El sólo titular de la nota del diario La Tercera sorprende: “Bachelet arriba a Chile para despedir a su madre Ángela Jeria y según protocolo deberá cumplir cuarentena”

Sorprende que un medio de comunicación de circulación nacional, como decían los antiguos, considere una noticia que alguien cumpla la norma sanitaria vigente.

Sorprende que los defensores de la intocable Constitución, que los defensores de lo inmutable, de la Ley pétrea, de la Ley absoluta pidan una excepción a la regla.

Sorprende tanta buena voluntad de la jefa de Bancada de Diputados de la UDI, María José Hoffmann, quien pidió al Gobierno modificar el protocolo que obliga a las personas que ingresan al país a realizar una cuarentena de 14 días.

Según consigna La Tercera, la diputada Hoffman señaló que “el caso de los chilenos que viven en el extranjero a veces puede ser distinto, porque llevan meses o años sin poder ver a un ser querido, y lo único que piden es poder viajar -con sus propios medios- y asistir a un funeral tomando las medidas sanitarias que correspondan”. “No se trata de un privilegio, sino que es una modificación excepcional para estos casos, y que se fundamenta en razones humanitarias”.

Si, es sorprendente que no lo hayan pensado antes.

Aunque, la verdad no sorprende porque, como posteó en Twitter el ex fiscal Carlos Gajardo: “Siempre creyendo que las reglas son para los otros. ¿Es tan difícil de entender que las reglas son para todos?”

Lo que de ninguna manera sorprende es que una autoridad internacional, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cumpla la normativa vigente del país que la mandó al exilio, del país del que es ciudadana, del país del que fue Presidenta no una sino dos veces, en definitiva, las leyes de su país.

Definitivamente eso no sorprende.