Justo cuando quedan 90 días para el plebiscito destinado a cambiar la historia de este país, el Presidente se vio obligado a reemplazar el elenco que lo acompaña sustituyéndolo por la derecha más dura de su coalición de gobierno.

Ganó la UDI, perdió Evopoli y se neutralizó a RN. Esa es la jugada del Presidente Piñera en este cambio de gabinete ya bautizado como el “gabinete del rechazo”. Otros lo están llamando el “gabinete para la guerra” aludiendo al nuevo Ministro del Interior, Víctor Pérez, cuyo pasado pinochetista y su dureza a la hora del debate y de tomar decisiones, es conocida por todo el espectro político. Un gremialista de gran experiencia política, que surge de su paso como alcalde designado por Pinochet entre 1981 y 1987 y diputado primero, senador después, desde el mismo año 1990 hasta hoy. Es todo un “halcón”. Defensor del rechazo a la nueva Constitución, de total confianza de Jacqueline van Rysselberghe, que no sólo votó contra la aprobación del retiro del 10 por ciento de las AFP, sino, además, condenó a quienes, desde su trinchera, lo aprobaron: en una carta a El Mercurio advirtió que quien lo hiciera “se autoexcluye de la UDI”.

Pérez y Allamand en la Cancillería son fieles exponentes del ala más dura de la derecha que gobierna. Era obvio que, si entraba Allamand, algo debería concedérsele al Presidente de RN, que, desde el mismo 18 de octubre del año pasado, ha estado en carriles distintos al del marido de Marcela Cubillos. Lo sorprendente fue su nominación en Defensa. Gran jugada del Presidente, neutralizando a dos detractores, cuyos encontrones públicos ensuciaban la imagen que Piñera siempre ha querido dar de su administración: ordenada, disciplinada, con resolución de conflictos puertas adentro. Todo lo contrario de lo que estaba pasando. Aunque Desbordes es uno de los pocos dirigentes de la derecha que hasta el día de hoy mantiene su posición por el “apruebo, su cargo le impedirá entrar al debate y liderar esa “derecha social” a la que aspiraba, dejándole ese camino libre a Manuel José Ossandón. El reemplazo de este diputado tanto en el Congreso como en la presidencia de Renovación Nacional dará luces sobre el futuro inmediato de esa colectividad. Incluso del futuro del propio Desbordes, que, hasta antes de ser nominado como ministro, había explicitado sus ganas de llegar al Senado.

Las primeras declaraciones de Pérez revelan cuál será su acento, porque sin que la prensa se lo preguntara, abordó de inmediato el tema de La Araucanía: “tendré una especial atención con La Araucanía. Los chilenos merecen vivir en paz y tranquilidad. Alejaremos a los violentos para solucionar los problemas. Mientras los violentistas tengan mayor influencia, la posibilidad de arreglar los problemas se alejan. Por lo tanto, tendremos esa especial preocupación”. Para el flamante ministro “es importante respaldar a las policías. Las policías son parte de la solución y no el problema. Quien no rechace la violencia, crea una dificultad para que los chilenos resuelvan los problemas”. Casi calcado a lo que ha opinado en diversas oportunidades la presidenta de la UDI.

Los cambios incluyeron además del titular del Interior, Gonzalo Blumel (Evopoli), por el senador Víctor Pérez (UDI); la salida de Claudio Alvarado (UDI) de la Segpres por Cristián Monckeberg (RN). A la Segegob llegará el diputado Jaime Bellolio (UDI), en reemplazo de Karla Rubilar (IND), quien ahora estará en Desarrollo Social. Asimismo, sale Teodoro Ribera de la Cancillería (RN), y su puesto lo ocupará el senador Andrés Allamand (RN), enroque que también se producirá en Defensa, cartera que dejará Alberto Espina (RN) y a la que llegará el diputado y timonel de RN, Mario Desbordes.

Mala evaluación

Desde la oposición, en tanto, no se hacen ilusiones, pese a todos los cantos de sirena que llegan desde el palacio de La Moneda. Para el presidente del PS, Álvaro Elizalde, cuando el Presidente opta por un gabinete del Rechazo, fortaleciendo a los sectores más duros del oficialismo, sin duda que es una señal que quizás le permita ordenar a las bancadas oficialistas, pero que lo va a alejar más aún de la ciudadanía”. Y añadió: “Dándoles el beneficio de la duda, espero que haya un cambio de actitud, pero los antecedentes que están a la vista dan cuenta de que es un gabinete que va a ser mucho más duro que el que se conocía hasta ahora, que va a alejar al Gobierno de la ciudadanía y no necesariamente va a ser una solución para lo que tenemos que enfrentar para adelante”, añadió.

Para el presidente de la DC, Fuad Chaín, con la llegada de Víctor Pérez y de Andrés Allamand al gabinete “ganan los halcones y el gobierno se atrinchera en el rechazo a una nueva constitución. Se abandona definitivamente la lógica del diálogo. Entendiendo que el problema no estaba ni en el ministro del Interior, ni en la Segpres, sino en el diseño del Presidente de involucrarse en las decisiones propias de los ministros. Y en el jefe de asesores del segundo piso con más poder que el ministro del Interior”. A juicio de la DC, se reafirma que con esta elección de gabinete ”el gobierno renuncia a una búsqueda real de entendimiento con la oposición”.

Por su parte el presidente del Partido Radical, Carlos Maldonado señaló que “la llegada de Víctor Pérez marca el fortalecimiento de la derecha dura al interior del Gobierno, un nuevo triunfo de la UDI, y, sin duda, marcará también una mayor lejanía con la gente, pues se ha instalado en Interior a alguien que votó contra el 10%, que siempre ha sostenido posturas conservadoras y que pertenece al partido cuya bancada promueve la rebaja de impuestos y la venta de Codelco”, dijo el dirigente.

La diputada de Comunes, Claudia Mix, aseguró que,con esta decisión, el mandatario “confirma que todo puede ser peor. Le da más poder a esa derecha dura y desconectada de la realidad”. “Resulta provocativo que algunos de los parlamentarios que expresaron su oposición más fuerte hacia el proyecto que permite el retiro del 10% de los fondos de las AFP se integren hoy al gobierno. Claramente es un premio de consuelo por la abrumadora derrota que sufrieron en el Congreso”.

Para el diputado Raúl Soto, jefe de bancada del PPD, el cambio de gabinete “solo responde a las pugnas de los partidos de Chile Vamos por tener mayor presencia en el Gobierno” y no a “la búsqueda de una mayor sintonía con el país”. “Tampoco da cuenta de una mayor actitud de diálogo, al contrario, llegan los más duros e ideológicos”.

La presidenta de Convergencia Social, diputada Gael Yeomans, del Frente Amplio, afirmó que con el cambio “se consolida el gabinete del Rechazo”. “Lamento mucho el camino y la señal que el Presidente Piñera le está entregando a Chile, entregándole más poder a la derecha más dura del país, en vez de abrir la democracia. La ciudadanía nos está pidiendo todo lo contrario”.

Las presiones

Previo al cambio, hubo presiones para que el Mandatario lo hiciera, campaña del terror incluida. Por ejemplo, las últimas declaraciones del ex presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, fueron reveladoras de una desesperación terminal luego de lo ocurrido con la aprobación del retiro del 10 por ciento de los ahorros previsionales en las AFP’s.

Dijo en una entrevista que “el gobierno está arrinconado por una porción muy amplia de la izquierda que está montando un golpe de Estado”, lo que rayaría en lo jocoso, si no fuera porque es uno de los invitados permanentes en matinales y noticieros de TV e influye en personas crédulas.

Cuando la espoleta de esa verdadera bomba de malestar que se acumuló en el país a propósito de la pandemia, que tiene a 3 millones 284 mil personas desmovilizadas del mercado laboral, desempleados o con relación laboral suspendida, según un informe del Instituto Igualdad del Partido Socialista, el país pareció respirar, a la espera de su 10 por ciento para pagar deudas o sencillamente, para dar de comer a la familia.

Sin embargo, -y mientras el país se prepara con temor al desconfinamiento paso a paso anunciado por el gobierno- la tensión se instaló en los partidos de Chile Vamos y en La Moneda.  Es que un tufillo de malestarestaba rondado en particular en el partido del oficialismo más golpeado por los últimos acontecimientos, la UDI. No era baladí que sus parlamentarios hayan sido los que permitieron el apoyo al proyecto de la oposición, dejando en la estacada al gobierno y al propio Presidente, que se jugó por entero para evitarlo.

El gremialismo comenzó justamente con el penúltimo cambio de gabinete a sentirse sin influencia en el gobierno. Y puso sus ojos en la actuación de los dos nuevos y jóvenes ministros en las carteras más importantes de la administración de Sebastián Piñera: Interior y Hacienda.

Después del descalabro en el Congreso, comenzó nuevamente la presión por un cambio de gabinete cuyo objetivo era, en primer lugar, Interior. La derecha más dura de Renovación Nacional se sumó y hasta tenía su candidato para la jefatura de gabinete: Andrés Allamand, alguien que -según Carlos Larraín, el mismo del “golpe de Estado” que planifica la izquierda, es una buena carta para ocupar el ministerio del Interior. “Me gusta Andrés Allamand (…) Sebastián Piñera tiene que enfrentarse a un ministro del Interior que sea capaz de decirle: ‘Presidente esto no está siendo bien conducido y usted se equivoca”. Según Larraín, el senador “ha tenido el coraje de defender las cosas esenciales estos últimos meses con mucha personalidad, a puro costo. Me gustan los políticos que asumen costos y ahí no me pierdo ni un minuto”.

Halcón y paloma

Por supuesto, Allamand no se quedó atrás en las presiones. Le pidió al Presidente Sebastián Piñera resolver antes de la cuenta pública -que se realizará este viernes- que se pronuncie sobre si mantendrá o reemplazará al gabinete político debido a la dura derrota que sufrió el gobierno tras la aprobación del retiro del 10% de los fondos de AFP. “Se justifica un cambio y pensar en una nueva estrategia dejando atrás lo que ha ocurrido”. Por cierto, no se pronunció sobre sus posibilidades.

Posibilidades que, para el Presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, no aplicaban. Al ser consultado sobre la necesidad de un cambio de gabinete, de inmediato se puso en el otro extremo de Allamand:  “Soy partidario de trabajar con el equipo actual. Ha sido una experiencia dura para el comité político, pero de esas experiencias se aprende”.

Todo indica que no será tan fácil la convivencia de estos dos flamantes ministros. Es cuestión de revisar declaraciones recientes de ambos para darse cuenta que la procesión irá por dentro. Pocos días después de la derrota gubernamental en el Congreso, Desbordes explicó latamente en una entrevista radial el origen de los últimos conflictos internos en Chile Vamos.  “En los últimos meses ha habido varios conflictos, algunos creados a propósito, con la idea de diferenciarse a costillas del socio; y otros que tienen que ver con la dinámica que hemos tenido en términos legislativos y políticos. Parto por la insistencia sobre los proyectos inadmisibles que levantó Evopoli y algunos UDI. Curiosamente gente de Evopoli, que ha presentado proyectos inconstitucionales —su proyecto estrella era inconstitucional—, se permite apuntar con el dedo a los demás. Después tuvimos el tema del posnatal de emergencia, donde se criticó duramente a nuestras parlamentarias por una cuestión que el gobierno debió haber acogido rápido. Luego tuvimos el veto a la no reelección de alcaldes, donde Evopoli tomó palco, pero casi burlándose de la situación de la UDI y RN. Fueron muy desafortunadas las frases de Felipe Kast y de Hernán Larraín Matte haciendo gárgaras con la necesidad de ventilar las democracias, en circunstancias que ellos no tienen alcaldes. Finalmente, este tema del retiro de fondos terminó por tensionar al máximo a la coalición.

Dijo que todo lo que ha pasado en estos tres meses arriesga la continuidad de la coalición en el gobierno”, y respecto a un cambio de gabinete, dijo que “este comité político, más que salir debilitado, se fogueó. Es injusto atribuirle la responsabilidad a que se aprobara el proyecto; creo además que está bien balanceado”. Y añadió que en el horizonte había un verdadero tobogán de elecciones “donde tenemos que estar unidos”. Pero, aclaró que si el Presidente opta por otra alternativa y finalmente quiere hacer un cambio de gabinete, espero que lo haga pronto, porque la incertidumbre le hace un daño a sus ministros y un gran daño a la coalición.

Hasta “La Tercera

Si hasta el diario La Tercera se permitió dar orientaciones al Presidente previo al cambio de gabinete. Calificó lo ocurrido con el Congreso como una “ominosa derrota política que experimentó el gobierno luego de que sus propios parlamentarios concurrieran a aprobar la reforma constitucional para el retiro de fondos de pensiones” lo que “supone un quiebre mayor en Chile Vamos, abriendo profundas interrogantes sobre la gobernabilidad que el bloque será capaz de brindar en lo que resta de este mandato. A su vez, las numerosas fuerzas y corrientes que integran la oposición parecen haber encontrado aquí una chance de volver a rearticularse como futura alternativa de gobierno, pero a la luz de sus desavenencias y conflictos internos es temprano para darlo por establecido.

Más adelante se refirió directamente al Presidente de la República, que tanto en su anterior mandato como en el actual ha mostrado escaso interés por gobernar más cohesionadamente junto a los partidos de su coalición, alentando la desafección. Asimismo, ha demostrado predilección por contar con colaboradores que tengan cercanía personal con él, en lugar de optar por personeros que provengan de la base de partidos que lo sustentan. El esperado cambio de gabinete -a estas alturas un hecho inevitable tras la fuerte derrota que sufrió el comité político, especialmente el Ministerio del Interior- debe esta vez procurar un diseño que refleje mejor los equilibrios entre las principales fuerzas y a su vez cuente con figuras de mayor ascendiente, de tal manera que no sea necesario que el Presidente de la República siga desplegando un excesivo protagonismo y se expongaa un desgaste mayor.