Este 25 de octubre nuestro país tendrá una importante prueba con el llamado plebiscito. Hecho alcanzado tras la protesta social que se vivió en Chile, el  pasado 18 de octubre de 2019, cuando el pueblo salió a las calles por igualdad de derechos, y por un cambio a la Constitución.

Esta revuelta costó vidas, mutilaciones y violaciones a los derechos humanos reconocidas por distintas instituciones nacionales e internacionales, de las cuales un número considerable afirmó que bajo el Gobierno de Sebastián Piñera y con Mario Rozas como General Director de Carabineros se cometieron los atropellos más brutales desde el regreso a la Democracia. Las y los caídos en la gran revuelta fueron muchos y de distintos orígenes. Con orgullo se puede decir que la comunidad homosexual estuvo presente con todas sus diversidades y expresiones.

Hoy, luego de casi un año los chilenos y chilenas, especialmente la comunidad LGTBIQ+ nos enfrentamos a uno de los hitos democráticos más importantes desde el regreso a la democracia. Algo solo comparable con otros hechos históricos como con el voto femenino o el logro a que todo hijo o hija nacida en Chile tenga los mismos derechos, relegando para siempre la sombra del “bastardo” o de aquel retoño nacido fuera del matrimonio oficial.

Ni un paso atrás

Chile está en el umbral de la puerta que nos permitirá redactar una nueva carta magna, que renovará con ellos la Democracia, leyes, derechos y deberes. Será la oportunidad de posicionar a la comunidad LGTBIQ+ en la categoría de sujetos de derecho, acción que debe ser expresamente consagrada en la nueva Constitución, dando pleno sentido a la lucha y honor a todos nuestros caídos y, sobre todo, a quienes en Santiago y regiones no han parado de marchar y levantar la bandera del derecho al amor diferente, es decir, una nueva Constitución con aroma a inclusión, donde la riqueza central sea la diversidad de las personas, solo por existir.

Ninguno de los activistas LGTBIQ+ quiere que una calle lleve su nombre, simplemente esperan pasar por ella. Sin embargo, cuando existe una parte de la población que no tiene derechos, simplemente por amar distinto, anhela que esos derechos de otras u otros, no pasen a transformarse en privilegios, convirtiendo con ello a sujetos de segunda categoría, en un país que juega a la Democracia.

 Recordando nuestra historia reciente observamos que la dictadura de Pinochet fue creada sobre un río de muerte, sangre y enriquecimiento ilícito por parte de unos pocos. Simplemente podemos hacer memoria a las palabras del fascista senador Guzmán, asesinado un 1 de abril de 1991. Ideólogo de la Constitución que hoy nos rige.

“La Constitución debe procurar que, si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque – valga la metáfora – el margen de alternativas que la cancha imponga de hecho a quienes juegan en ella sea lo suficientemente reducido para ser extremadamente difícil lo contrario”. (RedDigital.cl)

Este párrafo nos recuerda que, cada día, no vivimos en Democracia, sino más bien en un juego de roles que la derecha militarizada instaló.

Para la comunidad LGTBIQ+ la nueva Constitución debería ser diamentralmente distinta, no tan solo por el gesto democrático y republicano que representa su creación, sino también porque votar Apruebo reconoce nuestra propia existencia dentro de la institucionalidad y no como un delito. .

Debemos recordar que la Constitución de 1980 no es algo en que estemos involucrados, ni siquiera desde lo clandestino, pues en 1980 la homosexualidad era un delito, un crimen que se pagaba con cárcel.

En tiempos de dictadura la comunidad LGTBIQ+ era perseguida, golpeada, asesinada, sin mediar ninguna provocación. No solo era delito el amar distinto sino pensar y ser diferente. Los registros de nuestras historias en aquellos años de oscura dictadura descansan en tribunales o centros psiquiátricos, estos últimos si tenías una familia que contará con los recursos para ingresarte a una buena clínica o con suerte burguesa te sacara del país.

Una opinión para el “bronce” de Jaime Guzmán podemos encontrarla también en Red Digital en la que señala: “Entender la democracia como un medio y no como un fin, junto con clarificar los conceptos, permite asumirla no como una meta, sino como un camino. No como un edén, sino como una tarea exigente. Sin ello, la propia democracia no subsiste y de nada sirve la cantinela de que ‘más vale la peor de las democracias a la mejor de las dictaduras’. Porque entre la anarquía y la dictadura, desde tiempos inmemoriales, los pueblos han optado siempre por la dictadura. Y si sólo cabe escoger entre dos dictaduras, siempre lo hará -yo también- por la que parezca más conveniente o menos inconveniente. Más aún, la opción puede darse (como sucedió en Chile en 1973) entre una dictadura y un totalitarismo. En ese evento, siempre será preferible una dictadura”.

Por más derechos votar Apruebo

Hoy votar Apruebo más Convención Constitucional desde las diversidades y disidencias sexuales, significa más allá que estar en la Constitución desde nuestras propias identidades sexuales o expresiones penalizadas hasta 1995. Ahora más que palabras se transforman en un gesto concreto que ayer miles de veces fueron arrojadas al viento.

Hoy el Apruebo aparece como un gesto que nos instala en un momento de reparación, para todos esos amores distintos. Esos amores alejados de la heteronomatividad militarizada que fueron silenciados durante la dictadura o peor aún que fueron exterminados como política encubierta en los tiempos del SIDA.

SIDA y dictadura se reencontraron para eliminar la diferencia sexual que tanto incomodaba a la sociedad chilena, de esta última frase debemos esperar que la sociedad entera pida la disculpa a las sombras que caminan por las calles donde dejaron plasmadas su discriminación.

Del SIDA en dictadura hablaré en otro momento, hoy debemos reconocer en el  Apruebo la inclusión y nuestra vinculación con la política, y debemos usar la categoría de sujetos sexuales en derecho y reconocidos en la nueva Constitución.

Si bien la actual Constitución ha tenido modificaciones importantes, está claro que las bases de su construcción no se han removido, no han sentido ni siquiera un pequeño temblor de la furia social que anda por las calles. Hoy la Constitución de la dictadura se mantiene como un pilar binario, patriarcal y heterónormado, es simplemente un instructivo militar, no reconociendo  derechos que tan solo tenemos por existir.

Desde el capítulo uno la actual Constitución no reconoce nuestra igualdad, el derecho a la diferencia, el derecho a la expresión, de ser. Votar Apruebo significa mirar hacia una Democracia inclusiva, donde dejaremos de mendigar migajas y sembraremos nuestros propios ideales y derechos. Pensar Apruebo es pensar diversidad, ahora depende solo de ti y tu voto.