
Tras más de una década de espera y superando diversos obstáculos que van desde hallazgos arqueológicos que paralizaron los trabajos hasta los desafíos impuestos por la pandemia, el nuevo complejo hospitalario que albergará al Hospital El Salvador y al Instituto Nacional de Geriatría en Providencia, ha entrado en su fase final de construcción y puesta en servicio provisoria mientras se ultiman detalles de sus 24 nuevos pabellones quirúrgicos, una moderna unidad de diálisis, 640 camas y 375 recintos para consultas y procedimientos.
En el contexto de transición, la opinión de los trabajadores de la salud pública cobra gran relevancia en cuanto a la operación de este nuevo establecimiento que será fundamental para la atención de cerca de 600 mil beneficiarios provenientes principalmente de las comunas de Providencia, Las Condes, Ñuñoa, La Reina, Peñalolén, Macul, Vitacura, Lo Barnechea e incluso Isla de Pascua.
Desde la Confederación FENATS Unitaria manifiestan que la pronta entrada en funciones de este nuevo establecimiento es una pieza clave para fortalecer la red pública de salud, entendiendo que el cambio desde las actuales instalaciones —que datan de la época colonial y son consideradas auténtico patrimonio histórico- hacia un hospital de alta tecnología permitirá entregar no solo una atención de mayor calidad, sino que también equilibrar las oportunidades sanitarias para la población. “Además de un gran avance en infraestructura, la puesta en marcha del nuevo Hospital del Salvador comprende también un importante compromiso ético con los usuarios y usuarias que han esperado por años una mejora sustantiva en las condiciones de su atención médica”, plantea Ricardo Ruiz Escalona, Presidente Nacional de FENATS Unitaria.
En ese aspecto, el rol de los trabajadores de la salud dentro del proceso ha sido un puente necesario para transitar hacia una gobernanza exitosa, agrega Ruiz, quien destaca que el traspaso de sus cerca de tres mil funcionarios desde las antiguas instalaciones es comparable a “un complejo cambio de casa” donde el diálogo con el director del hospital ha permitido reducir incertidumbres técnicas y laborales. “A través de diversos compromisos y conversaciones se ha garantizado que este traslado sea fluido y coherente, logrando acuerdos claros respecto a la estabilidad laboral y los espacios de trabajo. Para el sector de la administración de la salud pública la gestión estratégica de los recursos materiales y humanos son el motor que permite poner en el centro de la operatividad la protección de los pacientes y la excelencia en el trato, plantea.
Finalmente, la consolidación de este proyecto simboliza un cambio cualitativo en la administración sanitaria del Servicio de Salud Metropolitano Oriente y la región. Mientras la sociedad concesionaria y la inspección fiscal trabajan para cumplir con los hitos contractuales y la entrega definitiva dentro del primer semestre de este año, la comunidad hospitalaria se prepara para habitar un espacio donde la tecnología de punta en imagenología, oncología y salud mental se combine con el compromiso histórico de sus funcionarios, reitera Ricardo Ruiz: “En términos de la relación de los funcionarios con la autoridad, nuestro enfoque gremial moderno busca aprovechar al máximo esta nueva estructura y sus posibilidades de atención a la población para convertirlo en un símbolo de modernidad y desarrollo humano, donde el bienestar de quienes entregan la atención se traduzca directamente en una mejor salud para toda la comunidad”.





