Marcos González Álvarez, psicólogo, presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios del Servicio de Impuestos Internos, ANIIECH, conversó con Página 19 sobre el proyecto de ley sobre “administración tributaria”, impulsado por el gobierno del Presidente Sebastián Piñera. Críticos de dicho cuerpo legal, la ANIIECH inició una creativa e ingeniosa campaña: “Que no te pasen gato por liebre”, como una manera de informar y educar a la ciudadanía sobre una legislación que, según ellos, tiene mucha letra chica.

 “Es un paquete de reformas concentradas en el 1 por ciento de mayores ingresos de nuestro país. Según el informe financiero son un poco más mil 100 millones de dólares que se dejarían de recaudar”, así de lapidario es el diagnóstico del presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios del Servicio de Impuestos Internos, ANIIECH, Marcos González, respecto de la contrareforma que está desarrollando la administración de Sebastián Piñera en materia tributaria. En esta entrevista se refiere a los cobros irregulares en materia de contribuciones y desmenuza los aspectos más polémicos de la citada contrareforma. “Nos quieren transformar en un Sernac sin dientes ni uñas”, es parte de su duro diagnóstico.

-¿Qué opinión tiene sobre el tema de las contribuciones, porque quedó la sensación en el reportaje de TVN que se les cobra menos a los que tienen más?

– Frente al reportaje, las organizaciones de funcionarios sacamos una declaración y después de aquello la Dirección reaccionó dando a conocer las cifras: cuánto hemos aumentado en recaudación, pero no abordando el tema de fondo que tiene que ver  con los tributos propiamente tal. En general, más allá de eso, la ciudadanía está bastante molesta con el Servicio de Impuestos Internos por los casos Penta, Soquimich  y por las distintas cosas que han ido apareciendo durante los últimos años. Estas cosas no tienen que ver con el trabajo de los funcionarios, sino con el diseño institucional en materia de impuestos. Si uno se fija en el impuesto territorial, las contribuciones, tiene un tratamiento diferente  al de los otros impuestos: el Territorial, el IVA y el de renta de las ganancias de las personas.

-¿Dónde van a parar esos recursos?

-El impuesto territorial lo recauda el Municipio, un 35 por ciento y el otro 65 por ciento restante se va al Fondo Común Municipal. Por lo tanto, no entra al Estado. Desde la lógica estatal no es un impuesto relevante porque queda en los gobiernos locales. Tuvimos una reunión con los funcionarios  de Avaluaciones, que es la subdirección que trabaja con esto, y ellos no tienen herramientas básicas para trabajar.

Lo que el reportaje de TVN muestra es esta empresa de tasaciones donde hace una bajada satelital a los predios donde calcula los metros cuadrados y que es una herramienta que nosotros no tenemos. Nosotros trabajamos solo con herramientas gratuitas y te pone una capa de tan baja resolución que no puedes trabajar con ella. Y si quieres trabajar con la otra, no hay presupuesto en el SII para hacerlo. El Servicio ha ido trabajando, pero no cuenta con los recursos suficientes.

-¿Por qué pasa eso?

– Porque en algún momento el Impuesto Territorial se decidió no fiscalizarlo. Nosotros tenemos 242 fiscalizadores, en todo el país, para 345 municipios y hay 8 millones de predios. Este impuesto se estructura con la persona que hace una autodeclaración y es el municipio el que tasa. Nosotros solo fiscalizamos en base a denuncias. Lo otro que hay que considerar es que el tema inmobiliario ha tenido una evolución dantesca en la última década. Un predio que cuesta equis valor, el próximo año vale un 20 o 30 por ciento más.

-¿Por qué la reforma tributaria no toca este problema?

En el fondo, nunca vamos a tener un catastro actualizado de los valores de los predios. En este proyecto de Reforma Tributaria no hay un ápice de cambio al Impuesto Territorial y es más, se retrocede en esta materia, hay una norma que plantea que la tasación de los bienes dependerá ahora directamente del contribuyente. Este elegirá el mejor método de tasación dentro de los mecanismos que existen. O sea, si quiero inflar una propiedad para tener mayor patrimonio, lo haré o si necesito bajarlo para pagar menos impuestos, también. Ese es el diseño que está detrás y que nosotros estamos denunciando. El SII efectivamente era un servicio temido porque te fiscalizaba y tenía herramientas para desbaratar un negocio. Ahora, pasa lo contario. Incluso hemos tenido funcionarios que han sido agredidos. Lamentablemente, hemos perdido credibilidad e imagen institucional.

De hecho, este mismo proyecto de ley del Presidente Piñera parte su fundamentación en  que el servicio es discrecional. Es una barbaridad. Eso no se condice con la trayectoria que ha tenido el SII porque hemos ganado premios internacionales y somos respetados a nivel global e incluso tenemos tasas de eficiencia mayores que países del primer mundo. Fuimos los primeros que nos pegamos el salto en materia de innovación tecnológica. El sistema tributario tiene muchas falencias, pero ¿por qué se nos está tratando de dañar de esta manera?

-¿Por qué nace esta campaña que “no nos pasen gato por liebre”?

– Hace mucho tiempo que estamos bajo la lógica de hacer educación fiscal. Como funcionarios, tenemos muchas críticas al sistema tributario. Creemos que el SII debe ser independiente y que trascienda de los gobiernos de turno y darle garantías a todo el mundo. Por eso, no creemos en el sistema de la Alta Dirección Pública para el servicio. Ojalá sea gente de carrera porque necesitas tener un conocimiento cabal del servicio.

La lógica de los impuestos es que sean proporcionales, pues en la medida que si tú ganas más, pagas más. Y al revés, si tienes menos ingresos, deberías cancelar menos. Si se ve el sistema tributario es sumamente engorroso. Tiene exenciones que permite que los que ganan más, a través de sus empresas y sociedades, tengan mecanismos de evasión tributaria o elusión tributaria.  Por ejemplo, hay sectores industriales como los forestales que tienen exenciones, que son inconcebibles o existen exenciones a la minería que son los grandes productores de la riqueza  en el mundo, pero que no están pagando los tributos que corresponden.

Por ejemplo, plantearnos en el tema de las contribuciones por qué eximirlas de ese pago a todas las personas de la tercera de edad que tengan una sola vivienda, indistintamente de su nivel de ingresos, porque les estamos cobrando 500 o 600 mil pesos en el año a una persona por su vivienda.  O sea, les estamos expropiando algo importante de sus ingresos, y eso se llama injusticia tributaria.

-¿Y qué opinión tiene de lo que el gobierno denomina cambios de “administración tributaria”, una reforma que han dicho que viene a corregir la que hizo la Presidenta Bachelet y que, según diversos datos, ha recaudado mucho más de que se tenía pronosticado?

-Nosotros apoyamos la reforma de Michelle Bachelet porque iba en la lógica de mayor justicia tributaria y de herramientas de fiscalización para el servicio. Allí se generó una norma anti elusión, que es una que nos permite visualizar y objetar transacciones o procedimientos de las empresas con el único fin de pagar menos impuestos. Y que no tengan que ver con el giro de su negocio. Desde que se creó el año 2014, y que existe en los países desarrollados, se concordó generar un procedimiento judicial donde vamos a un tribunal para que este autorice su aplicación y después  se utiliza. Hay uncontrol de legalidad previo. Es importante porque es un mecanismo de disuasión. Con este procedimiento, el año pasado, se recaudaron más de mil millones de pesos en una sola transacción que fue la venta de acciones de Soquimich  por el litio. Esto nos permitiría financiar la Teletón durante 17 años, para hacerse una idea.

Esa reforma planteaba que las empresas paguen no solo por las utilidades que retiran, sino por todas sus utilidades. Yo como persona pago mis impuestos por todos mis ingresos, pero las personas pagan solo por las utilidades que retiran. Eso se creó en la década de los 80 porque Chile, baja dictadura, no tenía financiamiento internacional. Buchi inventó ese sistema para que las empresasse pudieran auto financiar. Eso genera el famoso FUT. Nadie tiene esa plata, pues está solo contable. El objetivo de esa reforma era eliminar el FUT con un pago único.

-¿A qué se debe que haya generado tanto escozor esto?

– Entonces, las empresas iban a pagar por el cien por ciento de sus utilidades, pero el sistema iba a ser cien por ciento integrado, pero cambiaban las proporciones. El tema dela integración no es un problema ideológico, pues la propuesta de Michelle Bachelet era un sistema cien por ciento integrado. Como eso generó tanto escozor en la oposición de aquel entonces, el gobierno actual -en la famosa cocina de Andrés Zaldívar-propuso este sistema semi integrado. Todos los cuestionamientos a la reforma tributaria tienen que ver con los acuerdos que se hicieron en esa cocina.No con la propuesta original que tenía un elemento mucho más técnico. El acuerdo se genera porque todos coincidimos que se necesitan los acuerdos más transversales posibles para que esto no cambie de gobierno a gobierno.

Esa reforma también decía que íbamos a recaudar el 3 por ciento del PIB para educación. Y junto con eso, nosotros también negociamos con el gobierno una ley de fortalecimiento del SII que nos permitió contratar más dotación y hacer todas las cosas que nos solicitaban. Estamos conscientes que esa reforma necesitaba simplificarse. Cuando llega la propuesta en agosto ce 2018, y uno lee el proyecto de ley y hace totalmente lo opuesto de lo que había.

-¿Qué tan cierto es que con este proyecto de administración tributaria se dejan de recaudar 800 millones de dólares?

– Lo principal es el tema de la reintegración y lo hace con las mismas bases que se cambiaron la vez pasada. Se deja de recaudar un tercio de lo que se recaudaba con la reforma que se aprobó el año 2014. Los impuestos personales eran de un 40 por ciento y se bajaron a 35% a costa de que subieran las de las empresas. Ahora se mantienen en 35, pero bajan las de las empresas. Al reintegrar el sistema significa que el sistema integrado, al retirar los impuestos que ellos sacaban, el 65 por ciento de lo que pagaba la empresa podía ser devuelto a sus dueños, pero había un 35 que quedaba para el Estado. Ese puro mecanismo son 833 millones de dólares.

Hay una segunda medida que era la exención del IVA para las viviendas nuevas. Que se había rebajado a 2000 UF como tope de construcción en la reforma del 2014 y este gobierno pide subirlo a 4.000. El precio de construcción de 4000 UF significa que el precio de venta sería como de 7000 UF porque son viviendas de la clase media. La pregunta, entonces, es si la clase media compra o no vivienda de 7000 UF. La clase media compra vivienda de 3000 UF y con suerte. Todo esto es un beneficio que va directo al corazón de los más ricos del país.

Vienen, también, otras normas para que no se pague el impuesto a la herencia. Es decir, es un paquete de reformas concentradas en el 1 por ciento de mayores ingresos de nuestro país. Según el informe financiero son un poco más mil 100 millones de dólares que se dejarían de recaudar. Según ellos, esto se financia con un impuesto a plataformas digitales del extranjero como Netflix, Google… Y si bien estamos de acuerdo, es solo un 10 por ciento y eso no alcanza. Al final, vamos a financiar a ese 1 por ciento de los más ricos todos los patipelados de Chile.

Esta reforma tiene mucha letra chica porque al SII nos pega en todas nuestras áreas de fiscalización, porque nos quieren transformar en un Sernac sin dientes ni uñas. Que solo recibamos las declaraciones de los contribuyentes y solo las tramitemos y no fiscalicemos. Este proyecto de ley no cumple con un mínimo de política pública.

El gobierno está optando en el trámite parlamentario por el pirquineo de votos. Si bien desde la clave política eso es válido, desde la lógica del Estado es un crimen porque van aprobar una ley con una mayoría espuria, comprada, con beneficios para alguna región, pero que genera tanto nivel de rechazo para el resto de las fuerzas políticas, que será en un futuro gobierno nuevamente modificada. La opinión nuestra es que el gobierno le está haciendo un gran daño al país.