Semana para olvidar. Más de 7 mil vidas se ha llevado la pandemia que asola el país. ¿Por qué? Esa es la pregunta que todos se hacen. Son demasiadas situaciones sin explicación. Algunas más serias que otras, pero todas, igualmente graves. Porque, ¿qué explicación puede haber para contabilizar 7 mil chilenas y chilenas muertos? ¿Qué falló para estar hoy entre los primeros países del mundo en el número de contagios del corona virus? ¿Qué fue lo que realmente ocurrió para que el contagio se extendiera a más de 250 mil personas, superando así a la propia Italia?

Aunque no es momento de cobrar por las responsabilidades, porque todas las energías del país deben estar puestas en cortar la cadena de contagios, lo cierto es que lo que nunca los chilenos se hubieran imaginado que podía ocurrir en Chile hace un par de meses, finalmente ocurrió, para sorpresa de todos. Las escalofriantes imágenes de España, Italia, Estados Unidos  y Francia, con hospitales abarrotados, camiones frigoríficos para mantener los cuerpos sin vida de sus compatriotas, médicos y enfermeras con sus rostros marcados por las mascarillas por las horas interminables de trabajo, hombres y mujeres sin poder contener sus llantos, por nombrar sólo algunos de los angustiosos ejemplos que se veían todos los días y a cada ratos en  los programas de TV, son imágenes que comenzaron a replicarse en el país a pasos agigantados. Horas y horas de espera. Ambulancias convertidas en urgencias. Urgencias convertidas en UCI. En fin. El peor de los escenarios y aún no termina.

Aunque los ex ministros de Sebastián Piñera salieron al unísono a defender la gestión del defenestrado ministro Mañalich, lo cierto es que hay consenso generalizado en que hubo responsabilidad del gobierno en el desastre que se vive. Y que Mañalich fue el fusible que saltó para evitar males mayores. Les guste o no, la hora de asumir responsabilidades ya llegará.

Pero por ahora, la ceguera está llegando a tal extremo, que acusan a la oposición de ser los causantes de la caída del ex ministro de Salud, sin detenerse un instante a pensar en las consecuencias en vidas perdidas por la gestión de Mañalich. Por ejemplo, la exministra de Educación, Marcela Cubillos, esposa del senador Allamand, tal como su marido, hizo una férrea defensa de Jaime Mañalich, acusando una persecución al ex ministro de Salud previo a que se iniciara el brote de coronavirus en Chile. “Al ministro Mañalich se le está persiguiendo de antes que se iniciara esta pandemia”, indicó Marcela Cubillos en el programa Mesa Central de Canal 13. “Lo vuelvo a decir acá: la izquierda le tenía puesto el ojo mucho antes de que partiera la pandemia del Covid-19“, sentenció Marcela Cubillos.

Repetía así lo que en una carta a El Mercurio -dónde si no- 33 ex autoridades de Piñera señalaban que “todo ese esfuerzo y compromiso de Jaime no fue suficiente para satisfacer la furia incontenible que invade a muchos -en este Chile que sufre- por destruir a sus adversarios políticos, que los mueve a criticarlo todo, a desconocer el esfuerzo ajeno y a ensuciar la imagen de servidores públicos sobresalientes”. Y pasando por alto toda autocrítica u olvidando las críticas que muchos de sus propios partidarios hicieron más de una vez, los firmantes expresaron que “la descalificación permanente, sin lógica ni medida, se ha instalado, destruyendo día a día nuestra sociedad, causando tanto o más daño que el virus”, asegurando que en Chile “abundan los depredadores de los servidores públicos, expertos en la funa, practicantes de un bullying despiadado que no cesa hasta destruir a sus víctimas”.

¿Bullying despiadado?

Calificaran también como “bullying despiadado” lo que la famosa agencia de noticias e información financiera, Blomberg,  leída por el gran empresariado y la clase política de todos los continentes dijo sobre Chile hace unos días. Bloomberg señaló que actualmente nuestro país “tiene una de las tasas más altas del mundo de infecciones per cápita y su ministro de salud, que alguna vez fue elogiado, se ha visto obligado a renunciar”. La percepción sobre la estrategia llevada a cabo a nivel local cambió radicalmente en relación a la impresión que se tenía cuando en abril “el recuento oficial de casos pintó la imagen de una epidemia bajo control”. De acuerdo a la agencia de noticias e información financiera, “las evaluaciones iniciales sugieren que Chile siguió el ejemplo de las naciones ricas solo para darse cuenta, una vez más, de que un gran porcentaje de sus ciudadanos son pobres”.

El artículo dice que se trata de un reflejo más de la “desconexión” que existe entre el gobierno y la nación, de la cual ya se contaban con antecedentes, debido al estallido social del 18 de octubre. De esta manera, indican que, en medio de la crisis, se vuelve a dar cuenta de esa distancia de “las élites, con educación extranjera que dirigen el gobierno y el resto de la sociedad”, de la que se han quejado durante mucho tiempo los chilenos, quienes no se sorprendieron cuando el ex ministro de Salud, Jaime Mañalich, señaló que “no tenía conciencia de la magnitud de la pobreza y el hacinamiento” que hay en Santiago. Según Bloomberg, el peso de la realidad cayó sobre los confinamientos selectivos, “que funcionan bien para los que tienen, pero no para los que no tienen”. En ese marco, aseguran “que la lucha contra el virus en Chile parece haber sido víctima de los mismos factores que provocaron crisis en otros mercados emergentes: pobreza, hacinamiento y una fuerza laboral masiva fuera de los libros”, es decir, en la informalidad.

Destacan entonces que mientras que los ricos, que como en el resto de América Latina trajeron el virus cuando regresaron de sus vacaciones en Estados Unidos y Europa, han hecho sus cuarentenas en departamentos y retiros campestres generosamente espaciados, en Chile se ha aprendido dolorosamente que para muchos el quedarse en casa por un periodo largo no es una opción.

Extremadamente delicado

Si bien las sociedades científicas, el Colegio Médico y algunos centros de estudios como Espacio Público -que llamó a una hibernación para detener los contagios- aún confían en ser escuchados por el gobierno para cambiar la estrategia que hasta ahora se estaba poniendo en práctica -cosa que está tratando de hacer el nuevo ministro de Salud-, lo cierto es que poco o nada se ha conseguido con las cuarentenas. Los números siguen al alza.

La mayoría de los partidos de la oposición, gremios de la salud y personalidades políticas y sociales del país le hicieron un llamado urgente en ese sentido al flamante Ministro Paris. “La crisis sanitaria que desencadenó el coronavirus se encuentra en un punto extremadamente delicado. La fallida estrategia sanitaria asumida por el gobierno en estos meses nos dejó en un complejo escenario que arriesga la vida de miles de personas, y que lamentablemente es muy difícil revertir. La falta de participación y transparencia, la negación de la colaboración efectiva de la comunidad científica y sanitaria, la irresponsable búsqueda de la “inmunidad de rebaño” a pesar de las advertencias, el abandono de la atención primaria junto a la incapacidad de trazar y aislar de forma efectiva, la falta de voluntad de la autoridad para lograr condiciones que aseguren la efectividad de cuarentenas, además de una comunicación de riesgo deficiente, son puntos que deben ser corregidos de forma urgente”.

Y por lo mismo, todos los presidentes de partidos de la ex Nueva Mayoría, las timoneles del Frente Amplio, los dirigentes del PC, el PH, el PRO, el FRVS, parlamentarios de las comisiones de Salud de ambas cámaras y dirigentes de 18 confederaciones y federaciones ligadas a la Salud, solicitaron una reunión con carácter de urgente a usted como autoridad sanitaria para entregar y analizar las propuestas que hemos elaborado en conjunto, y así dar un giro necesario en la estrategia sanitaria para enfrentar el COVID-19 en el país” dice la carta.

Las propuestas buscan construir una estrategia de supresión en el país, basada en un rol central de la atención primaria frente al SARS-CoV-2, que tenga como objetivo cortar la cadena de transmisión del virus. Para lograrlo no bastan medidas aisladas y se requiere una respuesta integral, intersectorial, con la participación coordinada de distintos actores y un importante componente local y territorial. Se requiere enfrentar la epidemia de COVID-19 con una política de Estado.

Se le pide al Ministro que conforme un Comité Nacional de Crisis con presencia de representantes de los tres poderes del Estado “de forma transversal”, alcaldes, organizaciones que representan a trabajadores de la salud y también que se incluya a expertos y académicos. “Resulta claro que el hecho que el Minsal lleve por sí solo la toma de decisiones y la comunicación de riesgo ha sido insuficiente para el objetivo de controlar la epidemia. Hemos visto esfuerzos que van en la dirección correcta para solucionar esto, pero aún son insuficientes”, se lee en la misiva.  Se valora “la mejora en comunicación de riesgo que ha presentado el Ministerio desde que asumió como ministro”. Y se sugiere ahondar en esa actitud y fortalecer el rol de los equipos técnicos en la comunicación estratégica, incorporando “a vocerías socialmente legitimadas para mejorar la confianza desde la ciudadanía”. Señalan que se hace urgente contar con campañas comunicacionales masivas desde la autoridad, que permitan a la población una actitud de cuidado activa, tal como en experiencias exitosas pasada en el país como el enfrentamiento del cólera y la influenza H1N1″.

Al final de la carta, los firmantes señalan que tienen la convicción “de que un mejor manejo de esta crisis, de la mano de una nueva gobernanza y la reafirmación del compromiso con la protección de la salud de las personas, puede salvar vidas y garantizar un mejor pasar a las familias chilenas. Nos ponemos a disposición de dicho esfuerzo y a colaborar de forma activa para mejorar la respuesta. De igual forma, instamos al gobierno a acoger estas propuestas para lograr un política de Estado para enfrentar la epidemia en el país. No queda tiempo que perder y no hay más margen de error”.

Las respuestas del gobierno

Una de las medidas adoptadas por el gobierno ha sido reforzar la fiscalización, aumentar el testeo, y recién comenzar a robustecer la primera línea del sistema de salud que deberá dedicarse en cuerpo y alma a la trazabilidad de presuntos contagiados por el coronavirus.

Otra medida que comenzará a operar el 25 de junio -indispensable para que las cuarentenas tengan algún efecto- es la entrega urgente del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), -ya promulgado por Piñera- logrado tras un proyecto enviado al Congreso luego de un acuerdo entre varios sectores políticos. La iniciativa incluye a todos los que se ubiquen en el 80% de mayor vulnerabilidad en el corto plazo según el Indicador Socioeconómico de Emergencia (ISE), es decir, para hogares sin ingresos formales, como para aquellos que tienen ingresos formales por debajo del umbral establecido. Contempla aumentar a $100 mil el monto por cada integrante del grupo familiar y se incluye una cuarta parte, con posibilidad de un quinto y sexto en caso de cómo siga la evolución del Covid-19.

Es zanahoria, pero también garrote. Porque esta semana y pese a la oposición del Partido Socialista entre otros, la sala de la Cámara de Diputados ratificó los cambios del Senado y despachó a ley el proyecto que endurece las penas para quienes infrinjan las medidas sanitarias dispuestas por el gobierno, en el marco de la pandemia del COVID-19.

Esta iniciativa, impulsada y apresurada por el Ejecutivo, planteaba que gente que viole las cuarentenas, por ejemplo, o que organice eventos y reuniones masivas, deberá cumplir una condena de presidio menor en su grado mínimo a medio (entre 61 días y 3 años y un día), y también podrá ser castigada con multas desde las 6 hasta las 200 UTM ( de $300 mil hasta $10 millones). El ministro de Defensa, Alberto Espina, confirmó que estas sanciones contemplarán hasta cinco años de cárcel.

Penas que pueden convertirse en una verdadera criminalización de la pobreza. Como señaló la experta Lucía Dammert: “Populismo punitivo pandémico. Es cierto que estamos todos los que podemos quedarnos en casa enojados con los que salen. Pero una cosa es salir a comprar y aprovechar de pasear en el helicóptero y otra muy distinta salir a buscar que comer

El descontento de la derecha

Tanto es el desconcierto y la alarma que inunda a todos los sectores políticos que ha sido inevitable que ello se deslice hacia la opinión pública. Quien lleva la bandera del descontento oficialista es .-de nuevo- el presidente de Renovación nacional, Mario Desbordes.“El Fogape (Fondo de Garantías para pequeños empresarios) ha sido un fracaso para rubros enteros, hay que decirlo con todas sus letras”, dijo esta semana.

Esta medida instaurada desde La Moneda no ha tenido el efecto esperado. La idea era entregar una línea de crédito con aval del Estado para empresas micro, pequeñas y grandes. Sin embargo, de acuerdo a Desbordes, “lo que paso acá es que la banca comercial dio crédito a los que ya estaban bancarizados y a los que ya eran clientes”. “Es entendible, no voy a culpar por eso, han dado esos créditos. Pero la cifra que se ha entregado en la Superintendencia (CMF) era una cifra mentirosa, porque decía ‘postularon a créditos 100 pero le dimos a 40 o 50’, y resulta que el ‘postulamos’ era el que había pasado del corte del mesón o del ejecutivo de cuenta porque había miles que necesitaban llenar el formulario (y no pudieron)”, complementó.

De acuerdo a Desbordes, la ayuda no estaría llegando a agricultores, pequeños comerciantes y empresas del rubro gastronómico. “Las pymes me llaman y me cuentan que en los bancos les dicen ‘no, tiene restaurant. Que le vaya bien, éxito. Busque por otro lado’. Si dicen ‘soy agricultor’ la respuesta también es ‘no, vaya a otro lado’. Sencillamente no entraban en el proceso, por lo tanto, no están en las estadísticas, hay rubros completos a los que se les ha negado en todos los bancos o muchos bancos este crédito Fogape, sobre todo si son pequeñas empresas”, detalló el diputado.

Además, el parlamentario dijo que hay casas donde no se entregan los créditos porque son empresas ubicadas en las cercanías de Plaza Baquedano, donde, “los bancos asumen que va a volver, si vuelve el estallido, van a volver dos o tres meses más con problemas”.“ El sector de Plaza Italia, Santiago centro, con un liceo que pasa tomado, hasta ese dato se considera en términos de riesgos”, sostuvo.

Desbordes destacó el trabajo que está realizando el ex ministro de Desarrollo Social y actual presidente de la institución, Sebastián Sichel. De acuerdo al parlamentario, “estoy seguro de que hará el cambio . Sichel tiene la capacidad, conoce la pega, tiene claro el panorama y estoy seguro de que hará eso”.