperación de nuestra vida de familia y de barrio y del espacio comunitario, amagados por una criminalidad que no conocíamos, pero que ha logrado penetrar en el país.
El crimen organizado y el narcotráfico no solo se tratan del comercio ilegal de drogas, el tráfico de armas y de otros delitos gravísimos, sino que sobre todo es esa espiral criminógena con armas, secuestros y asesinatos como nunca habíamos visto; luchas entre bandas para conquistar territorios, corromper el estado y consagrar la ley del más fuerte mediante la violencia extrema. Por su peligrosidad, el poder acumulado y para que Chile viva en paz, las organizaciones criminales, el narcotráfico y el crimen organizado deben perseguirse con todas las herramientas del Estado de Derecho.
Por lo mismo, se debe enfrentar sin titubeo alguno y en esto, el resto de la izquierda no puede equivocarse. La vida y seguridad de nuestros compatriotas no tiene color político, pero la derecha ha logrado presentarse como los dueños del tema, más con palabras que con hechos, más con pirotecnia que resultados. No lo permitamos, es perfectamente posible enfrentar el crimen desde una óptica progresista, sin renunciar jamás a nuestros principios y valores.
Nosotros los socialistas somos quienes podemos empujar políticas de seguridad social que aseguren mínimos de bienestar para las personas. Nosotros estamos al centro de la política de salud universal y solidaria. Fue un socialista el que entregó el medio litro de leche. Fue un socialista el que creó el AUGE. Fue una socialista la que consolidó la red de salud familiar más grande de la historia.
Nuestros intelectuales y profesionales han aportado con su experiencia y actualización del ideario socialista en las políticas públicas.
En los llamados 30 años de nuestros gobiernos fue donde avanzamos socialmente, con reformas sociales y crecimiento económico sostenido, y sobre todo sin demagogia ni populismos.
Nuestro partido es feminista y no sólo promueve liderazgos, sino que se ocupa y preocupa de las chilenas, valora el trabajo tesonero de las mujeres de Chile, a quienes hoy rindo homenaje, de Arica a Tierra del Fuego, de cordillera a mar. Chile tiene una deuda con la justicia social y la equidad y, en particular, con nuestras compatriotas.
Hoy estamos convencidos que una sociedad justa y con igualdad de oportunidades harán un Chile por donde puedan caminar y disfrutar los hombres y mujeres libres.
Nosotros estamos al centro de una política educacional inclusiva, igualitaria, de calidad, que promueva talentos de todos nuestros niños y niñas. Los niños deben ser prioridad, necesitamos niños felices desde que nacen y se desarrollan integralmente. Sin deserción escolar. Que la comunidad escolar sea una realidad. Que las diferencias y precariedades en la educación terminen.
Nosotros estamos al centro de un sistema de pensiones mixto, que entregue pensiones dignas en la vejez. Hicimos un gran avance con el Presidente Boric, yo voté a favor de esa reforma, pero sé también que se puede perfeccionar en el futuro gobierno.
¡Los socialistas no podemos renunciar a que nuestras ideas estén al centro del debate!
Y no caigamos en las discusiones que le gusta instalar a la prensa, si continuismo o no continuismo, porque para nosotros los socialistas, el cambio es un eje fundamental, siempre lo ha sido, y la sabiduría está en continuar lo bueno y cambiar lo que sea necesario.
Obvio que debemos continuar con la política macroeconómica del Ministro Marcel, que ha logrado darle estabilidad a una economía que recibimos por el suelo, con alta inflación, cero crecimiento y gasto fiscal desatado.
Obvio que debemos continuar implementando las decenas de leyes en materia de seguridad que logramos aprobar en el Congreso, y que pusieron a Chile al día en la legislación moderna para enfrentar el crimen organizado.
Obvio que debemos continuar con el copago cero en salud, con las 40 horas, con el royalty minero.
Y es evidente que hay que hacer otros énfasis, que hay que acelerar las políticas pro crecimiento, que deben profundizarse las políticas de seguridad, que debemos modernizar el Estado y hacerlo eficiente para la ciudadanía.
Los socialistas ya estamos viejos para que desde la derecha nos intenten colocar en falsos dilemas.
Porque, a fin de cuentas, compañeros y compañeras, ese es el telón de fondo de lo que hoy sucede. Es una derecha más derechista que nunca. Es una derecha de la derecha la que pretende imponerse.
Una derecha autoritaria, populista, chabacana.
Una derecha que desconfía de la democracia. Ayer leía una entrevista en el portal internacional Bloomberg al principal asesor económico del candidato de la ultraderecha.
Uno de apellido alemán y que se las da de antivacuna.
Y este asesor decía que proponen dos cosas: Una, gobernar por decreto. Así de descarado, proponía saltarse el parlamento. Y dos, propone aprobar una reforma constitucional para impedir que el Estado suba los impuestos por un lapso de 50 años.
¿Habrase visto una propuesta más absurda y antidemocrática que esa?
Es de esa derecha de la que estamos hablando, compañeros y compañeras.
Pero no podemos confiarnos. Porque por absurdas que parezcan estas ideas, a veces encuentran terreno fértil en una ciudadanía que identificamos con las tres “D”: desilusionada, desesperanzada, y desconfiada.
Y debemos ser autocríticos, porque parte de esa desilusión, desesperanza y desconfianza, proviene de errores nuestros.
Al final del día, desilusionamos al pueblo con la salida constitucional a la crisis social de 2019. Nosotros los socialistas no fuimos los principales culpables, es cierto, de hecho, nuestros convencionales hicieron lo que pudieron en la convención. Pero la izquierda en general no estuvo ni remotamente a la altura de lo que estaba en juego y cayó en la pancarta, en la consigna, en la política identitaria, muchas veces derechamente en lo absurdo.
La desilusión con las promesas del pasado ha generado desesperanza del futuro. Y al no creer la gente que hay esperanza de soluciones colectivas ¿dónde cae? En el individualismo, en salvarse solo, incluso a costa de los demás.
Y la desconfianza… tantos casos, transversales, de prácticas reñidas con la ética que han terminado socavando la confianza institucional. La ciudadanía, con razón, desconfía.
En ese marco de las tres “D” es donde la derecha hace su juego.
Y ojo compañeros, que no le ha ido mal.
Por eso es que, así como los socialistas debemos sacar nuestra voz en este proceso, también debemos ser garantes de la unidad.
Y haremos los sacrificios que sean necesarios para que esa unidad se manifieste en toda su magnitud.
Porque lo que está en juego no es una elección, es la democracia misma.
Y no exagero compañeros y compañeras. Si gana la ultraderecha, lo que está en juego son las reglas de la democracia.
¿Están dispuestos ustedes a poner en riesgo la democracia?
¿Están dispuestos a que gane la ultraderecha?
Por eso debemos trabajar con responsabilidad, disciplina, lealtad y altura de miras, compañeros y compañeras.
Porque sabemos gobernar, sabemos transformar; lo hicimos antes y lo volveremos a hacer. El Partido Socialista debe liderar no desde los cargos, sino desde las ideas, desde la coherencia, desde la propuesta.
Porque Chile necesita una política al servicio de nuestra gente, una política seria, conectada con las esperanzas y dolores de nuestro pueblo. Y nosotros estamos para hacer de la política una herramienta de esperanza, para recuperar la confianza en que sí se puede avanzar, con orden, con justicia, con todos y todas.
Como lo ha hecho el PS en toda su historia.
Con su voz.
Con sus ideas.
Con su estructura partidaria sin igual.
Con fervor y con acción.
Y también con energía, con mucha energía.
Esa misma energía socialista que nos llevará a nuestro centenario.
¡Viva el Partido Socialista!
¡Viva Chile!





