
Camilo Escalona Medina, Secretario General del Partido Socialista
El crimen de Lumaco es de una crueldad extrema y de un odio a la clase trabajadora a tal punto que sus autores no pueden confesarlo ni organización alguna se lo adjudica. Matar alevosamente a un trabajador mapuche de la industria forestal no podrá tener ahora ni nunca justificación alguna.
A esos trabajadores se les denosta de las peores maneras, incluso con el calificativo de “yanaconas”, utilizado por grupos que se sienten dueños de la verdad absoluta lo que les permite disponer de la vida y la dignidad de los trabajadores en contra de quienes realizan sus acciones criminales.
Con ese mismo auto endiosamiento en otras latitudes, criminales como Pol Pot en Camboya, realizaron persecuciones, migraciones forzosas, “reeducación de los intelectuales” y otras aberraciones que costaron la vida de centenares de miles de trabajadores e intelectuales contra los cuales no hubo respeto alguno.
Es hora de denunciar esta atrocidad criminal que, como en otros casos, se encubre y esconde sumergida en medio de una causa noble y justa como es la reivindicación histórica del pueblo mapuche. Pero, su auténtica naturaleza es completamente antagónica a esa lucha por su dignidad y sus derechos conculcados.
El Presidente Boric señaló: “si los medios no son nobles los fines pierden ese objetivo…”, esta afirmación se inspira en el legado de Eugenio González, ex senador socialista y redactor del Programa partidario de 1947 que estableció, precisamente, la estrecha correlación e interdependencia entre fines y objetivos en la brega por una sociedad más justa en que el respeto a la dignidad de la persona sea el principio fundamental en las relaciones sociales.
El socialismo chileno brega por la causa de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país, esa lucha histórica converge con la lucha del pueblo mapuche y rechaza la violencia política y el asesinato entre hermanos que se movilizan por un mañana mejor para sus familias y sus pueblos, como parte de la brega por la justicia social en la nación chilena.
Por eso, condenamos este crimen atroz y respaldamos los esfuerzos del gobierno del Presidente Boric para restablecer la paz y la seguridad, el derecho a la vida y la dignidad de la persona, en esa relevante región del territorio nacional.