
Periodista.
Costó, pero finalmente el presidente electo lo logró. Luego de intentos varios, todos fallidos, José Antonio Kast consiguió a última hora la aceptación de una desconocida fiscal para dirigir el difícil y estratégico ministerio de Seguridad, tal vez el que -junto con Hacienda- son pilares de su proyecto de país. Es que Kast enfatizó durante toda su campaña dos temas sobre los cuales chilenos y chilenas le pedirán cuentas: la tarea de enfrentar y derrotar la delincuencia, el narcotráfico, el crimen organizado y la inmigración irregular. Y, lograr crecimiento económico, quitando todas las barreras que, en su opinión, lo impiden. Tal vez por esos énfasis es que, en la presentación de su gabinete extendió el concepto de “urgencia” a prácticamente todas las áreas del Estado en una nación que -según él- está en estado de emergencia permanente hasta en los suspiros de los chilenos.
Recién la mañana del día en que debía ser presentada se confirmó el nombre de la ministra de Seguridad Pública: Trinidad Steiner, ex fiscal de Tarapacá, la que hasta principios de la semana no figuraba entre las candidatas del gobierno para presidir el Ministerio.
Aunque le quedaban seis años al mando de su fiscalía en la región, Steinert, abogada de la Universidad Central, asumió como fiscal regional de Tarapacá en febrero de 2024 tras ser designada por el fiscal nacional, Ángel Valencia. Su gestión no pasó desapercibida. En julio logró condenas en contra de 14 integrantes del Tren de Aragua, entre ellos Carlos González Vaca, alias “El Estrella”, uno de los primeros líderes de la organización criminal en Chile y quien fue condenado a cadena perpetua.
Según comentan en círculos políticos, la idea sería que esta ministra se transforme en Patricia Bulrich, la ex ministra de Seguridad del presidente argentino Milei, y cuya gestión -hoy es senadora- se caracterizó por la dureza y la violencia con que las fuerzas policiales trataron a jubilados y discapacitados que protestaban todos los miércoles frente a la Casa Rosada.
Un problema adicional sería la presión que sentirá la ministra para evitar los intereses encontrados que inevitablemente se le presentarán. El diputado Leonardo Soto (PS) criticó a la ministra de Seguridad, señalando que “estamos hablando de fiscales del Ministerio Público que tienen una delicada función, que es perseguir a la delincuencia, pero también a la delincuencia política por actos de corrupción”. Y mencionó que la entonces fiscal tuvo contacto previo con Kast,” con un partido de extrema derecha para que ella forme parte de su gabinete ministerial. Evidentemente hay una contaminación política”.
Presentación en sociedad
No hubo sorpresas en la ceremonia de presentación de su equipo. Aunque sí sorprendió lo del biministro de Economía. Sin querer queriendo desbancó a último minuto al ministro seleccionado por José Antonio Kast, Santiago Montt . Es que fue demasiado que su empleador, la minera Los Andes Copper, había informado su nombramiento y el propio abogado lo había dado por hecho horas antes. Y así el presidente electo no le quedó más remedio que nombrar a Daniel Mas como biministro de Economía y Minería, quien llega desde la empresarial Confederación de la Producción y el Comercio con el foco puesto en agilizar permisos sectoriales. Lo más solicitado por sus ex patrones.
No todos los empresarios aplaudieron. Al menos los de las mineras no lo hicieron. De hecho, desde la Cámara Minera de Chile lamentaron el nombramiento de un biministro para dirigir la cartera de Minería. “Esta era la oportunidad de nombrar a un profesional relacionado con el sector minero para dirigir la cartera; sin embargo, nos encontramos con un experto en agronomía”, cuestionó el presidente de ese gremio, Manuel Viera.
De todos modos, Kast consiguió un conjunto variopinto de secretarios de Estado, con una alta presencia de independientes, muchos de ellos ligados a los grupos empresariales, y una bajísima representatividad de los partidos políticos de la derecha, la ultraderecha, más dos representantes que a estas alturas no representan a nadie, porque están en proceso de extinción.
Ximena Rincón de Demócratas, consiguió un ministerio -Energía- que por lo general no es de perfil mediático. Pero, hay una opinión generalizada de que ella hará lo que sea por conseguir espacios en los medios. Hasta ahora lo más noticioso de Rincón, es que no hay en el equipo presentado nadie más atacado que ella en las redes sociales, por su paso por prácticamente todos los gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría. Y por supuesto, no tardaron en aparecer declaraciones de esta nueva ministra de la ultraderecha, criticando con furia a quien ahora es su jefe.
La ex figura del ala progresista de Bachelet II y exmilitante democratacristiana, aterrizó en el nuevo Gobierno marcada por su polémico rol en materia de pensiones. Y por el papel que jugó su círculo cercano en el freno a cambios regulatorios que perjudicarían a los Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD), sector del área energética que trabaja en condiciones muy favorables, tanto que algunos sostienen que se trata de una verdadera distorsión del mercado eléctrico.
El otro es el ex ministro de Michelle Bachelet, el radical Jaime Campos, que queda a cargo del ministerio de Agricultura. Este, que tal como Rincón ni se arrugó para criticar a su ex partido y a los gobiernos de centroizquierda que sirvió anteriormente, fue el ministro que se negó a obedecer una orden de la presidenta Bachelet de cerrar el penal de Punta Peuco, donde permanecen criminales de lesa humanidad, entre ellos un amigo del presidente electo, Miguel Krasnoff Marchenko.
Con todo, lo más impactante del nuevo gabinete es la enorme influencia de los grupos económicos que lograron por primera vez desde hace muchos años instalar a varios gerentes, asesores, CEOs, y dirigentes de los principales gremios empresariales del país en el gabinete. Se espera que las decisiones que se tomen prioricen la desregulación y la reducción de impuestos, lo que podría estimular la inversión y el crecimiento económico que es lo que busca a todo evento el presidente Kast.
Esta alineación con el sector empresarial podría garantizar a Kast un sólido respaldo financiero y político, facilitando la implementación de su agenda. Sin embargo, la oposición política y el descontento social son factores importantes a considerar. La estabilidad de su gobierno dependerá de su capacidad para gestionar estas presiones.
Kast hizo su presentación del gabinete separando por áreas a quienes serán sus secretarios de Estado y los agrupó en: “emergencia en seguridad”, “emergencia social”, “emergencia del Estado”, “emergencia económica” y “emergencia pública”.
Dijo que “este gabinete no nace de cuotas, ni cálculos”. Fue un mensaje enviado a los partidos que lo apoyan, sabiendo que existe mucho malestar por el alto número de independientes del equipo ministerial.
El descontento en el sector es evidente, aunque lo tratan de esconder. Por ahora. No es casualidad lo que dijo el antiguo dirigente de la UDI, Pablo Longueira quien acusó “improvisación” en el diseño del gabinete presentado. Más aún. Auguró que “muchos de los ministros van a ser muy pronto yogures con fecha de vencimiento”. También dijo que le preocupa la falta de estructuración de una coalición que le de apoyo y sustento al gobierno. Pero, es sabido que esa no es la idea del nuevo gobernante.
Es que la ausencia de nombres con peso político, y la escasa influencia de sus partidos en la conformación del gabinete es un ruido que aún no se acalla. Sobre todo, porque el equipo fue diseñado por Kast junto a su círculo más cercano y principalmente privilegiando la confianza directa. Y la inquietud se extendió incluso al partido Republicano. De hecho el presidente de esa colectividad, Arturo Squella, consultado por la predominancia de independientes en el gabinete, recalcó que “en esto uno tiene que también buscar el equilibrio”. ”Tiene que haber conocimiento político, conocimiento de cómo funciona el Congreso Nacional, de cómo son los partidos, cómo son o somos de mañosos quienes estamos en alguna de las cámaras y en el detalle de algún proyecto de ley en una comisión y le dedicamos mucho tiempo, para que venga alguien que no conoce el mundo de la discusión legislativa a decirnos, mira esto tiene que ser así porque yo en una empresa lo hacía así, estoy totalmente de acuerdo”. Al parecer una alusión indirecta a Alejandro Irarrázaval, quien es empresario, amigo de Kast y se hizo cargo de las nominaciones para el gabinete.
Días antes, cuando era un secreto a voces que los partidos no pesaban casi nada en el gabinete, hubo una reunión con el presidente electo en casa del Republicano Squella.
Trascendió que fue una reunión ácida. “El diseño es un error”, le advirtieron en uno de los momentos más tirantes de la reunión. El alemán le salió por los poros a Kast. Habló duro y directo, no cedió un centímetro y les dijo que no estaba dispuesto a dar un pie atrás. Es decir, que republicanos, Chile Vamos y libertarios, a estos últimos aún confiaban en atraer al gabinete, quedarían reducidos a una mínima expresión, con un solo secretario de Estado. Cedió a dos en su partido. Y agregó que estaba muy consciente de los riesgos que implicaba el sello independiente de gabinete y que estaba dispuesto a asumirlo.
Los libertarios y otras menudencias
Nadie de los libertarios asistió a la presentación del gabinete. Nadie, excepto el desprestigiado Cristian Labbe que desobedeció las orientaciones de su partido y asistió a la ceremonia. Se afirma que fue en busca de algún cargo o embajada,
El Partido Nacional Libertario (PNL) explicó su distanciamiento del gobierno de José Antonio Kast, porque, el esquema de poder diseñado por el Presidente electo “no garantiza los espacios necesarios para ejecutar las reformas que forman parte de su identidad política”.
Tras participar en diversas mesas de diálogo, la directiva nacional determinó que el diseño actual les impide tener una incidencia real en las áreas estratégicas que componen su oferta electoral. Para el PNL, entrar al gobierno sin capacidad de ejecución sería una contradicción con su mandato ciudadano.
El propio Johannes Kaiser señaló que “para ser las cortinas del living o la figura de mimbre o de cerámica para estar de la chimenea no tiene sentido”.
En definitiva, la postura del partido enfatiza que actuarán desde una posición responsable e independiente. Han reiterado que su enfoque no es repartirse cargos, sino defender su agenda y principios, y que solo considerarían participar si hay ofertas claras que permitan impulsar su programa político. Esta posición tan tajante al no haber conseguido lo que querían para proyectarse al 2030, provocó disputas internas. Algunos libertarios, como el desprestigiado diputado Cristián Labbé habían señalado que no descartaban sumarse al gabinete, criticando la negativa inicial de Kaiser argumentando que fue un “error”.
Finalmente, es imposible no mencionar el significado de personeros nombrados en ministerios importantes y que podrían convertirse en yogures con fecha de vencimiento, comenzando por la ministra de la mujer, calificada por muchos como fanática religiosa, anti aborto, anti eutanasia y antifeminista.





