Mientras Chile entero se prepara para enfrentar dos semanas que serán decisivas en el futuro, cuando la pandemia pone a prueba el sistema sanitario del país y muchos -no todos- tienen al frente la imagen de países como Italia y España donde los médicos debían elegir a quién salvar, la clase política -no toda-  recién pareciera darse cuenta que la salud importa más que la economía. Y que el país entrará en una fase decisiva que obligará a cambiar el rumbo del modelo que la derecha defiende a troche y moche.

La cuasi certeza que en poco tiempo más habrá dos millones de chilenos y chilenas desempleados y que el virus desatado dejará una estela de muertes en todo el territorio, llegó a La Moneda, sacándola del exitismo que hasta hace poco impregnaba su discurso. Y claro, como ese éxito que les hizo caer en errores tan garrafales como por ejemplo el de citar a los empleados públicos a su trabajo presencial, o poder tomarse un café con los amigos no llegó, entonces ahora intentará compartir el descalabro y buscasoluciones por fuera. No es casualidad la frase del Ministro de Salud, Jaime Mañalich al dar uno de los últimos informes sobre la pandemia, ese que mostró el quiebre de la tan nombrada “meseta” y el salto a 22 chilenos fallecidos, la cifra más alta hasta ese momento. Reconoció que estamos en tiempos difíciles” e insistió en que “hay una responsabilidad comunitaria de todos”.

Con todo, la responsabilidad principal es del gobierno. Expertos y académicos consideran que hubo mensajes confusos desde el Ejecutivo, que llevó a la gente a creer que efectivamente se estaba llegando a la normalidad. Cuando el gobierno habló de “retorno seguro” y “nueva normalidad” la curva del contagio se disparo y creció a casi 1.000 casos a fines de abril.Luego, se habló del retorno de los funcionarios públicos a sus puestos de trabajo, se desataron rumores sobre una eventual apertura de los colegios,se habló de la reposición de las cirugías ambulatorias y se coronó con el anuncio de apertura de los malls y el intento del Apumanque donde el invitado estelar fue Joaquín Lavín. Luego, el primero de mayo siguió el relajo y eso es lo que actualmente se está viviendo, habida cuenta que 15 días aproximadamente es el período de incubación del virus.

Tal vez esta realidad fue la que obligó al Presidente Piñera a escuchar a muchos otros –seleccionados a su gusto por cierto- y particularmente a los ex Mandatarios Ricardo Lagos, Eduardo Frei y Michelle Bachelet. Recién a dos meses de iniciada la crisis. Es que ya no hay tiempo para peleas pequeñas y ahora los políticos de verdad entrarán a reflexionar sobre el país que quieren para las nuevas generaciones. Esa será la pelea grande y probablemente sobre ello también  conversaron quienes un día fueron líderes en  el país y los que creen serlo.

Se afirma que Piñera junto a los exmandatarios  hablaron del futuro del país y de cómo enfrentar la recesión de la economía mundial, hablaron sobre las “amenazas y fortalezas de Chile en la actualidad y cómo enfrentar los desafíos presentes y futuros de Chile”. Por supuesto que la crisis sanitaria estuvo encima de la mesa, coincidiendo en la necesidad de fortalecer la atención primaria, que hasta ahora ha estado fuera del foco principal y debatieron acerca de la forma como responder a la necesidad social de millones de familias.

Obviamente la oposición reflexiona sobre el futuro. Sus centros de pensamiento están en ello. Y no es casual entonces que la ex Presidenta y actual Alta Comisionada para los DDHH de la ONU, MicheleBachelet haya señalado recientemente: “no podremos simplemente volver a la economía normal cuando la pandemia del Covid-19 se haya terminado. Esa es la principal lección que podemos sacar de esta crisis”

La situación  en la Región también es motivo de reflexiones. Y sobre estos tópicos, también habló con sus invitados especiales.

Tirios y troyanos

Primero, Piñera citó a analistas de todos los tonos, incluyendo antiguos políticos condescendientes con su gobierno como Eugenio Tironi, Agustín Squella, Ascanio Cavallo,  Óscar Guillermo Garretón, Sergio Muñoz, René Cortázar, Mariana Aylwin, Alejandro Foxley y Paula Comandari, además de Jorge Burgos, Jorge Correa Sutil.

Aparte de analizar el complejo escenario de la pandemia, defender las medidas que tomó su gobierno  y el estado crítico en que se encontraban algunas regiones, el Mandatario habría advertido acerca del sombrío escenario económico que estaba ad portas. Según lo que trascendió, Piñera habría enumerado “cinco crisis” que enfrentaría: la pandemia; las consecuencias de la crisis social del 18 de octubre; los efectos económicos internacionales por el virus; la crisis social que viene pospandemia y la sequía.

Son los temas que también preocupan a la oposición, con distintas soluciones sí. Y no tan sólo a la oposición. También a expertos en  las distintas áreas. No es casualidad el fuerte llamado de atención que hizo la Presidenta del Colegio Médico Izkia Siches en pleno patio de los cañones, en La Moneda. Según ella,es hora de que el Gobierno “recoja la colaboración que tantas veces le hemos ofrecido”. “Tenemos que hablar con claridad, pero sobre todo empezar a trabajar más unidos”, indicó. “Nuestra participación en la mesa social es con el mejor ánimo, pero no podemos seguir hablándole a una pared”, reveló la Presidenta del gremio médico. Lo anterior pasa, recalcó, por “transparentar tanto los casos, como el tema de los fallecidos” refiriéndose a varios escollos en el manejo de la pandemia. Y levantó la voz para señalar, entre otras cosas, que hoy día hemos visto cosas tan disparatadas como limitar las licencias médicas por 4 días cuando los resultados de los exámenes se demoran más que eso”.

Por supuesto, su reclamo enfureció a sectores de la derecha más extrema, representada ahora por el derrotado candidato a la presidencia del Colegio Médico, Enrique Paris, que en una entrevista televisiva la atacó de mala manera, involucrándola incluso en oscuras intenciones conspirativas.

¿Y la oposición?

Fue esta misma situación de crisis lo que finalmente hizo que la oposición, o parte de ella, se reuniera en una cita de “emergencia”, para enfrentar el aumento explosivo de los casos de Covid-19 en las últimas 24 horas y al anuncio por parte del gobierno de una cuarentena total en el Gran Santiago. La idea fue consensuar una posición común en materia económica y fundamentalmente, cómo ayudar a las familias en el difícil trance que enfrentarán en los próximos días.

Concordaron en el diagnóstico: la estrategia del gobierno para instalar una “nueva normalidad” había sido un error y que las medidas económicas del Ejecutivo serían “insuficientes” para enfrentar la pandemia. Fueron más allá: el presidente del PPD dijo que era necesario realizar un llamado a un gran “pacto económico y social” post coronavirus. Una idea que está rondando en el ambiente sobre todo para enfrentar lo que viene, conscientes que el país quedará en el suelo y lo peor, con millones de chilenos desempleados, con hambre y con el fantasma de un estallido social más fuerte que el del pasado 18 de octubre.

El presidente de la DC, Fuad Chaín planteó por su parte que no podían dejar que fuera el Presidente Sebastián Piñera el primero en llamar al diálogo, que debían tomar la iniciativa e ir a La Moneda a entregar una carta en tal sentido.

El timonel del Partido Socialista, Álvaro Elizalde, planteó que si bien estaba de acuerdo con el fondo, no así con la forma y se sumó a la necesidad de darle continuidad a la coordinación del sector. Más aún,consensuaron invitar a ser parte del espacio al Partido Comunista, al Frente Regionalista Verde Social (FRVS) y al PRO. El timonel democratacristianoincluso propuso la posibilidad de abrir la instancia también a sectores como Ciudadanos.