En medio de una confusa y caótica emisión de directrices gubernamentales para las festividades patrias por el más que posible rebrote de contagios ante una pandemia que no cede, y cuando sólo faltan poco menos de 40 días para la realización del plebiscito más importante que vivirán chilenas y chilenos en su vida ciudadana, varias preguntas aún no se responden. ¿La principal de ellas? El cómo van a participar los independientes, esos que en más de un millón y medio coparon las calles santiaguinas, en la elección de los constituyentes.

Aunque la derecha no ha cejado en sus intentos por postergar o en lo posible, eliminar el plebiscito, nuevos misiles está lanzando en su soterrada -hasta ahora- campaña del terror. Repiten una y otra vez los “peligros de la pandemia”, situación que haría inviable el plebiscito, sin mencionar, por cierto, que día a día miles de trabajadores están obligados a movilizarse en todo el país justamente para no perder su trabajo. Alegan que no hay información suficiente, sin mencionar que es precisamente uno de los deberes del gobierno: informar y salvaguardar la vida de sus ciudadanos. También repiten majaderamente que estaríamos frente a “un debilitamiento del Estado de Derecho”, aludiendo a la situación en la Araucanía y que se podría extender al país. Continúan presionando para postergar la elección de gobernadores regionales. Y así, suman y siguen los cantos de sirena que felizmente, no han tenido eco en el gobierno. Sería pérdida total para el Presidente.

Lo que está claro hasta ahora es que los chilenos acudirán a las urnas bajo estado de excepción. Algo difícil de digerir. Chile Vamos presionó en ese sentido al Presidente Piñera. Prorrogó el estado de excepción por 90 días, argumentando que así debía ser si las razones sanitarias lo ameritaban y que no había que arriesgarse a un rebrote de la pandemia. Interior envió rápidamente el decreto para concretarlo, pese a que el ministro del Interior, Víctor Pérez, había señalado hace algunos días que lo aplazarían hasta aproximadamente el 25 de septiembre.

Quieren, pero no pueden…hasta ahora

También está claro que en los pocos días que quedan, el Servicio Electoral y el gobierno algo tendrán que hacer para reparar la situación discriminatoria en que quedaron los independientes que quieren participar en la elección de constituyentes.

Hasta ahora, están en el peor de los mundos. Supuestamente deberían validar ante notario las firmas que requieren para inscribir una candidatura, las que en vez de un 0,5% de los votos de la elección anterior -como se exige para postular, por ejemplo, a un escaño al Congreso- quedó fijada en un 0,4%. Es decir, varias veces más que los partidos cuando inscriben a sus postulantes.

Independientes No Neutrales, un grupo liderado por Rodrigo Jordán y Andrea Repetto, -quienes defienden la opción del Apruebo y Convención Constitucional- .enviaron una carta pública al Servel, señalando lo complejo que sería para ellos competir con los partidos ya constituidos. “Es evidente que en las actuales condiciones restrictivas de movilidad que vive el país producto de la pandemia, no es posible cumplir lo exigido. Para inscribir candidaturas independientes, se requiere cumplir una cuestión impracticable con los actuales grados de restricciones y de incertidumbre sanitaria”.

Reiteraron la petición que le hicieron hace algunas semanas al Servel de habilitar firmas electrónicas para inscripción de candidatos y candidatas, “permitiendo así competir en igualdad de condiciones con los partidos políticos”. “La deficiente regulación actual hace que en la práctica la cancha quede no solo dispareja en favor de los partidos tradicionales, sino que impide la participación de independientes en el proceso constitucional”, advirtieron en esa misiva.

De hecho, solicitaron la posibilidad de juntar las firmas que se requieren para las candidaturas independientes con las mismas condiciones que hoy se exigen cuando se inscriben nuevos militantes a los partidos políticos. En otras palabras, no tener que salir a buscar firmas a la calle para llevarlas ante notario, cuestión que es impracticable producto de la pandemia, para poder hacerlo de manera electrónica. “Nosotros queremos juntar esas firmas, pero queremos igualdad de condiciones para lograrlo”. No sólo eso, porque los independientes tampoco están autorizados para ir en pactos, como los partidos.

“Hoy todos hablan de darle facilidades a independientes para ser candidatos a convencionales, pero en la votación del proyecto no fue así. En la comisión aprobamos 0,2 de firmas, pero una indicación de Juan Antonio Coloma aprobada en la sala -con nuestro voto en contra- la subió a 0,4”, señaló el diputado Matías Walker (DC), recordando que incluso en colectividades de la oposición se desestimó la opción de acortar las barreras de acceso a los independientes. Eso es lo que llama la atención. Porque hoy han salido voces señalando que los partidos, en particular los parlamentarios, transversalmente intentan poner trabas a los independientes porque temen perder el poder que actualmente tienen. A tal punto que el grupo de Independientes por el Rechazo, declaran que les parece “un abuso que el sistema político se haya puesto de acuerdo en hacer una Constitución de la gente y para la gente, hecha por los políticos y para los políticos. Es una vergüenza que los independientes tengan que salir a buscar firmas ante notarios. Prácticamente lo que ha hecho el sistema político es imposibilitar las candidaturas independientes”.

Colectividades en formación, como Fuerza Común -del abogado y exsocialista Fernando Atria- o el Partido por la Dignidad, liderado por la periodista María Olivia Monckeberg también elevan su reclamo. Es que los plazos existentes vencen a fin de mes. Prácticamente en dos semanas más. “Las firmas y los plazos son absolutamente imposibles de lograr. En este escenario de pandemia que continúa, lo que ha surgido es la idea de que se le dé carácter de partido a los partidos en formación, dada la emergencia que se está viviendo, y en nuestro caso, para posibilitar la participación de los independientes”, sostiene María Olivia Monckeberg.

“De ganar el Apruebo, es fundamental que independientes tengan espacio relevante en proceso constituyente, ya sea con listas propias o en cupos de partido. Desde el Frente Amplio debemos dar el ejemplo en ello”, sostuvo el diputado de Convergencia Social, Gabriel Boric, en su cuenta de Twitter. Desde Revolución Democrática se asegura que su búsqueda de candidatos para la Convencional se centrará en militantes, en independientes y en dirigentes sociales que compartan ciertos compromisos programáticos, entre esos pertenecer a una organización de reconocimiento nacional o ser especialistas reconocidos de alguna materia.

Habrá que esperar entonces qué deciden las elites.

El decálogo

El gobierno y sus soportes partidistas siguen sin poder ordenarse pese al cambio de gabinete hecho con ese objetivo. El gabinete está dividido entre los APRUEBO y los RECHAZO. En los partidos de Chile Vamos, pasa algo similar, salvo en la UDI, donde no se puede medir si aún el “coronel” Pablo Longueira mantiene influencia como para apropiarse también de una porción del triunfo del APRUEBO, como es su estrategia.

En ese escenario, el Presidente Piñera también lucha por lo suyo. Al parecer no se resigna a tener un papel silente en esta etapa, o bien, le hizo sentido la estrategia de su antiguo ministro Longueira. No querría perder la posibilidad de sentirse ganador también.

El Mandatario, en un encuentro con dirigentes de sus partidos punto más, punto menos, se puso en el escenario de un APRUEBO ganancioso. Señaló que, en caso de que gane esta opción ellos deben buscar buenos candidatos para la elección de los constituyentes. Según presentes en la cita, Piñera hizo hincapié en que no sólo tienen que ser cartas competitivas, sino que también deben estar alineados con las ideas del sector para evitar conflictos futuros respecto a los contenidos de la Carta Magna.

Y entonces, dio a conocer su decálogo, enviado a sus ministros, y convenientemente difundido por los interesados. Allí expuso lo que en su opinión son contenidos clave para una Constitución democrática. Todo un decálogo destinado a ordenar a sus huestes en la Convención. El rol del Estado, la familia, los derechos sociales, políticos y económicos, además del orden público y la descentralización, entre otros tópicos, fueron abordados por el Mandatario.

Para la oposición, no hubo sorpresas. El Presidente de Partido Socialista, Álvaro Elizalde dijo que era hora de escuchar a los mandantes, esto es, la ciudadanía, y no a los mandatarios. “De eso se trata el proceso constituyente, de escuchar al soberano: el pueblo. El Presidente sigue sin entender el proceso social y político que vive Chile. Su decálogo es un ‘simple refrito’ de las disposiciones de la actual Constitución, que no se hace cargo de las profundas demandas ciudadanas, como los derechos sociales, un sistema de salud digno y universal, un verdadero sistema de seguridad social, y una efectiva protección del medioambiente. Reproduce el principio neoliberal de subsidiariedad. En síntesis, más de lo mismo cuando Chile exige cambios profundos”.

En el mismo sentido se pronunciaron sus compañeros de la Convergencia Progresista. Carlos Maldonado, Presidente del Partido Radical, señaló que el decálogo de Sebastián Piñera “es un simple resumen de la Constitución actual. Es decir, está por el Rechazo, quisiera que se mantuviera la Constitución actual. Como sabe que eso no ocurrirá, trata de promover sus contenidos y pasarlos de contrabando a la nueva Constitución.

El presidente del PPD, Heraldo Muñoz, dijo por su parte que “los puntos esenciales de Piñera para una nueva Constitución son más de lo mismo, no se diferencian sustancialmente de la actual Constitución, no hay nada sobre un Estado solidario, proactivo y social de derechos. Cero menciones a una economía verde y a la protección de nuestro océano, nada respecto a un régimen político alternativo, por ejemplo, un sistema semipresencial”.

Para el jefe de la DC, Fuad Chahín, “la señal política que parece que da el gobierno es que hoy día está por el Apruebo, tanto es así que quiere influir en el contenido de la discusión que tendrá que darse en la convención constitucional. Sobre el contenido preciso de la propuesta, hay cosas interesantes, por ejemplo, el tema de la participación ciudadana, del principio del desarrollo sustentable, del Estado solidario. Creo que en eso tenemos coincidencias. También es importante que se garantice el derecho a la diversidad, el reconocimiento a nuestros pueblos originarios”. Pero “creo que se queda corto, en los derechos sociales no se garantiza el derecho gratuito y de calidad a la salud y educación. Tampoco se establece que el agua será un bien nacional de uso público”, concluyó.

Y para Beatriz Sánchez, del Frente Amplio, consultada en Radio Cooperativa, el Presidente “ tiene su derecho a presentar su decálogo, pero la prescindencia (que Piñera ha pedido a su Gobierno) ya no es tanta con esto. Y lo que a mí me parecería justo es que el Presidente, ojalá, fuera uno más dentro de lo que significa construir una Constitución”.