En el Chile que lentamente se va acostumbrando a vivir con el virus del Covid-19 aun presente,  lenta y masivamente también va adoptando la nueva forma de vivir en pandemia, dos fuerzas en pugna  se enfrentan en un plebiscito que cambiará el rostro y el cuerpo del país: las del APRUEBO y las del RECHAZO.

A estas alturas, son pocos los que dudan que serán los triunfadores quienes están por construir una Constitución realmente democrática, como lo pidieron los chilenos en  las calles desde el 18 de octubre del año pasado. Una realidad que está permeando todo. Si hasta los  propios partidarios del Presidente Piñera están por el APRUEBO, según constatan las encuestas. El sondeo de agosto de Criteria por ejemplo, reveló que entre quienes señalan haber votado por Piñera en 2017, la inclinación por el Apruebo es de 50% y por el Rechazo de 40%. A nivel global, un 90% está convencido de que la primera opción se impondrá en las urnas. Si a ello se suman la carta presidencial de la derecha, Joaquín Lavín y el otrora “coronel” de la UDI, Pablo Longueira, ambos -por distintas razones- declarando su inclinación por el APRUEBO, entonces vale la pena bucear entre los partidarios del RECHAZO para conocer quiénes son y qué proponen, más allá de la campaña del miedo que han intentado levantar y que no ha resultado mayormente. El expresidente de RN y actual ministro de Defensa, Mario Desbordes, afirmó que hay que tener cuidado en que el resultado del plebiscito no termine llevando al gobierno a una derrota o una victoria.

El gobierno está preocupado. Chile Vamos también. Más aún después que uno o dos de sus adalides -los ya nombrados Longueira  Lavín- auguran el más triste destino para la administración Piñera luego de la victoria del APRUEBO. Por eso su anticipación a votar distinto a cómo lo mandan sus partidos. Pero, haciendo honor a aquello de que la derecha chilena es una de las más conservadoras del mundo y que el tufillo a su general aún lo tienen impregnado en su piel, la UDI, la mayoría de RN y EVOPOLI insisten majaderamente en rechazar cualquier cambio estratégico y también al corazón de la Constitución de su general. De hecho un autonominado candidato presidencial de RN, Francisco Chahuán,  asegura que en una reciente encuesta interna, cerca del 80 por ciento de sus militantes está por el rechazo.

Tan preocupados están, que tal parece que los encuentros para analizar el “día después” se suceden en la derecha. A estas alturas sus Think Tank ya aceptaron la idea que el escenario más probable es que se imponga el Apruebo en la consulta nacional y que se inicie el proceso constituyente. Su tema principal es hoy por hoy, enfrentar la elección de los integrantes de la convención constitucional y, además, el debate sobre los contenidos para una eventual nueva Carta Magna.

Se saben perdedores

Sin embargo, hay quienes aún no dan su brazo a torcer. El Canciller Allamand, por ejemplo no duda en señalar que “estoy resueltamente en favor del rechazo”. Se suma el joven y hablantín diputado de RN,  Diego Schalper, quien lanzó una dura crítica a su sector político cuestionando la postura que han adoptado algunas figuras como Joaquín Lavín y Pablo Longueira.

Para el diputado, la postura de ambos personajes es “lo que las nuevas generaciones de la centroderecha no queremos hacer, que es funcionar más con la calculadora que con convicciones”, agregando que “hemos sido herederos de un derrotismo cultural y de una ausencia de la centroderecha en el mundo social, en el mundo de las organizaciones”. “Los que estamos por el Rechazo nos movemos por convicciones, no por calculadora”, agregó el diputado, que por cierto, nada dijo sobre los ministros de su gobierno que se han manifestado públicamente por el APRUEBO.

Los partidarios del RECHAZO han hecho lo posible por suspender o postergar el plebiscito. Primero, insisten  en que la pandemia -que sigue presente- es un motivo para no realizar ese proceso electoral, por la cantidad de personas que se van a movilizar. Luego, durante la discusión del proyecto de ley que busca instaurar un plebiscito seguro en medio de la pandemia del coronavirus, el ministro de la Segpres, Cristián Monckeberg, -que está por el APRUEBO- explicó que el acuerdo alcanzado entre la oposición y el oficialismo en el Senado resolvía aplicar medidas como la extensión del horario de votación, entre otras, con el visto bueno de un alto quorum del consejo directivo del Servicio Electoral (Servel) y con una consulta al Ministerio de Salud. La iniciativa se aprobó, aunque con tres votos en contra del oficialismo: Cristóbal Urruticoechea y Harry Jürgensen, ambos de RN; e Ignacio Urrutia, militante del Partido Republicano, pero integrante de la bancada UDI. Todos ellos cercanos al ex presidenciable José Antonio Kast, uno de los rostros del Rechazo extra Chile Vamos.

“El plebiscito más seguro es el que no se hace”, sostuvo en medio de esa discusión el diputado UDI Sergio Bobadilla. “Seamos consecuentes, si no queremos que vuelvan nuestros niños a clases en 2020 por la inseguridad que significa esta pandemia, el mismo principio y criterio debiéramos aplicar para este evento”, agregó, generando polémica. Trascendió que varios parlamentarios lo manifiestan en privado e incluso el Partido Republicano -liderado por José Antonio Kast denuncia, donde lo quieran escuchar,  que este es un plebiscito “inmoral, ilegítimo e irresponsable”.

El factor Longueira

Distinta es la posición de Pablo Longueira, que desordenó el gallinero de la derecha  hace un tiempo, pidiendo a los del REC HAZO, votar APRUEBO. “Yo no quería volver al mundo político, me parece una vergüenza refugiarse en el Rechazo“, dijo  el ex ministro de Piñera. “El Rechazo es no entender lo que quiere la ciudadanía hoy día. Yo no tengo ningún temor en hacer una nueva Constitución, ninguno, muy por el contrario; me encantaría que este plebiscito fuera un plebiscito en que cerremos la transición chilena, eso es lo que yo quiero”. Dijo que con su propuesta espera “llevar a un segmento importante de la centroderecha a un Apruebo, pero no de cero, y ojalá reducir al Rechazo a los 15 puntos“. “Esa noche voy a celebrar si no pasan el 15 por ciento los que están por el Rechazo, porque lamento que parlamentarios jóvenes, personas excepcionales que han entrado al servicio público ya partan rechazando. ¿A qué le temen? No entiendo qué están defendiendo con el Rechazo“.

Es lo que el “coronel” debería preguntar a un grupo de diputados de su sector que realizaron una gira por el país para convencer a los chilenos de las “bondades” del Rechazo: María José Hoffmann, Jorge Alessandri, Diego Paulsen, Diego Schalper, Sebastián Torrealba, Catalina del Real, Tomás Fuentes, Guillermo Ramírez, Sebastián Álvarez, Harry Jürgensen y Juan Antonio Coloma.

Fue una manera de mostrar que están unidos y que son mayoritarios en la derecha los que están por el Rechazo. “Los del Apruebo en la derecha caben en una pieza no más”, dicen desde ese sector.

En todo caso, en el Gobierno han enfatizado que una postergación solo sería dada a raíz de un acuerdo político como ocurrió en marzo, pues su fecha original era el 26 de abril.

El último alegato es sobre el financiamiento y la postura del Presidente y su gobierno frente al plebiscito. La presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, insistió en que le “gustaría” que el Gobierno se juegue abiertamente por el Rechazo, aunque dijo aceptar la opción por la prescindencia encomendada por el Presidente Sebastián Piñera a sus ministros. De acuerdo a la senadora, “las razones para rechazar siguen siendo muchas” e insistió en la tesis del “salto al vacío” para criticar el proceso constituyente. “No veo razón para poder someter en 14 meses a un montón de elecciones que no solo generan esta incertidumbre de la hoja en blanco, del salto al vacío, sino que además un estrés electoral innecesario”, dijo. También señaló “no es cierto que va a estar la señora Juanita redactando la Constitución, esa es una mentira del porte de una catedral. Van a estar personas nominadas por los partidos políticos, van a competir igual que los diputados y probablemente, en un número no menor, serán exdiputados”.

La presidenta de la UDI añadió que “lo más probable es que si gane el Apruebo, gane la Asamblea Constituyente que va a ser una Cámara espejo de la Cámara de Diputados, donde van a estar además la gran mayoría de diputados que no va a poder ir a la reelección”, por lo que –a su juicio– el país va a terminar con una Convención Constituyente que “va a ser lo mismo que la Cámara (de Diputados) electa un par de meses después”

El factor Kast que incomoda

“El 25 de octubre, Chile enfrenta la elección más importante de los últimos 32 años”. Así parte la carta, titulada “Unidos por el Rechazo” que el presidente del Partido Republicano, José Antonio Kast le envió a los militantes y adherentes de Chile Vamos por el “Rechazo” para aunar fuerzas de cara al plebiscito y a las próximas elecciones que se vivirán en el país. “Como Partido Republicano, hemos sido claros: creemos que este plebiscito es irresponsable, inmoral e ilegítimo; irresponsable, porque se da en el contexto de una pandemia de la cual recién nos estamos recuperando y someternos a un mega evento electoral nos puede hacer retroceder todo lo avanzado; inmoral, porque se da en medio de la crisis social y económica más grave de las últimas décadas; ilegítimo, porque se origina en la violencia, con un contexto que sabemos afectará y llevará a que muy pocas personas a votar y que será una minoría la que definirá el camino que debe seguir Chile hacia adelante”, indica la misiva.

Si tuviéramos que ponerle rostro a la opción del RECHAZO, quien lo encarna públicamente en los medios de comunicación y usando las plataformas de redes sociales es el actual presidente y líder del Partido Republicano, ex militante UDI, católico, fan de Alberto Plaza, contrario al aborto, defensor del legado de Pinochet y de la obra del saliente ministro Jaime Mañalich y padre de 9 hijos, José Antonio Kast.

Pero ¿quién es realmente José Antonio Kast?  y ¿por qué es un férreo defensor del Rechazo, que abraza el modelo?

Es el menor de diez hermanos, e hijo  de los inmigrantes alemanes, Michell Kast Schindele y Olga Rist Hagspiel, y es el hermano menor del economista y ministro director de Odeplan más joven de la dictadura, Miguel Kast Hagspiel, uno de los Chicago Boys más destacados durante el régimen. Fue uno de los jóvenes que acudió a estudiar a Chicago.

Su vida política comenzó a escribirse con su ingreso a la Escuela de Derecho de la Universidad Católica. Entre 1996 y 2000 fue concejal de la Municipalidad de Buin, en la Región Metropolitana, donde le correspondió el ejercicio del cargo de alcalde protocolar. En las elecciones parlamentarias del 16 de diciembre de 2001 fue electo diputado con la primera mayoría por el distrito Nº 30. Fue Jefe de Bancada de los Diputados UDI los años 2007, 2008 y 2011.  En 2013 decidió postular al Congreso Nacional, como candidato a Diputado por las comunas de La Reina y Peñalolén.

El 31 de mayo de 2016 anunció su renuncia a la Unión Demócrata Independiente. En agosto de 2017 inscribe su candidatura independiente a la Presidencia de la República para las elecciones a realizarse 19 de noviembre de 2017. En abril de 2018 funda el Movimiento “Acción Republicana”, el que se constituye el 23 de enero de 2020 en el Partido Republicano de Chile, siendo uno de sus fundadores y su primer presidente.

Kast encarna el símbolo del Rechazo, pregona a los cuatro vientos que el Apruebo es lo peor que lo podría pasar a Chile y denosta a aquellos jóvenes “primera línea” de la Plaza de la Dignidad que se tomaron el espacio público para poner de manifiesto el malestar social que se incubó en la población durante años.

Hoy el hermano menor del Clan Kast, levanta su voz a través de herramientas digitales. Por medio de su cuenta Twitter genera un lenguaje bélico para todo aquel que apoye una posición contraria a la que él sustenta. Calificativos como “delincuentes”, “izquierda miserable” y “ratas” son algunos de los que se puede leer en su cuenta.

Ese es quien aspira a ser factor de unidad en la derecha. La carta que envió Kast a sus amigos de Chile Vamos, aún no tiene respuesta. Al menos pública.