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Trump le raya la cancha al gobierno de Kast y busca eliminar al principal socio comercial de Chile

Imagen: Víctor Huenante (Agencia Uno)

 

Tal parece que el asunto del cable que uniría Chile con la super potencia China, le está sirviendo a las derechas para golpear una vez más al gobierno del presidente Gabriel Boric. Allí está la revocación de visas a tres autoridades del gobierno de Gabriel Boric -entre ellos el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz- por el proyecto de cable submarino con China. No solo a él. También al subsecretario y al jefe de gabinete del ministerio, incluyendo la familia del secretario de Estado, que estudió en el país del norte y está considerado un experto de fuste en la materia.

A raíz de la iniciativa que busca conectar Valparaíso con Hong Kong, los funcionarios de la administración saliente fueron acusados de “dirigir, autorizar, financiar y prestar apoyo y/o llevar a cabo actividades que comprometieron infraestructuras críticas de telecomunicaciones y socavaron la seguridad regional de nuestro hemisferio”. Lo dice quien está convencido que el continente americano es de su propiedad, su privilegiada zona de influencia. 

Hasta ahora, las derechas sin excepciones, se están mostrando serviles ante la prepotencia de Estados Unidos cuyo embajador -ex policía- se ha dedicado desde que arribó al país en noviembre pasado, no solo a entrevistarse y hacer lobby con cuanto gran empresario ligado a sectores que a la administración Trump le interesan, sino también a amenazar sibilinamente a los chilenos con acciones contra el país. 

El proyecto de China Mobile–la mayor compañía de telefonía móvil del gigante asiático y que ni siquiera pudo ver la luz del sol-, competiría directamente por la transmisión de datos con el cableado submarino que ya fue adjudicado a la empresa norteamericana Google. 

Washington teme que el cable submarino propuesto por empresas chinas ponga en riesgo datos y seguridad regional. De hecho, se afirma que el embajador Brandon Judd, haciendo honor a su antigua profesión y sin que nadie se lo haya pedido en el gobierno chileno, ha advertido riesgos en telecomunicaciones chilenas e incluso la posibilidad de espionaje asociado a la infraestructura digital.

Ni más, ni menos. Judd dejó en evidencia que el cableado norteamericano es el único aceptable y deseable para el gobierno de Trump. Ellos si pueden “espiar” con la venia de Trump.

El ministro Muñoz reconoció en una entrevista reciente que Judd transmitió su preocupación respecto de este proyecto “y nosotros hemos tomado esos antecedentes y se han estado poniendo a disposición para poder hacer un análisis correspondiente”. Respaldó la “soberanía” de Chile y apuntó que es un país que “no distingue entre los distintos países con los cuales tenemos relaciones respecto a un proyecto como este”. “Este es un país donde la institucionalidad funciona (…) Hay una normativa, una legislación amplia en materia de telecomunicaciones, confidencialidad de los datos, ciberseguridad que son las que finalmente definen si un proyecto como este avanza o no”. 

De hecho, no avanzó. Porque, aunque el ministro le había dado su aprobación para comenzar a estudiar el proyecto chino días antes de las amenazas norteamericanas, dos días después tal consentimiento fue anulado, en una operación de común ocurrencia en casos como este. Pero no. A estas alturas la UDI y el resto de las derechas están tocando todas las alarmas, porque es imposible ”aceptar” tamaña desprolijidad del gobierno. Pero nada dicen de lo que Estados Unidos está intentando hacer en este país y en el continente. 

No es para Boric, es para Kast

El golpe que le lanzó a Chile el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, en realidad -creen los analistas- no fue dirigido al presidente Boric, que está a poco más de una semana de dejar el poder, sino al que viene, José Antonio Kast. Porque no es ni la primera ni la última vez que Boric se plantó firme frente al presidente Trump. Lo hizo para denunciar la masacre israelí de palestinos en Gaza; lo hizo cuando criticó duramente a Trump por responsabilizar a Ucrania de la guerra y presionar a Kiev para aceptar condiciones rusas, calificando esa postura de “inaceptable”. Lo hizo cuando cuestionó la política arancelaria de Trump por considerarla arbitraria frente a otros países. La administración Trump manifestó preocupación por la postura crítica de Boric hacia Israel y buscó contactarlo para discutir el deterioro de relaciones con ese país. Otro enfrentamiento ocurrió cuando Trump instruyó a sus embajadores a vigilar a países con políticas de aborto, eutanasia o diversidad sexual, a lo que Boric respondió que “Chile no acepta ningún tipo de tutelaje. Nuestra soberanía no se negocia”, 

Fue en distritos tiempos y nunca hubo respuestas desde Estados Unidos. Por lo mismo, en el propio entorno de Kast se preocuparon porque creen que ahora puede ser -aunque no están convencidos- un mensaje para el nuevo gobierno sobre cuáles son los verdaderos intereses de Estados Unidos en la zona; los límites que desean que Chile imponga a las inversiones chinas, en particular en áreas que Trump considera estratégicas para su país como la energía, minería e infraestructura.

El excanciller DC Ignacio Walker lo resumió así: “Yo tengo la impresión de que Trump le está diciendo a Kast: señor, estas son las reglas del juego, estos son los términos de referencia y mi secretario de Estado, Marco Rubio, está yendo a la sucesión del mando, y usted tendrá que alinearse a los intereses de Estados Unidos”.

El ex canciller Muñoz señaló por su parte que “no lo veo principalmente como un golpe a la administración Boric. Es un agravio a Chile. Esta sanción de la administración Trump utiliza al gobierno de Boric para enviar un mensaje de advertencia al gobierno venidero de Kast. Es decir, en vez de enfrentarse al gobierno del presidente electo, si sigue adelante con el proyecto de cable chino, sanciona al actual, porque le quedan escasos días y el costo se reduce. Pero la advertencia queda. El mensaje que recibe Kast y su equipo de gobierno es que si siguen adelante esto mismo les puede pasar, y vamos a jugar rudo”.

Lo complicados que están en el equipo Kast se graficó en la alicaída declaración que se vio obligado a emitir el futuro Canciller Francisco Pérez Mackenna, representante de un poderoso grupo económico chileno que tiene grandes negocios en Estados Unidos: “Creemos que es necesario conocer absolutamente todos los antecedentes respecto de la decisión que ha informado el Departamento de Estado, para poder analizar los fundamentos de esta medida y sus consecuencias para las personas afectadas por esa decisión”.

“Como futuro gobierno, haremos todos los esfuerzos para que la política exterior permita llevar las mejores relaciones con todos los países y renovar un espíritu constructivo y colaborador con todas las naciones”, se atrevió a expresar el futuro jefe de la diplomacia de Kast.

Y cómo si no, porque hoy China es el principal socio comercial de Chile por lejos. En 2025 las exportaciones de cobre, fruta, vino, salmones, entre otros, alcanzaron el récord de US$ 107.000 millones.

Un embajador que “aconseja”

Mientras, el embajador Judd preparó una conferencia de prensa donde se atrevió a decir de todo, comenzando por descalificar a autoridades como la ministra vocera Camila Vallejos, cuyas declaraciones calificó de “ridículas”, Tanto ella como el Canciller Van Klaveren calificaron  la imputación de EE.UU. como “falsa” y la decisión de quitar las visas a las autoridades ministeriales como “arbitraria”. La ministra aseguró que el proyecto permanece en estado de evaluación, y que su avance no obedece a presiones externas.

Lo mismo señaló el canciller Van Klaveren. Afirmó que Chile, hasta ahora, solo ha aprobado el proyecto de cable submarino financiado por Google, ratificó que el de China Mobile se mantenía bajo análisis. “Una cosa es aceptar un proyecto a tramitación, y otra es aprobarlo. Repito, este proyecto está todavía en evaluación y está sujeto a la aportación de antecedentes de distintas agencias del Estado”, dijo.

Pero, Judd insistió, comparando de alguna manera a Chile con Perú y Argentina. “Las economías avanzadas alrededor del mundo tienen un proceso para evaluar las inversiones extranjeras y asegurarse de que su infraestructura crítica, sus puertos, sus líneas de transmisión de electricidad, y sus redes de telecomunicaciones estén protegidos”. Aseguró que “cuando un país no protege su infraestructura crítica, podrían perder su soberanía. Solo miren las noticias de la semana pasada. Una corte peruana dice que su gobierno no tiene ninguna habilidad para controlar un puerto en su propio territorio, o miren a la estación espacial extranjera en Argentina, donde las autoridades del gobierno tienen que pedir permiso solo para visitar”.

El embajador puso en duda la continuidad de la Visa Waiver para nuestro país, si es que Chile no se retira del proyecto de cable chino. Pero, cerró su conferencia de prensa así: “Esperamos con ansias trabajar con el nuevo gobierno para proveer lo que exige el pueblo chileno. Trabajando juntos podemos asegurarnos de que esta región, nuestro vecindario compartido, sea seguro y próspero para todos”.

Días antes de asumir la presidencia, Kast viajará a Estados Unidos para participar en la Cumbre Shield of the Americas que citó Trump, en un encuentro que reunirá a mandatarios de países de la región administrados por gobiernos de derecha como Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia), Milei (Argentina) y Bukele (El Salvador).  Se dice que podría ser el escenario para una primera bilateral Trump-Kast.

El ex Canciller Walker se preguntó: “¿Qué va a hacer Estados Unidos? Le va a mostrar la cartilla. Entonces, si Chile concurre como va a concurrir el 7 de marzo, junto con Javier Milei, con Nayib Bukele y otros países, tiene que tomar una definición el gobierno del presidente Kast. ¿Va a actuar autónomamente en defensa del interés de Chile y de la dignidad y autonomía o soberanía de Chile? ¿O va a concurrir en un verdadero besamanos? Porque esto se puede transformar en un besamanos a Donald Trump y su política exterior, que vela por el interés nacional de Estados Unidos, “America first (Estados Unidos primero)“. Esa es la definición que va a tomar o tiene que tomar el presidente entrante, José Antonio Kast”.

El excanciller calificó la situación que podría enfrentar el gobierno de Kast como “una paradoja”, dado el mensaje de Estados Unidos con la reciente sanción y las implicancias de vetar el proyecto chino. “Es la paradoja de esto, porque Chile es una economía abierta de mercado, no puede discriminar respecto a las inversiones extranjeras. Entonces, aquí hay un proceso, una tramitación (del proyecto de China), creo que falta un informe, nada menos que de las Fuerzas Armadas, vamos a ver lo que allí ocurre», dijo.

Y luego agregó: “Creo que hay una notificación al gobierno entrante en el sentido de decir, mire, este hemisferio, el western hemisphere (hemisferio occidental), es mi zona de influencia y usted tendrá que ver y definirse con quién está, si está con los chinos o está con nosotros».

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