Cuando la campaña brutal contra la ex presidenta Bachelet que llevaba adelante la derecha se detuvo bruscamente luego de la entrevista de la ex Mandataria en televisión, donde una vez más desmintió la acusación de aportes ilícitos a su campaña presidencial hecha por un empresario preso por corrupto en Brasil, y cuyas respuestas fueron ampliamente difundidas por la prensa oficialista, el gobierno se enfocó entonces en transformar, a todo evento, en un líder al presidente Piñera.

Para ello sirvió su viaje a la ONU, donde participó en la Cumbre Acción Climática con gran visibilidad. Pero, nunca faltan los autogoles. Uno fue el entusiasmo del ministro de la Vivienda que lo llevó a decir que el edificio más alto de Dubái, el Burj Khalifa, en los Emiratos Árabes Unidos, que mide cerca de 828 metros y que se iluminó con los colores de la bandera chilena el día de la Independencia, era muestra del “tremendo liderazgo internacional” de Piñera. El mismo edificio días antes había proyectado la bandera de México en honor a su independencia. Otro fue el mismo entusiasmo de la ministra de Transportes, que señaló que la baja en la cifra de víctimas durante las fiestas patrias, también se debía al liderazgo de Piñera. Un guion obviamente preparado en algún piso de La Moneda y que al parecer debió ser retirado para no seguir exponiendo al Mandatario a las burlas, como ocurrió en las redes sociales.

Obviamente su participación en la ONU trajo un respiro a su deteriorada imagen, cercada por la gran aprobación del proyecto opositor sobre la rebaja a 40 horas de trabajo, las reformas tributarias y de pensiones, que deben salir si o sí este mes o a más tardar el próximo, y la acusación constitucional contra una de sus ministras favoritas, cuya suerte se verá en los próximos días. Por lo mismo, había que aprovechar el curioso liderazgo medioambiental del Presidente, quien recibió un premio sobre el tema, el Global Citizen Award 2019 “por su aporte a la lucha contra el cambio climático” y entonces, prepararse para la COP 25, en la que Chile y por lo tanto el Presidente, será el anfitrión. A este encuentro mundial asistirán importantes personalidades del mundo, entre ellos la joven sueca líder en esta batalla por la preservación del medio ambiente, Greta Thunberg y el propio Presidente francés.

El punto está en el relato que se construirá para esa ocasión, tomando en cuenta que los problemas medioambientales no sólo no se han resuelto, sino se han agravado. Durante largos minutos, en su discurso en la 74 Asamblea General de las Naciones Unidas mostró su preocupación por el cambio climático e hizo un llamado a pasar a la “pura y simple acción” para combatir la crisis medioambiental en el mundo.  Dijo que “es el gran desafío de nuestra generación cambiar el rumbo equivocado de ideas y de tratar nuestro planeta de forma distinta para asegurar la sobrevivencia del ser humano”.

El jefe de Estado también habló sobre las zonas de sacrificio y se refirió específicamente a la crisis medioambiental que sufrieron las comunas de Quintero y Puchuncaví en agosto del año pasado, que produjo la intoxicación de miles de personas. “En esta misma tribuna el año pasado reconocí algunos errores y problemas en mi país y me referí a lo que ocurría en algunas zonas que han sido denominadas de sacrificio, y que causaron un grave daño a miles de personas. Pero no basta con reconocer también hay que tomar acciones, por eso los problemas de contaminación y de intoxicación que afectaron a muchas personas en las comunas de Quintero y Puchuncavi fueron un problema frente al cual asumí el compromiso de enfrentarlo con decisión, voluntad y urgencia”, dijo.

Agregó que “hoy tenemos en marcha un renovado y exigente plan de descontaminación en esas comunas”. “Si no hacemos nada, muy pronto, es probable que el planeta entero se transforme en una zona de sacrificio”.

Piñera también abordó la sequía que afecta al país, y aseguró que está enfrentando la situación con “sentido de urgencia y eficacia”, dictando decretos para asegurar el abastecimiento del vital recurso. Finalmente, no podía dejar de lado el Acuerdo de Escazú, la decisión del gobierno de no firmarlo y a las críticas que surgieron desde la oposición. Así, en un contexto en que más países adherirán al acuerdo en el marco de la ONU, el Jefe de Estado se abrió a la posibilidad de suscribir éste, aunque sin precisar el cuándo. Eso sí, aclaró que están haciendo observaciones para corregir algunos puntos.

Pero, surgió el problema de la credibilidad. Estefanía González,  de Greenpeace, dijo que el “renovado y exigente plan de descontaminación” que mencionó cuando habló de Quintero-Puchuncaví es “tardío” y “ni siquiera cumple con los estándares de la OMS”. “Los diferentes discursos del Presidente Sebastián Piñera desde Naciones Unidas en Nueva York, la verdad, han sido una vergüenza para la situación que hoy día viven las zonas de sacrificio. Pedir solamente perdón luego de un año donde el Gobierno no ha dado ningún tipo de respuesta concreta ni menos una solución para la gente que vive diariamente contaminada en Quintero y Puchuncaví, la verdad es que ha sido evaluado de una manera pésima por parte no solamente de las organizaciones ambientales, sino también por parte de la propia comunidad”.

Las críticas de los expertos en el tema siguen presentes augurando un gran problema para el Mandatario anfitrión de la COP 25. Dicen que el Presidente habló de una ley de cambio climático que aún no existe y ni siquiera se ha ingresado el proyecto de ley al Parlamento. Se mencionan también que además de Puchuncaví y Quintero está Tocopilla, Mejillones, Coronel y Huasco con problemas serios de contaminación.

Y respecto al Tratado de Escazú, Guido Girardi señaló que, si no lo firma, ”va a tener un talón de Aquiles respecto a lo más importante, y a la credibilidad y confianza que puedan tener justamente para orientar en diciembre, en la COP 25, al resto de los presidentes del mundo y a la comunidad mundial”.

Para el senador socialista José Miguel Insulza, “Piñera se acerca a Escazú, pero sigue alegando cuestiones de soberanía. Las cesiones de soberanía existen en el sistema multilateral y, muy especialmente, en los acuerdos comerciales que el Pdte no ha tenido ningún problema en suscribir. Debería aplicar el mismo criterio para Escazú”, escribió en Twitter.

Para organizaciones de derechos humanos y medioambientalistas, la firma del Acuerdo de Escazú es clave “para así recibir la COP 25 dando una verdadera señal de voluntad política, liderazgo y compromiso con el medio ambiente, los derechos humanos y las personas que lo defienden”. Ángela Valenzuela, vocera de Fridays for Future Santiago señaló ayer que “se les ha dado la espalda a los defensores del planeta al no firmar el Acuerdo de Escazú” y la postura del Gobierno demuestra que Chile va “en la dirección contraria y no podemos quedarnos en falsos discursos”.

En una declaración firmada por organizaciones como Amnistía Internacional, FIMA, Codeff, Terram, entre otros, donde exhortan a la firma del acuerdo, estas entidades destacan que “las argumentaciones expresadas para restarse de la firma de este tratado adolecen de serias inconsistencias (…) se trata de un acuerdo de piso, es decir se espera que desde ahí los países firmantes puedan avanzar y no retroceder, y que busca la implementación plena y efectiva del acceso a la información, participación y democracia ambiental”.

También desestiman el argumento de la soberanía desplegado por el gobierno y le recuerdan que “el acuerdo en su párrafo 11 establece voluntad de cooperación en el fortalecimiento de sus capacidades, pero nunca habla de obligatoriedad y se definen muy claramente los campos en los que se espera dicha colaboración. Con respecto a cláusulas para la solución de controversias, las indicadas en este acuerdo son las mismas que señalan otros tratados, como por ejemplo el de Minamata. Por lo que, si este fuera el motivo para no firmar, entonces deberíamos retirarnos de muchos otros acuerdos”.

Es que el discurso vanguardista de Piñera se contradice, en los hechos, con las distintas iniciativas de su Gobierno y que implican retrocesos en materia ambiental. Por nombrar sólo algunas: el Plan de Descarbonización, en el que se programa el cierre de termoeléctricas que ya estaban de salida y la negativa gubernamental de incluir en la reforma al SEIA un indicador de impacto en el cambio climático; el proyecto de ley de Delitos Ambientales, que la Corte Suprema criticó duramente por quitar atribuciones de fiscalización al Ministerio del Medio Ambiente y al SMA; una indicación a la Ley de Glaciares que restringe su protección; la idea de flexibilizar el cuidado de los humedales ante proyectos inmobiliarios y a fines de 2018 se denunció un intento del Ejecutivo de privatizar la fiscalización del uso del agua.

Así de grande es el problema para Piñera, que deberá demostrar en la práctica en diciembre si su discurso es o no real, o, en otras palabras, si tiene liderazgo en la materia o no. Es lo que se deben estar preguntando, contrario sensu, los empresarios, cuyas leyes y reglamentos medioambientales del gobierno no son precisamente de su agrado y es otra de las razones por las que se ha avanzado tan poco en este tema en el país.

¿Más liderazgo?

El discurso del Presidente cuando dio a conocer el presupuesto de la nación para el próximo año, también tuvo ese perfume a “liderazgo” que el gobierno quiere imprimir a toda su gestión. “El Proyecto de Presupuesto 2020, que pronto presentaremos al Congreso, contempla un aumento del gasto público de un 3% real, lo que significa un aumento de U$ 2.133 millones, alcanzando el gasto un monto total de U$ 74.169 millones, y la inversión crece un 6,8%”, dijo.

Aunque sin mencionarlo, debió alinearse con las cifras que ha dado el Banco Central respecto al crecimiento del país reconociendo finalmente que será bastante menor al que él y su ministro de Hacienda han repetido hasta el cansancio.

Para variar, apareció de nuevo la comparación con el gobierno de Michelle Bachelet. Recalcó que “el año pasado crecimos al 4 por ciento. Este año, según el Banco Central, creceremos al 2,5 por ciento. Es decir, en promedio, en nuestros primeros dos años, vamos a crecer al 3,25 por ciento, cifra que casi duplica el crecimiento promedio del Gobierno anterior y que nos pone en los lugares de vanguardia en una América Latina muy golpeada”. Por eso, “este es un Presupuesto Reactivador que, sumado a la política monetaria más expansiva del Banco Central y las agendas de Reimpulso Económico e Innovación y Emprendimiento que dimos a conocer esta semana, nos van a permitir mantener a Chile en marcha, en medio de los difíciles tiempos que vive la economía mundial”.

La respuesta esta vez llegó de boca del ex Ministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre. “¿Hasta cuándo siguen trampeando con los promedios? Todos sabemos que el 4 por ciento fue una combinación del último año de la presidenta Bachelet con el primer año del presidente Piñera. Para medir bien a este gobierno hay que esperar al primer trimestre del año 2020, compararlo con el primer trimestre del 2018”.

Y aseguró Eyzaguirre que “bien medido, este Gobierno no ha crecido más que el Gobierno anterior no se ha crecido más”. Y enfatizó, sin dudarlo que este gobierno está “creciendo algo más de 2 por ciento y nada más que eso”.

El ex ministro de Hacienda afirmó que “un Presupuesto o es austero o reactivador, pero no puede ser ambas cosas a la vez”. “La capacidad del Presidente Piñera para caracterizar algo con antónimos, realmente superó todas las marcas”.

Confusiones y peleas

A medida que se acerca el fin del año y en el horizonte aparecen nítidas las elecciones municipales y de gobernaciones regionales, así también aparecen los nuevos ajustes en el escenario político. Para un lado y para otro.

En la derecha, ha hecho ruido una entrevista a Felipe Kast, designado “coordinador de la campaña de Evopoli para las elecciones de 2020”. Y desde esa designación, hizo un llamado al gobierno de Sebastián Piñera a enfocarse, a preocuparse del legado y no tanto por la contingencia ni por las encuestas.

“El gobierno está haciendo un esfuerzo importante para sacar adelante una serie de iniciativas, pero, a ratos, por la multiplicidad de frentes que se van tocando, se pierde el foco. Por lo tanto, entrando ya en el segundo tiempo del periodo es muy relevante volver a hacerse la pregunta de cuál es el legado que quiere dejar nuestro gobierno. Y que tiene que tener un correlato con el proyecto político de Chile Vamos, de alguna manera con el relato de Chile Vamos.”

Fue crítico con quienes creen -dijo- que el relato de Chile Vamos “tiene que ser el populismo irresponsable, que es robarle banderas a la izquierda y por lo mismo no tienen complejo en subirse a cualquier iniciativa de la izquierda, tomándose una foto, por ejemplo, o apoyando cualquiera de sus iniciativas. Otros creen que el relato de Chile Vamos, y de la centroderecha, debiese ser polarizar el país, moverse hacia a la extrema derecha y culpar a la izquierda de todos los males. Mientras que hay otros que creen que el relato tiene que desconectarse de la política profunda y volver a una lógica más cosista. Ninguna de esas tres recetas nos va a llevar a poder construir un proyecto que pueda transformar Chile y que pueda proyectarse en el tiempo”.

El rechazo vino por parte de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, quien dijo que “hace daño. Instala un clima que no es cierto”. La senadora dijo estar “bastante en desacuerdo. Una coalición de gobierno que marca unos 40 puntos está bastante más enfocada que su relato pesimista. Más allá de que haya cosas que mejorar, no se hace con críticas a los medios”. “Alguien que participa en los comités políticos cuando quiere -porque no va siempre- tiene todas las herramientas para plantear las cosas internamente”, añadió.

Críticas similares también hizo el ministro de Salud, uno de los más cercanos a Piñera. Sostuvo que “hemos instalado una expectativa desproporcionadamente alta respecto a lo que es posible en realidad” y asumió que  “el Gobierno tiene una carta de navegación clara, pero en su implementación, el diálogo con la ciudadanía ha sido débil”. Justamente por ser tan cercano al Mandatario, sus palabras provocaron más ruidos al interior de Chile Vamos cuando aseguró que “si las elecciones fueran este domingo Joaquín Lavín sería Presidente de la República, sin ninguna duda”.

Otro que sigue posicionándose como candidato con sus veladas críticas al gobierno es Manuel José Ossandón. Señaló esta vez que “este gobierno es mucho mejor de lo que dicen las encuestas, pero nos ha faltado conectar de mejor forma con el Chile real”. A juicio del senador, lo anterior es un error de estrategia, “porque el programa es muy potente y nos hemos dedicado a pelear con nuestros adversarios políticos en una cancha legislativa donde no somos mayoría”.

En la centroizquierda, en tanto, el panorama sigue confuso. Mientras en la derecha preparan sus batallas electorales, en la oposición aún se debate acerca del qué hacer y se espera la suerte de los proyectos emblemáticos del gobierno para rearmar sus alianzas.

El más activo en este sentido pareciera ser el partido Socialista. Para Carlos Montes, jefe de los senadores socialistas, el foco de los grandes temas está en los acuerdos en las reformas tributaria, de pensiones y laboral. Esto, por el papel que hasta ahora ha jugado la Democracia Cristiana. “Hay que asumir que la DC está con una visión de los temas, y una actitud hacia el Gobierno, distinta”, comentó el legislador.

Aunque asegura que “ganar las próximas elecciones sin el histórico aliado de los socialistas es muy difícil”, porque -dice- “si ellos están entendiéndose con la derecha en torno al tema tributario, previsional; si ellos no están jugando un rol muy activo en la educación pública; si el tema laboral no es claro, no hay que seguir esperando mágicamente ciertas cosas. El PS, junto a los que estén dispuestos a jugarse por estas cosas, debe coordinarse y levantar iniciativas”, añadió.

Consultado por si la DC podría quedar fuera de una alianza de oposición, el senador dice que este es el momento de coordinarse en torno a cada una de las reformas. “Si no se logran entendimientos con la DC, tendremos que entendernos los demás y tomar iniciativas todos los que estén. Ojalá se lograra con la DC, porque son fundamentales para mejorar este país; pero si la DC no quiere, ¿qué vamos a hacer?”, “Lo peor es estar soñando con algo que no existe. Después de la última elección, ya no tenemos un proyecto político común y hay que reconstruirlo. Eso supone la voluntad de los distintos actores para reconstruirla y son varios los que buscan más diferenciarse, posicionarse a sí mismos, que reconstruir un amplio entendimiento”, finalizó.

Este es más o menos el pensamiento mayoritario en la colectividad socialista. Más de algún parlamentario ha señalado que no le asusta perder, para dedicarse a solidificar el PS para el futuro. A ello se suma la aparición en estos días de una fracción socialista variopinta, el Movimiento Plataforma Socialista, que recién está conformándose y que -declaran- busca agrupar al sector más a la izquierda del PS con miras a una futura alianza política con el Frente Amplio y el Partido Comunista.