Periodista.
Tal parece que aquella manida frase “otra cosa es con guitarra”, que las derechas tanto repitieron para descalificar al Presidente Gabriel Boric, ya la están viviendo en las oficinas del presidente electo José Antonio Kast. El frenesí con que empezaron a actuar a las horas de haber ganado la primera vuelta el pasado 16 de diciembre comenzó a aquietarse a medida que pasaban los días. Esos ineficaces -por ahora- viajes internacionales de Kast no siendo aún Presidente en ejercicio (porque juntarse, por ejemplo, con un Presidente interino en Perú puede ser solo un saludo a la bandera, pero con efecto comunicacional); la reiteración a los inmigrantes de esa curiosa “invitación” a salir del país; la insistencia en la crítica económica al gobierno si mencionar los datos que matan el relato del Chile “cayéndose a pedazos”; la cuasi desaparición en el discurso de crímenes, asaltos y demases, dan cuenta de que el futuro gobernante comenzó a enfrentarse a una realidad muy distinta a lo que proclamaban durante la campaña y comprendieron que debían amoldarse.
No sólo comenzaron a desaparecer las voces catastrofistas. Curiosamente comenzó a surgir un presidente electo de tono más amable, tono que también están adquiriendo sus principales colaboradores. Las promesas de campaña comenzaron a aterrizarse en la realidad.
Empiezan las preocupaciones
Junto con la porfiada realidad, también comenzaron a aparecer preocupaciones. Y no menores: entre ellas cómo conformar un gabinete que responda única y exclusivamente al Presidente y no a los partidos que a última hora se acercaron a su comando de campaña, la UDI y RN, principalmente, además de los que no tienen ni alcaldes, ni concejales, ni gobernadores, pero que aparecen convenientemente en todas las fotos del ganador: Demócratas y Amarillos. Todos buscando compartir una parte del poder que la ultraderecha logró conquistar. Todos ansiando ser parte de una coalición gobernante que hasta ahora es resistida por el presidente electo.
Por eso es que Kast -que había afirmado que anunciaría su gabinete el 15 de enero– ya cambió la fecha para una o dos semanas más. Es que la tarea para el presidente electo y su núcleo de confianza es más que compleja. No se trata solo de conformar los equipos de gobierno. También – y lo principal- responder con celeridad a las expectativas que despertó en la ciudadanía con todos sus anuncios de campaña.
Y un nuevo problema se le sumó con lo ocurrido en Venezuela y el papel adquirido por EEUU en la región. Entonces, el problema es cómo encontrar un Canciller adecuado, porque el que estaba prácticamente nombrado, un desconocido CEO de Quiñenco y muy lejano a la diplomacia y a la política, Francisco Pérez Mackenna, cuyo rol sería obtener inversiones internacionales, ya estaría fuera de juego. Ni es político, ni sabe de diplomacia fina.
Porque el gobierno de Kast tendrá que transitar por aguas muy revueltas internacionalmente. Para el presidente Trump no se trató sólo de capturar y deshacerse de un dictador y su régimen, cosa que aún está en la nebulosa – el gobierno de Maduro sigue vivo y coleando-, sino de los intentos de Estados Unidos de recuperar su rol de gendarme del continente que, de acuerdo a su nueva estrategia de defensa, significa que “este hemisferio es mío”, según proclaman las propias autoridades norteamericanas, partiendo por el Mandatario.
Tanto es así que Trump informó que Venezuela comprará únicamente productos manufacturados en Estados Unidos con los recursos obtenidos de la venta de petróleo, operación que se llevará a cabo bajo la supervisión del Gobierno de Washington. El republicano, a través de su red social Truth Social, informó que las compras incluirán «productos agrícolas, medicamentos, dispositivos médicos y equipos fabricados en Estados Unidos».
La Casa Blanca aseguró que mantiene «la máxima influencia» sobre el Gobierno interino de Delcy Rodríguez en Venezuela y afirmó que “Venezuela ya no enviará ni traficará con personas ni con carteles criminales para asesinar a ciudadanos estadounidenses, como lo han hecho en el pasado, y el presidente está implementando plenamente su política exterior de paz a través de la fuerza», dijo la vocera presidencial de EE.UU. Karoline Leavitt.
Así las cosas, el futuro de América, desde Groenlandia -que parece ser el próximo objetivo de Trump- hasta la Patagonia, está en peligro de ser engullida por la ambición de Trump. Y ahí entra la incógnita de Chile. ¿Cómo enfrentará José Antonio Kast esta nueva realidad? Sobre todo tomando en cuenta que el principal socio comercial de Chile es China y eso para Trump es inaceptable. Entonces, ¿qué hará Kast, que ha aplaudido la intromisión inaceptable desde el punto de vista del derecho internacional de EEUU en Venezuela? Más aún si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que su país podría gobernar Venezuela y extraer petróleo de sus enormes reservas durante años.
No es casualidad que el famoso tenista Rafael Nadal haya llamado a que sus compatriotas despierten, “antes que el daño sea irreversible”.
Más problemas
Armar el gabinete sigue siendo un problemón. A la silenciosa presión de la UDI, Renovación Nacional y los libertarios para tener presencia y peso en el próximo equipo ministerial se suman algunas negativas a integrarlo. A las “líneas rojas” puestas por el ex presidenciable Johannes Kaiser para integrarse al futuro gobierno se suma el rechazo de figuras de Chile Vamos e independientes para ser ministros, entre ellos Alejandro Weber, Francisca Crovetto, Diego Paulsen y Raúl Figueroa.
Lo que está claro es que el próximo gabinete, salvo algunas excepciones, será un equipo de entera confianza y gusto del líder republicano. Y el contrapeso de fuerzas se dará a través de las 40 subsecretarías, los 16 delegados presidenciales y los cientos de jefaturas de servicios y cargos territoriales. Es donde, resignados, los de Chile Vamos buscarán poner sus fichas para, comenzar a fortalecerse y rearmarse políticamente. Cuestión que obviamente los republicanos saben y se resisten a entregar tal poder.
En todo caso, ya comenzaron a conocerse detalles clave del futuro gobierno de José Antonio Kast. Uno de los movimientos que más atención generó fue la confirmación, en un espacio reservado, del nombre que liderará el Ministerio de Hacienda: Jorge Quiroz. Es su principal asesor económico, conocido por su vínculo con los casos de colusión de las farmacias y en la industria avícola. A esto, se suma su condena por manejar en estado de ebriedad, en Zapallar, lo que también ha sido foco de críticas. Pero, como estaba entre pares – los mayores empresarios del país que asistieron a una reunión con la Confederación de la Producción y el Comercio- Kast no dudó en revelarles quién será su socio.
Quiroz no solo es conocido por haber inventado para los empresarios, el método de la colusión de precios en fármacos y aves, sino además por haber sido un férreo opositor al acuerdo entre Codelco y SQM (NovaAndino Litio SpA), aprobado a finales de diciembre de 2025. El futuro secretario de Estado fue uno de los principales opositores a la alianza para la explotación conjunta del litio en el salar de Atacama y contratado como asesor del empresario minero Francisco Javier Errázuriz, redactó un informe crítico del convenio y publicó diversas columnas cuestionando duramente el acuerdo.
Mientras, se siguen poniendo y sacando nombres para ocupar cargos ministeriales. Circulan algunos nombres con personas de confianza de Kast en carteras sectoriales. Martín Arrau, en Obras Públicas; Iván Poduje, en Vivienda y Urbanismo; Louis de Grange, en Transportes y Telecomunicaciones, y María Ignacia Wulf, en Desarrollo Social. En Salud suena fuerte Luis Castillo, o el hematooncólogo Alejandro Berkovits y también suena May Chomali, hermana del obispo, aunque su nombre ya generó ruidos entre los republicanos.
Ruth Hurtado, secretaria general de los republicanos, descartó una de las ofertas de campaña: fusionar algunos ministerios para, supuestamente, ahorrarle dinero al Estado y por problemas legales. Pero, olvidó Hurtado que esto ya se había hecho en gobierno anteriores, sin dificultades legales.
En todo caso, respecto a Seguridad, uno de los ministerios considerados claves por el futuro gobierno, pareciera ser que no será Kaiser quien asuma en dicha cartera. Es que su partido libertario quiere que no se queme al inicio de la administración, pero sí podría colaborar -dicen- los últimos dos años. Sumamente conveniente para preparar su campaña a la presidencia en cuatro años más…
