“¡En qué país estamos mi Dios!”, fue la exclamación de un periodista al hacer un  recuento de lo que ha pasado en Chile sólo en las últimas semanas.

Sin orden cronológico, el panorama al cual los chilenos se enfrentan a muy pocos días del plebiscito no augura  precisamente un futuro apacible. Entre los hechos que están acumulando rabias por distintas razones están: Carabinero empujó a un adolescente al río Mapocho dejándolo gravemente herido; la institución da de baja al carabinero involucrado no porque haya lanzado al adolescente, sino porque portaba una cámara fotográfica extrainstitucional; el ex ministro Mañalich pidió manipular las cifras de contagio; el Presidente Piñera apeló para no entregar correos de la pandemia a la Justicia; el gobierno insiste en el regreso a clases, aun cuando la pandemia está lejos de ser controlada; el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación suspende la convocatoria 2021 de Becas Chile en el extranjero, dejando sin efecto una de las políticas públicas de continuidad del primer Gobierno de la Presidenta Bachelet desde 2008 hasta ahora; se reanudaron aunque no con la masividad de hace un año, las manifestaciones y desmanes en los alrededores de la Plaza Dignidad; y como guinda de esta torta, se amenaza con las penas del infierno  para los 437 mil trabajadores que habían recibido el Bono Clase Media de forma irregular, entre ellos muchos empleados públicos, mientras Ponce Lerou, ex yerno de Augusto Pinochet, luego de comprobársele en la práctica el robo de 128 millones de dólares en varios casos tributarios, pagó una multa irrisoria (3 millones de dólares), por financiamiento a políticos de todos los tonos.

No es poco. Más bien solo la muestra de una caldera que está juntando un vapor dañino para lo que viene y quieren los ciudadanos y ciudadanas del país. Cuando faltan sólo algunos días para el Plebiscito y la pandemia del coronavirus no cede, el ambiente político se encarajina cada día un poco más, ad portas de una acusación constitucional contra el Ministro del Interior  por su responsabilidad política en los últimos hechos que terminaron con un adolescente lanzado por un carabinero de Fuerzas Especiales al río Mapocho y con la oposición entrampada con sus alianzas y pactos para enfrentar de manera gananciosa el tren de procesos electorales que se avecinan este año y el próximo.

Justo ahora. Justo en octubre. Justo cuando faltan pocos días para que se cumpla un año de la protesta social. Justo cuando -de nuevo- se resquebrajaron las confianzas en las oposiciones al no ponerse de acuerdo para celebrar primarias y elegir los mejores candidatos y candidatas a gobernadores en  todo el país.

No ocurrió así en la derecha. Pese a todos sus desencuentros y diferencias, lograron lo que la oposición no pudo. Y ahí es donde la posibilidad de cambiar la Constitución peligra. En ese escenario es que Pablo Longueira regresó, manifestando sotto voce su opción por el Apruebo y la petición de libertad para los asesinos de Guzmán. Fue un golpe duro para el gremialismo. Lo más revelador en todo caso, fue la estrategia que dio a conocer durante el último Consejo Ampliado de la UDI a inicio de septiembre, no para ganar el Plebiscito, sino para ganar la Convención Constitucional.:

No habrá hoja en blanco

Fue muy claro Longueira:  “Al día siguiente del Plebiscito, vamos a estar todos juntos construyendo esa lista de convencionales que nos tiene que representar. Sólo vamos a ir a una hoja en blanco si nosotros no alcanzamos el tercio en  la elección convencional. Porque si ellos obtienen solos el 66 por ciento, entonces sí tienen los votos para hacer la Constitución partiendo de cero…Pero, basta que nosotros tengamos un convencional más que el tercio y partimos de la Constitución actual”…

Ese fue el mensaje que repitió una y otra vez de distintas maneras, el otrora “coronel” de la UDI. El mismo que le insistió a su audiencia que había que saber leer lo que fue el 18 de octubre. El mismo que les dijo que no armaran una campaña del terror, porque “son pocos los chilenos que quieren convertir a Chile en Venezuela”. El mismo que con audacia les dijo “vamos a ganar los del APRUEBO por lejos”.

Les dijo a los UDI que se estaba cerrando una etapa histórica, y les explicó qué significaba el tercio que se obtuvo en la negociación de noviembre del año pasado. “Con el tercio, no existe una hoja en blanco. Seamos claros. La gente está asustada porque cree que vamos a partir en una hoja en blanco. No es así. Porque si vamos juntos, unidos, vamos a obtener ese tercio.”

Explicó que iban a sacar el 40 por ciento y con eso “listo, tenemos el veto”. Y dijo que “les vamos a disputar artículo por artículo de la Constitución de Jaime a los bolivarianos, sin temor, vayamos con confianza.” Añadió que en el reglamento que deberán acordar al inicio de la constituyente, “tenemos que pedir una sola cosa: que al final haya una votación general de la Constitución, entre los 155 constituyentes…”

Longueira calcula que van a obtener entre 70 y 80 convencionales. Que no se puede ir a un plebiscito binario desunidos porque -dice-  “eso es una paliza”. “A la constituyente tenemos que ir con cuadros técnicos, profesionales, monolíticos. “La lista que vamos a llevar a la Convención es la del “no del cero”. Ese es nuestro relato”.

“Ojalá el Rechazo no supere el 15%, lo voy a celebrar con un salud”, dijo en otra oportunidad y afirmó que “Jaime Guzmán estaría en mi posición”. Hasta ahora, son pocos los que han seguido sus ideas. Pero como su energía está puesta en la Constituyente, habrá que esperar hasta inicios de la campaña para convencionales para comprobar si hubo o no oídos a su estrategia.

El verdadero Longueira asomó finalmente en un taller de El Líbero: “Yo estoy por el Rechazo, quiero conservar lo que más se pueda de esa Constitución (la actual)… ¿Cuál es la mejor forma para conservar esa Constitución, la mejor que ha tenido Chile? Dando la pelea en la convención, donde lleguemos todos legitimados, que el Apruebo no se lo adjudique nadie«.

Y mientras, el hombre que renació de las cenizas será uno de los protagonistas del inicio de la preparación del juicio oral del caso SQM una de las causas más emblemáticas de corrupción en la política. El se salvó por arte del birbiriloque – se afirma que por obra y gracias del ex ministro Peñailillo- de ser acusado de delitos tributarios, pero no se salvó de cargos por cohecho.  El, por cierto que alega inocencia y  ha aprovechado cuanta entrevista le solicitan o el pide, para reiterar su inocencia en el caso SQM, atacando duramente a los fiscales a cargo de la investigación. “Me voy a querellar contra todos”, advirtió.

Habrá que seguir cuidadosamente lo que ocurra con ese juicio. Para nadie era un secreto que Julio Ponce Lerou compraba favores políticos en todas partes. El pasado domingo la Fiscalía publicó el primer informe de “Investigaciones por financiamiento irregular en la política”, donde hablan de los casos Penta, SQM, Corpesca y Asipes. No hay que olvidar que muchas conductas ilícitas de SQM se orientaron a obtener influencias que mejoraran la posición negociadora de esta empresa frente al Estado de Chile. En particular respecto de la explotación del litio y también con un menor pago de royalties. A ello se suman otros ilícitos del entonces controlador de SQM, como lo fueron las denominadas Cascadas, operaciones de compra y venta fraudulentas de acciones realizadas por las sociedades que manejaban esta minera no metálica, sancionadas por la autoridad reguladora con las multas más altas de la historia de Chile. Pero, ¡oh sorpresa!, a fines de la semana pasada, la Corte Suprema, en fallo dividido, las rebajó groseramente.