Fue u
na Cuenta Pública que de cuenta al país tuvo poco. Más bien fue el intento de mostrar al gobierno cumpliendo perfectamente su “misión” en un Chile“normal”. Una cuenta que mostró una visión complaciente de lo realizado en el año y prácticamente con cero autocríticas justo cuando pocas horas antes se dio a conocer que en el país ya hay poco más de tres millones de personas sin trabajo, sea por la crisis sanitaria, sea por la crisis económica desatada; y que Chile aparece con el mismo número de contagiados que naciones que lo triplican en población.

Entonces, lo que quedó en evidencia fue la desconexión del gobierno con lo que está pasando en realidad con chilenos y chilenas en un año donde el descontento acumulado provocó una protesta social de magnitudes y que sólo se aplacó por la aparición de una pandemia que no cede.

El Mandatario no se hizo cargo de los miles y miles deciudadanos que corrieron hasta los edificios de las AFP’s en todo el país, desafiando el miedo a la pandemia, haciendo filas eternas para asegurar el retiro de su 10 por ciento. Menos se hizo cargo de que a esas alturas, ya había más de 5 millones de personas que habían solicitado su parte, esperanzados en salir finalmente del túnel oscuro en que están viviendo hace ya varios meses. Todos los testimonios recogidos evidencian que una inmensa mayoría tenía la esperanza de pagar sus deudas y un número no despreciable, señalaba que su dinero lo usaría en poder comer. De ese Chile real no hubo palabras. Al menos, no directamente.

A lo más que llegó su autocrítica por la tardanza y lo dificultoso en la entrega de los variados programas de ayuda que se crearon a cuentagotas desde marzo, fue que en cierta forma tienen razón”, refiriéndose aquienes acusan que las medidas han sido insuficientes y que “no han llegado a tiempo”. Pero claro, una vez más la explicación fue que aquello pasó en todo el mundo, incluyendo a los países más desarrollados.

Pero, no se refirió en profundidad a las razones de esa lentitud. Tampoco a lo ocurrido en el Congreso, donde fueron sus partidarios los que dieron mayoría absoluta al proyecto de reforma de la oposición para lograr el retiro del 10 por ciento de las AFP’S. Una situación que, finalmente, obligó al Presidente Piñera a realizar un nuevo cambio de gabinete, en un ajuste que -según los analistas- está destinado, por una parte, a calmar las aguas internas en el oficialismo, y por otra, a “actuar con convicción” como pidió la presidenta de la UDI, la gran vencedora de esta jornada y que anticipa dureza en los pocos meses que le quedan de gestión a este gobierno.

Lo concreto es que el Presidente Piñera realizó su discurso en medio de un “cacerolazo” de proporciones y con más de mil detenidos en todo el país.

De dulce y muy de agraz

Aparentemente el oficialismo quedó tranquilo con el acento en la reactivación económica, el compromiso de crear 250 mil empleos y la reafirmación de la necesidad de reformar el sistema de pensiones, según manifestó el Presidente, poniendo el acento en su llamado a la unidad de todos para sacar adelante el país. Con sus detractores internos fuera de juego, como el ex presidente de RN, Mario Desbordes en un ministerio donde no podrá dar opiniones políticas, al igual que su duro adversario Andrés Allamand, habrá que esperar cómo decanta la situación que los tiene entrampados. Por lo pronto, los nuevos ministros políticos están a toda máquina tratando de parchar los orificios que quedaron en los últimos días. Hasta ahora, se están sucediendo reuniones para limar asperezas. La última, con Víctor Pérez, flamanteministro del Interior quien se reunió con las directivas de los partidos de Chile Vamos durante el sábado, para “coordinar la agenda legislativa y recomponer la relación de La Moneda con los partidos”, según se informó oficialmente.

La diputada y vicepresidenta de la colectividad, Paulina Núñez, esposa del Ministro Secretario General de la Presidencia, defendió la cuenta pública del presidente. Defendió el contenido del discurso presidencial de las críticas de la oposición, que, entre otras cosas, le achacaron a Piñera una nula autocrítica y la falta de propuestas concretas. “Ayer la oposición se olvidó que estamos en una pandemia y en una crisis sanitaria -señaló la diputada por Antofagasta-. Volvieron a poner por delante la critica política pequeña y no el trabajo en conjunto de cara a poder avanzar”.

La misma defensa realizó el senador Juan Antonio Coloma (UDI) quien dijo “si uno mira los últimos días ha habido más de 50 medidas que habían sido ya anunciadas, lo importante ahora era convocar en su conjunto”. “Yo no sé por qué todos se transforman en acreedores de lo que el Presidente pueda plantear o no plantear, todos reconocen un tono de reencuentro de entendimiento y podía haber muchas cosas que faltaron o sobraron, no sé, creo que el Presidente buscó mirar más hacia delante con las cosas que nos tienen que unir, nos ha dicho muchas veces que el Estado no llega a tiempo con las necesidades de las personas”

Para parte de la oposición en cambio, “el Presidente Sebastián Piñera perdió una oportunidad única de reconocer los errores cometidos en los últimos nueve meses de su gobierno, limitándose en este balance a realizar una recopilación de antecedentes ya conocidos de las acciones emprendidas en el tema sanitario, social y económico, pero sin hacerse cargo de las razones que derivaron en el estallido social de octubre o en la enorme crisis que vive hoy la clase media y los sectores más necesitados del país producto de la pandemia. Así lo señala una declaración de la Convergencia Progresista, firmada por sus presidentes Heraldo Muñoz, Presidente PPD; Álvaro Elizalde, Presidente PS y Carlos Maldonado, Presidente PR.

Añaden que el Mandatario una vez más se escuda en decir que hubo un trabajo desde el inicio de la pandemia, y que ningún país estaba lo suficientemente preparado para enfrentar el enorme desafío del coronavirus. Eso no es verdad. Gobiernos como el de Nueva Zelandia o Uruguay demostraron que, con medidas oportunas y eficaces, era posible hacer frente a esta catástrofe planetaria, sin sacrificar la economía.

No resulta suficientemente creíble su llamado a la unidad y al diálogo. Con el coronavirus, el Presidente Piñera desatendió los consejos del mundo científico y los alcaldes, con los resultados ya conocidos. Desde la Convergencia Progresista propusimos varias medidas paliativas para la crisis económica y social, y sólo después de demasiadas semanas llegó la ayuda, pero ya era tarde. Esta sordera ha tenido costos tremendos para el país.

Además de reafirmar su disposición al diálogo con el gobierno, los partidos de la Convergencia agregan que el programa de gobierno del Presidente Piñera se agotó completamente y no da cuenta de los nuevos desafíos. Hoy su preocupación principal debiera ser administrar de la mejor manera, y con gobernabilidad, los 20 meses que le quedan de mandato. Sin embargo, en vez de eso, escuchamos un llamado a desarrollar varios ejes estratégicos a futuro, como si quedaran cuatro años, o más, de gobierno.

Para el militante socialista y ex Canciller José Miguel Insulza, “el mensaje estuvo, al igual que los dos anteriores de este período, lleno de promesas cuantiosas que en el año que viene no se verifican. Esta vez hemos estado atentos y queremos asegurarnos sobre todo de que se cumplirá la promesa de devolver sus empleos a los mas de dos millones de trabajadores que los han perdido y del tercer millón que se encuentra a punto de perderlos. Tampoco explicó el Presidente por qué Chile batió también muchos récords de desempleados por numero de trabajadores.

Celebro algunos compromisos sociales en materia de igualdad de género y atención a grupos vulnerables. Es de esperar que este año si se completa al menos la promesa de una verdadera reforma al sistema previsional que también se prometió en el Mensaje anterior y se bloqueó durante gran parte del año. Valoro también su compromiso de realizar el plebiscito Constituyente, que abrirá el camino a los cambios que el país requiere.

Por su parte el senador DC Jorge Pizarro señaló que los anuncios en materia previsional lo dejaron “con gusto a nada, porque el Presidente hace rato viene diciendo que hay que hacer cirugía mayor, vamos a hacer una reestructuración y dice ‘vamos a ir a un sistema mixto’, pero no dijo absolutamente nada más”.la gente estaba esperando que se dirigiera más a la situación de Chile. En cuanto al desempleo, Pizarro opina que el Mandatario fijó algunas metas, pero no estableció, claramente, la grave situación de desempleo que está viviendo el país”. “Yo habría hecho un llamado a una cruzada, la misión de que él hablaba, para avanzar en materia social; una misión por la generación de empleo. Si no hay un compromiso mayor del sector privado, desde el más pequeño (…) al empresario más grande, nosotros vamos a tener serias dificultades”, sentenció.

El Presidente del Partido Socialista,  Álvaro Elizalde, en tanto se refirió a los millones de afiliados que están retirando sus fondos de pensiones, lo que ha acontecido -dice- “precisamente porque el marco de protección del Estado que debe impulsar el Gobierno no ha operado adecuadamente y con celeridad”. “Por eso el Presidente perdió una gran oportunidad, de, autocríticamente, anunciar una nueva orientación a su Gobierno, corrigiendo los errores cometidos”. Terminó reiterando “nuestra voluntad constructiva y de diálogo, pero es imprescindible que el Gobierno tenga disposición de escuchar, no solo a la oposición, sino que, por, sobre todo, a la ciudadanía”.