Reforma de pensiones: Un avance acotado, pero avance al fin

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Se sabía que nadie quedaría contento. Y vamos a ver que dice el trámite parlamentario restante, pero puede decirse que el acuerdo parlamentario para la reforma de pensiones constituye un avance acotado, pero un avance al fin.

No obstante, la administración del Presidente Boric puede congratularse de haber impulsado una de las principales reformas que ha registrado el modelo de las AFP desde su creación. Entre él y la Presidenta Bachelet, con el pilar solidario, más lo agregado después con la PGU, habrán colocado algo más de solidaridad en el extremo sistema previsional chileno, caracterizado por el “sálvate con tus propias uñas” y carísimas comisiones que se traducen en pingües utilidades para la administración, teniendo o no teniendo rentabilidad los fondos de los afiliados. Y, por supuesto, con pensiones que ni siquiera cubren el salario mínimo.

No será poco el avance, considerando la dura realidad política que significa tener un Parlamento con mayoría opositora. Y, en ese sentido- lo que no es para nada menor- el sistema político aparece al menos dando una respuesta a esta más que sentida demanda ciudadana. Porque cuando la democracia no da ninguna respuesta, en temas tan sentidos, sencillamente la gente deja de creer en ella y ya hay suficientes síntomas de tal debilitamiento. Incluso los más optimistas estiman que este acuerdo, que deja fuera a la derecha más extrema del país, puede dar pie para otros acuerdos, por ejemplo, en materia de crecimiento económico o en demandas iguales o más sentidas, como la salud.

No es poco lo logrado y quizá lo más relevante es que, ante una expectativa de vida cada vez mayor, tema que es un desafío de seguridad social en todo el mundo, es que se aumentará la acumulación de ahorros previsionales, para lograr mejores pensiones ante una de vida cada más extensa, y que esto será de cargo del empleador y no del trabajador, que ya coloca, el 10% de su sueldo, más las grandes comisiones que cobran las AFP. En el mismo sentido apunta el aumento de la renta imponible.

Se trata de un 8,5% que ya incluye, por cierto, el 1,5% que ya pagan los empleadores por el seguro de invalidez y sobrevivencia (SIS), por lo tanto lo real es un 7% adicional. El 8,5% total se desglosará en 2,5% al SIS, que financiará el mismo beneficio, pero además una nueva compensación a las mujeres por su mayor expectativa de vida. Otro 1,5% irá al llamado Aporte Diferido con Rentabilidad Protegida, con el que se financiará un beneficio de 0,1UF por año cotizado, con un tope de 25 años (se requiere 13 años de cotizaciones para las mujeres y 20 para los hombres, un aspecto ya discutido). Los dos mecanismos anteriores serán administrados por un Seguro Social. Y finalmente, 4,5% para las cuentas individuales de los afiliados, uno de los aspectos también controvertidos de la propuesta, pues sigue engrosando los capitales administrados por las AFP.

“Con la propuesta estamos llegando a un sistema efectivamente mixto en materia de financiamiento, donde los aportes van a quedar estructurados prácticamente en tres tercios. Si lo medimos como porcentaje del Producto, el aporte de los trabajadores va a ser del orden de 2,9% del PIB, 2,4% va a corresponder a los aportes de los empleadores y 2,5% van a corresponder al aporte del Fisco. Comparado con lo que fue el sistema de pensiones en sus inicios, que se apoyaban exclusivamente en las cotizaciones de los trabajadores, ahora pasamos a tener un esquema mixto para efectos prácticos tripartitos, que es lo que le da sostenibilidad en el tiempo al sistema”, destacó en su momento el Ministro Marcel.

El sistema en lo medular sigue. Es cierto, aunque hay algunas modificaciones no menores. Las AFP seguirán acumulando, y ahora más (4,5% y finalmente el 6% que pedía la oposición) en recursos para administrarlos, como lo ha advertido actores como la Fundación Sol, que ha calificado los componentes de la reforma como “avances menores”. Sin embargo, también es cierto que habrá más competencia para ellas con un sistema de licitación de stock de afiliados, ya no de los nuevos que entran al sistema, como hasta ahora, sino aleatoriamente un 10% anual de los existentes, renovándose en su totalidad la cartera de afiliados en 10 años.

Algunos dirigentes empresariales han expresado su preocupación por el mayor cargo propio que representa ello y advertido que la reforma tendría efectos en el empleo- argumento usado con cualquier avance en seguridad social, en realidad- pero no se destaca que lo fundamental de estos nuevos recursos van a engrosar el movimiento del mercado de capitales, es decir, a las mismas empresas, que obtienen un amplio financiamiento con los recursos previsionales. Ello sin contar que los nuevos aportes tendrán una gradualidad de nueve años.

Además que son cuestionamientos considerados extemporáneos, ya que nadie se quejó de esto cuando se hablaba de un 6% y ahora se ve un escándalo con un 1% adicional, ya que el seguro de invalidez y sobrevivencia ya es pagado por los empleadores. Asimismo, recordemos que las principales cúpulas empresariales del país llamaron a lograr un acuerdo en la materia y se sabe que los principales grupos económicos apoyan en gran parte esta iniciativa. Cualquier empresario mínimamente informado, sabe que en todo el mundo el gran problema es el financiamiento de los sistemas previsionales, ante el aumento de la expectativa de vida de la población.

Por otro lado, como han destacado economistas como Gonzalo Martner, “esto podría impactar el costo de contratar, pero estará la gradualidad y podrá ser absorbido año a año por los aumentos usuales de productividad”.

La oposición destaca que al final todo el 6% ira a las cuentas individuales, no obstante, hay un sistema de préstamo con rentabilidad protegida que permitirá subir las pensiones actuales y otros mecanismos que ayudarán a las mujeres, seriamente afectadas hoy y mañana por bajas pensiones, puedan tener un mejor pasar al respecto.

Se permitirá la entrada de nuevos participantes, concentrados en la gestión de inversiones, y podrán subcontratar las tareas de administración de cuentas, dentro de los cuales se habilita al IPS para la administración de cuentas.

Martner también destacó, en esa línea, que del 7% adicional, un “4,5% podrá ir a las AFP, pero abriéndose la opción de que vaya a nuevas entidades de administración de cuentas e inversión de capitalización individual, que podrán funcionar de manera separada, incluyendo de tipo público”.

Lo relevante, como lo enfatizó el Ministro de Hacienda, Mario Marcel, es que como todo, “van a aumentar las pensiones actuales y futuras, tanto para los afiliados que se jubilen en los próximos 20 años, como las demás largo plazo”. El secretario de estado destacó la creación de un Seguro Social, calificándolo como “un paso relevante” al respecto.

“Yo creo acá nadie quiere ser José Piñera”, resumió el Ministro a ADN, resaltando que los cambios vienen a agregar otro esfuerzo por humanizar el extremo y caro sistema previsional chileno.

“Si queremos comparar, recordemos que en 2008, cuando se creó el Pilar Solidario, se benefició alrededor de 480.000 pensionados, con un beneficio máximo de $60.000. Además del aumento de la vejez, vamos a tener alrededor de 900.000 afiliados que han cotizado con mayor regularidad y que van a recibir el beneficio por tiempo cotizado, y cerca de 800.000 mujeres que van a percibir el bono tabla”, resumió Marcel. Bono tabla es el que permite enfrentar la diferencia de pensiones entre hombres y mujeres.

La compensación a mujeres, por la mayor sobrevida, resultará en que una mujer y un hombre que se jubilan a los 65 años con el mismo ahorro e igual grupo familiar obtengan la misma pensión.

Se requiere cotizar

Otro acento relevante es que, como lo destacó la Ministra del Trabajo, Jeannette Jara, esta reforma está centrada y premia a quienes cotizan y lo hacen en un determinado plazo de tiempo. Esto constituye un impulso a la formalidad laboral, cuando aproximadamente un tercio de la masa laboral trabaja en la informalidad, un fenómeno que ha crecido en los últimos años e incluso se daba el clásico acuerdo con pequeños empleadores que sencillamente se ponen de acuerdo con sus trabajadores para no pagarles las cotizaciones previsionales o está el caso de muchas empleadas de casa particular, por nombrar algunos ejemplos. Para no hablar de los retiros, que fueron la anticotización y por lo tanto, menores pensiones futuras.

Se busca incluso aumentar la cotización de independientes al establecer un “mecanismo simplificado de cotización para trabajadores por cuenta propia, e independientes, con un aporte fijo mensual en pesos con mecanismos de pago automático”.

Hablando en plata, la Ministra Jara lo explicó así: “un hombre que cotizó 20 años, que tiene hoy día una pensión aproximada en su AFP de $150.000, va a recibir 2 UF todos los meses, si cotizó 20 años. Además va a tener el aumento de la PGU, de $214 mil a $224 mil desde febrero en adelante y $250 mil cuando le toque por calendario el reajuste”. Por cierto, hay sectores que consideran que este es un aumento menor, pero si le preguntan a un jubilado que hoy gana $150 mil y pasa a ganar $250.000, más 2 UF mensuales si cotizó 20 años, por cierto que le hace una diferencia importante.

Se trata de aumentos que van entre el 15 y el 35%, se subrayó. La verdad, dicen los especialistas, es que son tan malas las pensiones actuales que casi cualquier incremento resulta significativo.

Aumento de la (PGU) a $250.000

Muy relevante dentro del acuerdo es que se establece una gradualidad para la implementación del aumento a $250.000 de la PGU y para el acceso al mecanismo a los beneficiarios de las leyes reparatorias (Valech, Rettig y exonerados políticos). A los seis meses de publicada la ley, el aumento lo recibirán los beneficiarios de PGU de 82 años o más y los beneficiarios de leyes reparatorias con el mismo corte etario. A los 12 meses posteriores al inicio de la transición, se incorporan al nuevo valor de la PGU los beneficiarios de 75 años o más.  A los 24 meses del inicio de la transición, recibirán el aumento las personas de 65 años o más. El beneficio se ajustará por IPC, un aspecto muy relevante cuando tenemos inflaciones que a veces pueden subir en el país.

Aspectos no menores son también el hecho de que habría una mayor vinculación entre el resultado del fondo y la rentabilidad que logran los fondos, uno de los aspectos más controvertidos del sistema, es decir que los administradores seguían ganando mediante el cobro de comisiones, aunque los afiliados no lograran rentabilidad o derechamente cayeran. Claro que el mecanismo sería que si ganan más de cierto margen, ganarán más y si lo hacen menos, o sencillamente son negativas, como ha ocurrido en muchas ocasiones, las administradoras ganarán menos.

El tema de las cobranzas por cotizaciones descontadas, pero no pagadas también es relevante. Millonarias sumas se acumulan sobre este efecto, que solo termina afectando las pensiones de los trabajadores. Allí se busca centralizar el sistema de cobranza de cotizaciones previsionales para agilizar y cumplir con dicho objetivo, con un servicio licitado, al que también podrá postular un ente público. A lo mismo apunta el “revisar los criterios y las fórmulas para la aplicación de multas y recargos en caso de deudas, evitando que la penalización actual al empleador genere la imposibilidad del pago de la deuda”.

En suma, “este acuerdo permite ahora una redistribución de una parte de las cotizaciones hacia todas las mujeres que jubilen y hacia todos los cotizantes con un mínimo de años de aportes. Son avances que hay que apoyar aunque sean insuficientes”, resumió Gonzalo Martner.

“Es el germen de un nuevo sistema que debiera extenderse al conjunto, si así lo deciden los ciudadanos en el futuro, dejando la capitalización individual como eventual opción complementaria no obligatoria y subiendo gradualmente la pensión estatal universal financiada por los impuestos hasta un nivel de al menos un 80% del salario mínimo. Pero eso lo decidirá la ciudadanía en las próximas elecciones”, enfatizó el economista.

Como lo dijera también Marco Kremerman, de Fundación Sol, “la gran pregunta es por qué no tenemos un sistema público, que incluso puede tener un complemento de otros pilares, directamente en vez de tener un sistema privado completamente subsidiado por el Estado y que en el futuro va a necesitar cada vez más plata del Estado”. Conocida es su visión crítica respecto de que “lo que tenemos en Chile, en términos de pago de pensiones, es la PGU y las AFP ayudando con unos poquitos pesos, a pesar de que administran 190 mil millones de dólares para obtener una pensión en que la mayoría son menores al salario mínimo”. Dice que hoy más del 70% de las pensiones son menores al salario mínimo, incluyendo la PGU. En el proyecto original del Ejecutivo, se bajaba al 52%, dice. Hoy, con las últimas indicaciones, ese porcentaje quedaría en torno al 60%, estima.

“Van a mejorar un poco las pensiones, por el beneficio del 0,1UF por año cotizado, sobre todo para quienes cotizaron 20 años o 25 años, pueden mejorar las pensiones allí, unos 70 mil u 80 mil pesos un poco más. Con el bono tabla para compensar expectativas de vida, las pensiones de las mujeres pueden mejorar desde 10 mil a 20 mil pesos y con la PGU también va a existir una mejora, pero en un periodo de dos años y medio”, cuando se completa su implementación para los mayores de 65 años, resume el investigador poco convencido de los avances del acuerdo.

Otro que sabe mucho de pensiones es el economista David Bravo, miembro y presidente de las distintas comisiones que han abordado el tema. Él no duda que “es un acuerdo que requiere ser apoyado, definitivamente sí y lo digo con bastante seguridad. Acá tenemos una ventana de oportunidad que necesitábamos, no está garantizado y se tiene que materializar en un acuerdo en el Senado y el Congreso. No hay tiempo para discutir hacer puntos diferenciadores. Hay muchos temas que no están, pero que los que están nos permiten dar un paso adelante, es la oportunidad que tenemos y pienso que hay que tomarla. Los principios relevantes están, 6 puntos van ir básicamente a cuenta individuales, las pensiones futuras va a recibir un influjo importante que es parte del problema que necesitamos, pero también va a abordar algunos de los problemas, no todos los problemas, como nos habría encantado”.