Para nadie era un misterio que el proyecto de reforma constitucional para el retiro del 10 por ciento de los fondos de pensiones sería aprobado con los votos de varios senadores del oficialismo, UDI incluidos. Después de 7 horas de debate llegó la votación. Fueron 29 los votos a favor, 13 en contra y la sorpresiva abstención del senador Chahuán.

Con todo, el enorme rating del Canal de TV del Senado es una evidencia del interés y el nerviosismo de millones de familias de las llamadas clase media, que a estas alturas, luego de casi cuatro meses de acumulación de deudas, agobio, incertidumbre y miedo al futuro inmediato, siguió con atención el debate en esa  Cámara con la esperanza de la aprobación de lo que ven como un salvavidas para este momento. De hecho, cuando terminó la votación en todas las regiones de Chile sonaron las cacerolas saludando la buena nueva.

Las intervenciones de los parlamentarios fueron reveladoras. Andrés Allamand (RN) y Víctor Pérez (UDI) intentaron primero proponer un cambio en el quórum de la votación del proyecto  ya aprobado en  la Cámara de Diputados. Fue prácticamente una jugada última y desesperada para rechazar la iniciativa legal que le daba esperanza a la inmensa mayoría del país. Optó finalmente por una  “reserva de constitucionalidad”. Es que, según el senador “estamos frente a un resquicio constitucional, un ‘fraude a la ley’. Eleva a rango constitucional materias propias de ley, elude la iniciativa exclusiva presidencial y baja quórum”. El senador independiente Pedro Araya fue quien le respondió  y luego, en la votación del punto, perdió estrepitosamente: la solicitud de Allamand fue rechazada. Se mantuvo el quórum de 3/5 por 29 votos a favor y 14 en contra.

Luego llegaron las intervenciones de los senadores. Hubo de todo. Desde la sorpresa no tan sorpresa del voto de quien se autocalificó como “el más malo de los malos”, Iván Moreira, quien en un sentido discurso apoyando el proyecto, le pidió a Sebastián Piñera que no pusiera obstáculos a la promulgación de esta reforma. Hasta las descalificaciones del senador Kast que acusó a sus pares que votaban a favor de simplistas y de actuar mirando las encuestas, entre otros “caramelos”.

Y no se puede dejar pasar la intervención de Andrés Allamand quien no sólo atacó  de mala manera a su propio presidente de partido, sino que planteó la debacle que vivirá el país luego de aprobarse la reforma del 10 por ciento. Primero, aprovechó  el debate de la votación para criticar a Mario Desbordes, y de paso, a su eterno contrincante presidencial, el alcalde de Las Condes y principal carta de su sector a La Moneda, Joaquín Lavín. “A algunos les importa mucho más las encuestas del lunes que la coherencia”, dijo Allamand. Añadió que el presidente de Renovación Nacional “abrió una puerta que no fue capaz de cerrar” y “la principal carta de la derecha se ha transformado bruscamente en un entusiasta de la idea”. El “entusiasta” es Joaquín Lavín quien había afirmado que “estamos viviendo una situación muy excepcional, y en situaciones excepcionales uno hace cosas que no haría en tiempos normales, es lógico”. Y agregó que “los fondos para jubilación son fondos para jubilación, pero estamos viviendo una situación muy excepcional y las ayudan no han llegado con la rapidez requerida ni han llegado a todos”, aseguró

Pero, el senador RN no se quedó allí. Acusó a la oposición de usar “resquicios legales propios de una época aciaga en la historia”  para buscar instalar un “parlamentarismo de facto”, lo que calificó como una “antesala segura de una crisis política, prólogo de la ingobernabilidad y el retorno a la violencia”.

Lo que viene

Ya aprobado por los senadores, viene ahora el momento de la tensa espera. ¿Qué hará el gobierno? ¿Qué  decidirá el Presidente?. Más de alguno de los senadores le pidió al Mandatario -sentidamente incluso- que no acudiera al Tribunal Constitucional, ni menos que vetara el proyecto aprobado por los parlamentarios  y apoyado por más del 80 por ciento de chilenos y chilenas.

La Ministra Secretaria General de Gobierno no quiso dar luces sobre la decisión. Pero ya se sabe que un sector de RN, encabezado por Allamand y la UDI, con su presidenta al frente, están por el veto presidencial  o por el Tribunal Constitucional. Karla Rubilar indicó que “estamos convencidos como gobierno que independiente de si un proyecto es popular o no lo que le corresponde al Ejecutivo es hacer lo correcto”. Agregó que “estamos convencidos de que este proyecto tiene complicaciones, no solo en materia de que desprotege el futuro por proteger el presente, daña las pensiones futuras, sino que también creemos que hay vicios dentro del proyecto de ley tal como se presentó”. Aseguró que “nunca el gobierno en ningún proyecto descarta a priori utilizar las herramientas que tiene. Estamos viendo como se desencadena el debate antes de tomar una decisión. Todas las herramientas sobre la mesa están en cada proyecto de ley”.

Ya lo había dicho no una sino varias veces la presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe: instó al gobierno a utilizar el veto presidencial . No se quedó atrás el ministro de Hacienda, Ignacio Briones. Con dureza repitió el guion que derecha ha propagado como mantra: que la legislación “afectaría la institucionalidad nacional”. “Acá se obra a través de un atajo para saltarse lo que es lo propio de la potestad del Ejecutivo en materias de seguridad social“. Toda una ventana para la posibilidad de llevar el proyecto aprobado por ambas Cámaras al Tribunal Constitucional (TC).

Una vez tramitadas todas las indicaciones que se le incluyeron en la votación de la Cámara Alta, llega la hora del Ejecutivo, que tendrá que decidir si acepta esta nueva derrota o acude a los instrumentos que le entrega la Constitución para  bloquear la reforma.