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¿Quién defiende realmente la República?

Sin embargo, el verdadero patriotismo no se demuestra con símbolos, sino con las decisiones que se toman cuando está en juego el futuro del país.

Foto: Esteban Felix (AP)

 

Me surge esta pregunta a partir de una imagen que uno ve en política donde abundan quienes envuelven sus discursos en la bandera chilena y se autoproclaman defensores de la República. Sin embargo, el verdadero patriotismo no se demuestra con símbolos, sino con las decisiones que se toman cuando está en juego el futuro del país.

Por eso resulta difícil comprender que existan voces que propongan privatizar, total o parcialmente, Codelco. No se trata simplemente de una empresa estatal. Se trata del principal patrimonio económico de Chile, de una herramienta estratégica que ha permitido financiar el desarrollo del país y enfrentar los momentos de mayor incertidumbre.

La nacionalización del cobre, concretada el 11 de julio de 1971, no fue el triunfo de un sector político sobre otro. Fue la culminación de una política de Estado que concreta el gobierno de Salvador Allende con el respaldo unánime del Congreso Nacional. Pocas veces en nuestra historia ha existido un consenso tan amplio respecto de un tema estratégico. La convicción era simple: las riquezas fundamentales de Chile debían beneficiar, antes que nada, a los propios chilenos.

Ese acuerdo respondió a una visión republicana. Comprendía que el Estado debía resguardar aquellos recursos esenciales para garantizar estabilidad, desarrollo y soberanía. Gracias al cobre, Chile pudo fortalecer sus finanzas públicas, enfrentar crisis económicas y sostener políticas sociales que mejoraron la calidad de vida de millones de personas.

Cuando el precio del cobre aumentó, esos recursos fortalecieron las arcas fiscales; cuando disminuyó, permitieron amortiguar los efectos de los ciclos económicos. Esa estabilidad ha sido uno de los pilares sobre los cuales el país ha construido políticas públicas de largo plazo.

Por eso sorprende que quienes dicen defender la República planteen vender uno de sus principales activos estratégicos. La lógica de obtener recursos inmediatos a costa de perder una fuente permanente de ingresos no representa una visión de futuro. Representa exactamente lo contrario: hipotecar el mañana para resolver las urgencias del presente.

Defender la República también significa defender su patrimonio. Significa comprender que existen bienes cuyo valor trasciende el precio que puedan alcanzar en el mercado. Codelco es uno de ellos.

Porque vender el sueldo de Chile nunca será un acto de patriotismo. Será, simplemente, cambiar soberanía por liquidez. Y la historia demuestra que esas decisiones suelen terminar igual: pan para hoy, hambre para mañana.

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