Así lo recuerda la viuda de Florencio Ceballos, la también abogada Patricia Schaulsohn, quien este domingo 16 enterró a su pareja por 55 años.

Ceballos fue uno de los 12 militantes demócrata cristianos que firmaron una carta denunciando el golpe de Estado y repudiando el derrocamiento de Salvador Allende y la instalación de una dictadura militar en septiembre de 1973.

Patricia recuerda que la carta se gestó el mismo 11, aunque se dio a conocer el 13 de septiembre. “La iniciativa nació en la casa de Bernardo Leighton; el Floro partió para allá motu propio el día del golpe a las 7 de la mañana. Estaba furioso y dispuesto a todo en ese momento”, relata su viuda. Rememora que, después y por mucho tiempo, estuvo triste. “No podía creer que los líderes de la DC se negaran a firmar el documento”.

Respecto de las consecuencias del acto, señala que al menos su marido “no sufrió más represalias que las del resto de los chilenos” y que ello fue porque “probablemente era el más desconocido de los firmantes y creo que porque también hubo gente de muchos sectores que lo cuidó”.

Para Patricia Schaulsohn, lo anterior fue consecuencia de la mayor virtud de su cónyuge: “Ser esencialmente bueno, generoso, sin ambiciones políticas ni de dinero, muy sensible y muy consecuente”. Patricia indica que siempre pensó que, en la vejez, su marido iba a levitar. “Casi lo hizo… Durante su larga enfermedad con breve desenlace, nunca se quejó de nada ni pidió nada. La vivió marcado por su muy rica vida interna, profunda e ilustrada hasta lo increíble”, reflexiona.

El 11 de septiembre de 1973, mientras el Presidente Allende resistía en La Moneda, en casa de Bernardo Leighton, se reunía un grupo de dirigentes de su partido, la Democracia Cristiana. Allí se inició la redacción de un documento que condenó de manera categórica el sublevamiento militar. En forma paralela, la directiva de la colectividad publicaba un texto de aceptación del levantamiento armado. Inicialmente, los firmantes disidentes fueron 13 pero después de firmar, se descolgó José Piñera, padre de Sebastián. De este modo, el manifiesto comenzó a ser conocido como «la declaración de los 12», que ocupa un lugar destacado en la historia del Chile contemporáneo.

De los 12 firmantes, solo permanecen con vida cuatro. En 2018 murió Andrés Aylwin y ahora, Florencio Ceballos. Uno de los sobrevivientes es Belisario Velasco, quien tras la muerte de Aylwin destacó el legado político de la misiva. “Permitió la unidad de la oposición para enfrentar a Pinochet”, dijo entonces.

Los 12 firmantes fueron: Bernardo Leighton, José Ignacio Palma, Renán Fuentealba, Sergio Saavedra, Claudio Huepe, Andrés Aylwin, Mariano Ruiz-Esquide, Jorge Cash, Jorge Donoso, Belisario Belasco, Ignacio Balbontín, Florencio Ceballos, y Fernando Sanhueza.

Un Imprescindible

Floro no pasó agosto. El habría hecho un chiste de su situación. Y habría lanzado más de un garabato. Porque así era. Hombre de campo, sencillo, bueno para la chucheta, divertido, querible.

El domingo 16, en el cementerio, todas las opiniones coincidieron en lo anterior y en lo esencial de su ser: un hombre consecuente, audaz, valiente, jugado. Sus hijos, desde Canadá donde vive el mayor, Florencio, alias el Cabe, y desde Paris, donde lo encontró la muerte de su padre, el Tuqui. Ambos hicieron un hermoso retrato de ese padre especial, amante de la naturaleza, que los formó en buenos valores, que a pesar de ser católico y demócrata cristiano se casó con una judía comunista, con quien compartió su vida entera. Y fueron felices. Y fueron cómplices en un proyecto de vida que tuvo como eje el hacer de este mundo uno mejor y más justo.

Entre los mensajes de condolencia se contaron los de figuras políticas de diversos sectores. Camilo Escalona, del PS, envió tweet señalando su pesar “por la pérdida de un valeroso demócrata que firmó la carta de los 13, pocas horas después del golpe de Estado que derrumbó brutalmente la democracia”, agregando que “gestos y vidas como la suya hicieron posible el fin del oprobio y que se retomara el camino de la libertad en Chile”.

El Partido Comunista de Chile por su parte expresó sus condolencias por la muerte de “un defensor de la democracia y los derechos humanos” y Carmen Hertz lamentó la muerte de “gran y queridísimo amigo, republicano, demócrata, intransable, siempre en el lado luminoso de la Historia”.

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