
Periodista.
Cuando ya está en pleno desarrollo el período de propaganda electoral por medios de comunicación; plataformas digitales y por activistas o brigadistas en la vía pública, -autorizada legalmente a partir del 17 de septiembre- comenzó también la última fase de las campañas presidencial y parlamentaria que se visualizan no solo duras sino también “novedosas”. No de otra manera se puede calificar el enfrentamiento soterrado, agresivo, pero rodeado de sonrisas, entre los comandos de Kast y Kaiser por un lado, y Matthei por el otro. Es que las derechas enfrentadas suelen ser canibalescas, aunque al final, se tienen que unir para enfrentar su miedo ancestral: “al comunismo”. Es lo que creen que va a ocurrir esta vez.
Por lo pronto, la candidata de Chile Vamos se dio una gran vuelta en el aire, buscando los votos que hasta ahora le son ajenos. Nada consiguió cuando al principio de su candidatura -y tratando de conseguir adeptos de la derecha que siguen a Kast y Kaiser- justificó los asesinatos ocurridos en la dictadura de Pinochet durante una entrevista con el humorista de ultraderecha Checho Hirane. Allí afirmó sin titubear que “era bien inevitable que hubiese muertos” durante ese período admirado por sus contendores. Más aún. Llegó a decir que Kaiser “sería un buen ministro” en su eventual gobierno.
Esa posición de “dura políticamente” no le redituó a Evelyn Matthei. Semana a semana, la candidata de Chile Vamos bajaba en las encuestas, al tiempo que José Antonio Kast subía. Y lo mismo ocurría con la candidatura de Kaiser.
Esos errores no forzados prendieron todas las alarmas en sus partidos. Vino un cambio de equipos y, por cierto, un cambio de tono de la candidata, quien no tuvo problemas ahora en jurar y prometer que “nunca he sido pinochetista, nunca en mi vida”. Aunque haya decenas de fotos y videos que muestran lo contrario, incluyendo su viaje a Londres para apoyar al dictador preso durante 503 días, desde el 16 de octubre de 1998, por orden de la justicia de España debido a su responsabilidad en crímenes de ciudadanos de ese país.
El cambio de tono
Ahora el país está en presencia de otra Evelyn Matthei. Una que apela a la unidad, que apela a derrotar todos juntos “el miedo a la delincuencia”; a trabajar “unidos” por un Chile mejor, etc.
Este nuevo discurso se verá reflejado el próximo mes, cuando comience la franja electoral en televisión de todos los candidatos presidenciales. Ya su comando lanzó un adelanto de dicha franja. A través de sus redes sociales, la abanderada publicó un video que se extiende por poco más de dos minutos, donde cuestiona a los extremos y llama a la unidad.
Y evidenciando cierta desesperación, porque se le acaba el tiempo para alcanzar a Kast en las preferencias y ser ella la que enfrente a la candidata del oficialismo -Jeannette Jara, que está liderando en las encuestas- Evelyn Matthei aparece casi emulando el spot de la Concertación “Chile, la alegría ya viene”, que unió a todos los demócratas verdaderos del país para derrotar a la dictadura de Pinochet.
La candidata de Chile Vamos no sólo se está acercando en el lenguaje al menos a la ex presidenta Bachelet o incluso al ex presidente Aylwin. También lo está intentando hasta en el cambio de imagen. En el último debate, su postura zen llamó la atención. Controló su conocido carácter explosivo y no respondió las provocaciones de sus antagonistas masculinos. Ese era el camino que su equipo había trazado.
Evelyn Matthei menciona -sin especificar a quiénes se refiere- a los extremos, manifestando que “nos envenenaron con discursos llenos de odio, que invitaban a considerar a otros compatriotas como enemigos”. Aborda el primer proceso constitucional, criticando al gobierno de Boric, que llegó al poder buscando “aprovechar el caos para empujar una constitución que nos dividía”.
Y respecto al segundo proceso constitucional, el cual tuvo en su mayoría a representantes del Partido Republicano, Matthei aseveró: “Luego el otro extremo sintió que por fin era su turno y trabajando sin escuchar a nadie, fracasó rotundamente. Los extremos son un fracaso”. Y por eso enfatizó que “la única manera de poner a raya al crimen organizado y volver a recuperar la senda del crecimiento económico es siendo un solo gran equipo“.
Esa es la letanía que se escuchará hasta el día de las elecciones, siempre y cuando algunas de las inevitables provocaciones sean lo suficientemente fuertes para sacarla de sus casillas. Habrá que ver cómo será su comportamiento al menos en los dos últimos debates antes de la primera vuelta, que, en opinión de los expertos, serán claves por ser transmitidos a nivel nacional y a pocos días de la elección. Una, la de Archi, el 4 de noviembre. Y la otra, de Anatel, seis días después.
Puntos más, puntos menos
Pasadas las fiestas y ya en tierra derecha buscando ser el elegido o elegida para la primera vuelta presidencial, aparecen y desaparecen encuestas que a estas alturas parecieran ser cada vez menos creíbles. Al menos los candidatos pueden ver las tendencias más que los números en sí. Y en ese sentido casi todas muestran un estancamiento no sólo en la candidata oficialista, que sigue su paso lento, pero seguro, visitando regiones y comunas del país, pero que no ha logrado romper el guarismo del 30 por ciento de intención de votos, sino también en José Antonio Kast. O se mantiene o baja, pero no sube en las preferencias, cosa que dicen los republicanos, no les preocupa mayormente. Es lo que repiten como un mantra.
Lo dijo el dirigente Republicano Squella respondiendo una consulta sobre las encuestas: “-En algunas se sube, en otras se baja. Tal como lo hemos dicho siempre, nosotros tenemos una hoja de ruta que no se altera según las encuestas. Lo verdaderamente importante para nosotros es que los chilenos dimensionen el nivel de profundidad que tiene nuestro plan de seguridad. Lo que estamos proponiendo es un cambio radical en la manera de tratar la criminalidad en Chile, y nuestra planificación apunta a convencer al país que ese cambio es necesario para vivir en paz”.
Ocurre algo similar en cuanto a emociones, en el comando de Matthei. Cada punto que se acorta con los números de José Antonio Kast, es recibido con alegría mal disimulada. Se dice que la distancia entre ambos se habría reducido en siete puntos llegado a aventurar incluso que, si logran llegar a una diferencia de cuatro puntos, cambia todo el escenario. Sería Matthei y no Kast la que podría enfrentarse a la candidata oficialista. Es lo que sueñan.
Y en esos números no aporta de manera importante el partido de Ximena Rincón. Tampoco el de Amarillos. Ambos creen y quieren tener la representación del centro político del país. Pero la realidad es otra. El pacto Centro Democrático, conformado por Demócratas y Amarillos por Chile, obtuvieron apenas 143.585 votos a nivel nacional, lo cual representa el 1,32% del padrón electoral. Con estas cifras, las colectividades no lograron elegir alcaldes ni gobernadores regionales, y se convirtieron en el tercer pacto menos votado a nivel de concejales.
Para las derechas, la inclusión de ambas colectividades en al menos uno de sus conglomerados, es cuestión de imagen. Para poder exhibirlos como que el centro político del país está con ellos. Pero, ni la mismísima Soledad Alvear se atrevió a apoyar públicamente a Evelyn Matthei como sí lo hizo con entusiasmo escondido por años, la senadora Rincón.
Esta dirigente, que dentro de poco dejará su escaño en el Congreso, reaccionó con furia frente a la decisión del Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel), que acogió el requerimiento de partidos del oficialismo y la DC para dejar sin efecto su candidatura a la reelección por la Región del Maule. El tribunal, con integrantes en su mayoría de derecha, sencillamente actuó en consecuencia con Constitución y las leyes.
¿Una conspiración?
No fue por una leguleyada ni por oscuras maniobras del gobierno, del Partido Socialista o la Democracia Cristiana, la imposibilidad de la senadora de repostularse -por tercera vez- a la senaduría, como acusa Rincón. Ella sabía -es abogada- que su postulación era “por si pasaba”. El fallo del Tricel, determinó que la senadora había cumplido dos períodos consecutivos completos, inhabilitándola para postular a un tercero. El argumento central es que su primer mandato, iniciado en 2010 y suspendido en 2014 por su nombramiento como ministra, cuenta como más de la mitad de un período senatorial, actividad que se evidencia incluso en su participación en la instalación de la nueva Cámara y en la elección de la mesa respectiva.
Pero de eso no habla Rincón. A su juicio «la resolución del Tricel que me deja fuera de la papeleta es claramente fruto de una vendetta política por haber defendido lo que creo que fue correcto y haberme transformado, sin quererlo, en rostro del Rechazo». Acusó además que su baja «se craneó desde la oficina de Álvaro Elizalde, con su abogado Osorio, Paulina Vodanovic como presidenta del partido y obviamente la Democracia Cristiana». Y continuó con más rabia: “Decir a mis colegas que no tuvieron el coraje de poner su nombre en la impugnación, y me refiero a la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, que compite en el Maule, y a mi colega y ex camarada de partido, Francisco Huenchumilla, que compite en La Araucanía, que en la vida hay que tener coraje y poner la cara y no esconderse detrás de un mandato de un abogado”, afirmó la senadora
Así, definitivamente el pacto de la derecha –integrado por Chile Vamos y Demócratas– pierde a una de sus candidatas y no podrá reemplazarla. La lista del pacto de oposición quedó conformada por Ian Mac-Niven (Demócratas), Hugo Rey (RN), Andrea Balladares (RN), Patricia Labra (UDI) y Juan Antonio Coloma (UDI).
Y lo mismo ocurre con el ex alcalde comunista Daniel Jadue, candidato en Recoleta, cuya candidatura fue rechazada por suspensión de derechos políticos. No podrá postular a la Cámara como era la intención del PC.
La presidenta del PS por su parte, respondió con la tranquilidad que le da saber que fue la ley y no una conspiración lo que dejó fuera de competencia a Rincón: “Todos tenemos que estar en condiciones de respetar los fallos de nuestro país. A mí no me parece, ni en el caso Jadue ni en este caso (Rincón), que se cuestionen las decisiones de un órgano autónomo que obra conforme a derecho”. Y agregó que “no me parece que se le dé una interpretación de persecución política a ninguno de los dos casos”. Perdónenme que se los diga, pero aquí hay un fallo. Creo que Gabriel Osorio es un abogado bastante conocido y reconocido en la plaza como para que lo traten también incluso en forma bien despectiva”, señaló la Presidenta socialista.





