Inicio Nacional In memoriam, Alfonso Guerra: Un luchador incansable

In memoriam, Alfonso Guerra: Un luchador incansable

Alfonso Guerra Muñoz, era hijo de Alfonso Guerra, obrero salitrero sobreviviente de la matanza de Santa María de Iquique. A los sobrevivientes los cargaban en un bote para subirlos a un buque desde dónde los tiraban en alta mar. El padre de Alfonso, consciente de su destino al empujar el bote, se hundió en las aguas y nado hasta alcanzar distancia y volver a su tierra a trabajar de jornalero. Pero la pampa embruja y los salarios eran mejores que los de un campesino. 15 años después, regresó a trabajar en la salitrera de Humberstone, acompañado de su esposa, Julia Muñoz.

Alfonso, uno de los menores, nació seismesino. No habiendo condiciones para mantenerlo vivo, el Doctor preguntó a la madre si lo botaba él o ella a la basura. Julia Muñoz tomó el pequeño, lo puso en una canasta con algodones, sobre una cama de ampolletas y lo alimentaba de leche con gotario.

El pequeño ganó fuerza hasta que su madre pudo amamantarlo. No salió alto ni bueno para los deportes, Pero muy niño empezó a devorar libros. Una de sus actividades preferidas era acompañar a su padre al sindicato.

Cursó la enseñanza primaria y ahí detuvo estudios, porque en Humberstone no había liceo. Así que ganaba unos pesos ayudando en tareas menores de la salitrera. A los 18 años, le tocó el Servicio Militar en Santiago. Consiguió permiso y logró estudiar la secundaria, en cursos apretados. Luego entró a estudiar en el Liceo Comercial. Como miembro de la Dirección de su Liceo, participó en el estallido social del 2 de abril de 1957 y de ahí comenzó su incorporación a la militancia, primero con los comunistas y luego con los socialistas, el partido donde militó hasta hoy, el día de su muerte.

Lo vivió todo: cárcel, tres veces, tortura, expulsión del país, exilió, retorno y eterna militancia dedicado particularmente a la asesoría sindical. En su vida universitaria, se recibió de profesor de Historia y fue un activo participante de la Reforma Universitaria.

Fue un luchador incansable, respetado y querido por su compromiso social, su persistencia en el trabajo sindical , su sobriedad y dureza en la tortura y su lealtad inquebrantable a su partido, pese a su sentido crítico a actitudes de algunos dirigentes.

Era el punto de unión entre los militantes de hoy y los ex militantes del PS. Deja un vacío que trataremos de llenar manteniendo la unidad de sus compañeros de siempre. Honor y Gloria, Chico Guerra. Te llevas un pedazo de nosotros y permanecerás siempre en nuestros corazones.

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