
Guillermo Williamson Castro, Doctor en Educación y Académico Universidad de La Frontera.
Desde hace años hemos analizado el listado de los llamados “100 Mejores Colegios de Chile” según denominan medios de comunicación hegemónicos a los establecimientos educacionales (EE) con más altos puntajes PAES. Nada cambia de año en año. Esta columna podría haber sido la misma del año pasado o será la del próximo probablemente. Esta lista -basada en datos del DEMRE- no hace más que explicitar radicalmente la injusticia educacional estructural de Chile, que, viendo los programas de TV, se esconde, disfraza o naturaliza, buscando pequeñas soluciones, obvias o genéricas al momento: de los 100 colegios con más altos puntajes PAES 2026, 99 son particulares privados (PP) y 1 municipal (MU), no hay ningún particular subvencionado (PS) o de SLEP. Veamos:
Las diferencias de clase y territoriales
En Chile hay 346 Comunas, sin embargo, sólo 38 de ellas se encuentran en esa lista (10,9 %), Existen estudiantes de otras comunas en el total, pero, para estar en la lista hay que estar en un pequeño número de comunas; esta es señal también de que los colegios privados (aquellos en que la familia paga la totalidad de la escolaridad de su/s hijo/s) son una minoría (datos diversos indican entre 5 y 10%) del total de establecimientos educacionales, pero logran los máximos puntajes. Hablamos de que “los mejores colegios” son parte de una minoría de establecimientos y comunas del país.
Pero, en estas comunas, ¿se distribuyen con justicia los resultados? En las cuatro con algunos de los más altos ingresos e indicadores de desarrollo humano del país (Las Condes, Lo Barnechea, Vitacura, Providencia) se encuentran 44 de los 100 colegios de más altos puntajes, si se consideran otras comunas cercanas a Santiago centro o Región Metropolitana (RM) el total es de 66. Todos privados excepto uno municipal (el único del listado). Es decir, si se estudia en la RM la probabilidad de tener puntajes más altos es mayor que en el resto de Chile. Los otros 44 colegios se dividen: Bio Bio (8), Maule (6), O’Higgins (5), Valparaíso y Los Lagos (4), La Araucanía (3), Antofagasta, Coquimbo, Los Ríos, Magallanes (1). El estudiar en colegios privados fuera de Santiago no asegura puntajes altos: en regiones extremas del norte como Arica-Parinacota, Tarapacá y Atacama o Austral como Aysén, podrían ni acercarse. No hay comunas rurales. La desigualdad que este ranking expresa no sólo es de clase social sino también territorial: en lo urbano/rural, comunas y provincias. Es también una imagen de como se van formando las elites de mando de la sociedad con su visión de la economía, política, cultura hegemónica, universidades, orientación para la ciencia, innovación y tecnología.
Las diferencias de puntajes y la modalidad del establecimiento
Según un análisis de la Universidad Católica de Chile (UC) (https://www.uc.cl/academia-en-los-medios/paes-mantiene-diferencia-entre-colegios-publicos-y-privados/), los privados obtuvieron 145,3 puntos más que los particulares subvencionados; 180,7 más que los municipales; y 196,7 sobre los de Servicios Locales de Educación Pública (SLEP). Es decir, la diferencia no es entre lo privado (particular privado [PP] y particular subvencionado [PS]) vs. lo público (municipio y SLEP), sino entre los privados (PP) y el resto del sistema (PS, MU, SLEP): una diferencia de 145,3 ptos. entre PP y PS, pero, la diferencia de éste PS con el MU es de 35,4 y con el SLEP de 51,4: todos lejos de los PP. Una diferencia central está en el volumen de recursos que se invierten en un estudiante. Dependiendo del colegio, los PP cobran entre $ 400.000 y $ 1.800.000 mensuales, sin considerar matrícula o incorporación [Fte. IA]; y la unidad de subvención escolar (USE) mensual de enseñanza media humanista-científica (EM HC), básica, en Santiago, a enero 2025 es de $ 128.359,56 (https://www.comunidadescolar.cl/wp-content/uploads/2025/01/valor-subvenciones-ENERO-2025-Ley21724-Reajuste-30_con-adicional-del-12.pdf). La diferencia de inversión por estudiante es abismante e inmoral: cerca de $ 272.000 entre el menor pago privado y la USE de EM HC: 3 veces menos paga el estado por estudiante subvencionado que la menor mensualidad de una familia en el EE privado. Siguen expresándose las enormes diferencias sociales y territoriales. Es una advertencia a familias de ciertas regiones y comunas que invierten en sus hijos/as pero no alcanzarán estos altos puestos de ranking.
Otro reflejo de esta disparidad se evidencia en el mismo análisis de la UC: 48.485 estudiantes promediaron menos de 500 puntos de un máximo de 1.000. Y de ese grupo, casi 24.000 son de PS (49,3%), cerca de 20 mil de MU (40,3%) y 3.728 (7,7%) de SLEP. Solo 921 (1,9%) son de colegios privados. Es decir, la diferencia educacional no sólo se explica por la clase social, el territorio, la inversión por estudiante, sino también por la calidad de la enseñanza según la PAES. Puede haber un problema del instrumento: ningún promedio alcanzó el puntaje máximo de 1.000 (la diferencia entre el promedio mayor y el puntaje absoluto es de 106.6) y los puntajes nacionales son escasos.
Un dato/caso: el colegio Campanario del futuro presidente Kast
El futuro presidente Kast y su familia son accionistas principales del Colegio Campanario de Buin, desde 1998, localizado en el puesto 60 de este ranking de los 100 mejores colegios. En los primeros seis meses de 2021, el colegio tuvo ingresos por $1.393 millones con utilidades netas de $180.911.230. Su directorio está integrado por la futura “primera dama” María Pía Adriasola y su hijo, Nicolás, casado con Florencia Galilea V., hija del senador, presidente de Renovación Nacional y empresario de la construcción, Rodrigo Galilea V. Como presidente de Campanario figura Andrés Palomer R., candidato del Partido Republicano a concejal de Algarrobo en 2024 sin ser electo. Su esposa, Ximena Music H. y su hija María Paz Palomer M., son parte del directorio (https://interferencia.cl/articulos/campanario-el-desconocido-colegio-de-jose-antonio-kast-en-buin). El futuro presidente ha señalado que no participa del colegio, pero, sin duda alguna, su propiedad, gestión y ganancias son expresión de su visión de la educación y de sus intereses privados y políticos en el sistema.
Conclusión: nada nuevo en una educación de mercado
Nada nuevo en el sistema educacional de mercado: el año 2024 los PP eran 97, ahora son 99; había un PS, ahora no hay ninguno. Eso no es importante. Lo trágico, inmoral y políticamente inexplicable, es que se mantengan estas enormes diferencias de derechos definidas por la clase social de origen, el territorio de vida, la inversión familiar o estatal por estudiante, la calidad de la enseñanza. Sólo la política pública puede torcer en algo este derrotero que afecta a toda educación que no es privada y que es financiada por el estado. El estado, la sociedad, los profesores, las universidades estatales, deben hacerse cargo de estas diferencias, para, al menos, denunciarlas como no naturales, como injustas y disminuirlas. Sólo un cambio estructural y una profunda revisión teórica, política y de estrategia de las fuerzas transformadoras podrá cambiar estos resultados ya consolidados, estructurales, normalizados en Chile, en los que aún resuenan las consignas del Siglo XX: hay una educación para los que van a mandar y una educación para los que van a obedecer.





