Verónica Montellano Cantuarias: Nos deja una imprescindible

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Este viernes 23 de enero, falleció la destacada militante del Partido Socialista Verónica Montellano Cantuarias, integrante del comunal “Clodomiro Almeyda” de Providencia, del cual fuera presidenta, y miembra del “Núcleo José Tohá” en la misma comuna.

Verónica destacó por su compromiso a todo evento y en todo lugar. Allí donde estuviera, ella militó. “Siempre levantó la bandera aunque fuera la única”. Integró la Comisión de Patrimonio de su partido y tuvo una importante trayectoria en el sector público. Ingeniera Comercial de la Universidad de Concepción, magíster en Estadística y licenciada en Planificación Estratégica por la Universidad de California, “nunca dejó de hacer el trabajo local, de territorio, en la calle. Ir a conversar y convencer a los vecinos también fue parte de sus tareas”. Siempre se le veía en las asambleas o cualquier espacio político en el que ella sintiese que había que apoyar.

“Vero era una militante íntegra, entera. No había tarea pequeña ni grande: dirigía un Comunal, organizaba un TRICEL, participaba de la directiva de la Comisión Económica, y a su vez repartía panfletos en las calles o hacía sándwiches para los apoderados en las elecciones. Todo lo hacía con la misma responsabilidad y una alegría que contagiaban. Jamás permitió que sus responsabilidades profesionales fueran excusa para dejar de cumplir las tareas militantes. Sabía “caminar y mascar chicle a la vez”, y lo hacía sin arrogancia, con una sencillez que la acompañó toda la vida”.

Fue la primera mujer presidenta del directorio de Polla Chilena de Beneficencia, directora en Correos de Chile, gerenta de División en el Banco Central de Chile y presidenta de la Casa de La Moneda, trabajó en Contraloría y la SEGPRES, lugares en donde se desempeñó con responsabilidad, compromiso, amor por lo público y por el Estado, ese Estado que ella defendía como herramienta para construir un país más justo.

Participó activamente de la Comisión Económica del Partido Socialista, ocupando importantes cargos de responsabilidad en la dirección de dicho espacio y siendo parte fundamental de su creación en tiempos de dictadura, llamada entonces Asociación de Economistas Socialistas. Sus aportes y compromiso con el ideario socialista no serán olvidados. Por el contrario, seguirán sirviendo como ejemplo de guía en la lucha por un mundo más justo.

Fue una activista por los derechos de las mujeres desde los tiempos más oscuros de nuestro país hasta su partida. Participó del Observatorio de Género y Equidad, y creó la Fundación Mujeres de Palabra, siendo fundamental para muchas mujeres que debían hacerle frente a la adversidad laboral y la conquista de espacios de poder: 

“Aquellas mujeres que hoy tenemos el privilegio de ocupar un lugar importante en la estructura social, política y económica del país, y que responde a los méritos que nos hacen dignas merecedoras de ellos, tenemos que hacer el esfuerzo de trabajar en pro del fortalecimiento de redes que ayuden y colaboren en el engrandecimiento de aquellas que tienen, más que merecido, un lugar importante en los más diversos ámbitos de la sociedad”.

“De opiniones firmes y claras, no siempre coincidentes con los demás, a veces frontal pero siempre comprometida y leal”, Verónica develó las contradicciones de una izquierda que aún no asumía el feminismo como parte fundamental de la causa socialista y tuvimos la fortuna de que siempre se negó a claudicar en la lucha por lo que creía justo. Gracias a mujeres como ella hoy el Partido Socialista de Chile se declara feminista y antipatriarcal en su Declaración de Principios.

“Vero participaba en la Comisión de Derechos Humanos y en Ingenieros por la Democracia. Éramos jóvenes, con miedo en el cuerpo, pero con una convicción que nos empujaba a seguir adelante […]

A modo de recuerdo, el Colegio de Ingenieros quedaba en uno de los pisos del edificio donde estaba también parte del Ministerio de Defensa. Y nosotros transitábamos en el ascensor con militares, llevando lienzos y carteles y además, hacíamos vigilias por los compañeros relegados, naturalmente muertas de susto, esperando que en cualquier momento nos allanaran. Como no olvidar cuando nos fuimos a parar frente a la CNI, con un grupo de colegas, para reclamar por un colega que no se sabía dónde estaba detenido. Vero tenía coraje, pero también tenía claridad: sabíamos que debíamos superar el miedo, y ella lo hacía sin perder nunca la serenidad ni la humanidad, ni la conciencia de qué éramos madres de familia”.

“Verónica tuvo una vida fecunda y embelleció la vida de los otros”. Ejemplo, inspiración, hoy te despedimos, compañera, pero a la vez te conservamos en nuestras convicciones y la determinación en la lucha.

¡Honor y gloria compañera Verónica Montellano Cantuarias!