Periodista.
Cuando quedan tres días para las elección presidencial y parlamentaria, al parecer sólo hay una certeza: que Jeannette Jara pasaría a la segunda vuelta. ¿Cuál sería su adversario? Es lo que está por verse, luego de las feroces peleas internas que han protagonizado Johannes Kaiser, José Antonio Kast y Evelyn Matthei, cuyo objetivo no es solamente ganar la segunda vuelta presidencial, sino por sobre todo, apropiarse del liderazgo de ese sector, hasta ahora en manos de Chile Vamos.
Otra certeza sería -señalan expertos electorales- que justamente en los últimos días previos a la contienda electoral, recién los indecisos y aquella masa ciudadana que no ha votado en las últimas elecciones, deciden su voto. Se dice que serían entre cinco y seis millones de chilenos los que con voto obligatorio tendrán que ir a las urnas. A ellos apuestan en uno y otro lado del espectro para dar la sorpresa el próximo domingo.
Es esta circunstancia, más el odio que -declaran en las derechas-, les despierta la candidata progresista por su militancia comunista, lo que está enrareciendo el clima electoral a extremos nunca vistos. Descalificaciones e insultos en su contra y por cierto, contra el gobierno y el Presidente Boric, llenan las redes sociales y los discursos de sus autoridades.
Es más. Lo que nunca antes este sector se había atrevido a confesar y menos a enarbolar como bandera de lucha, apareció sin pudor. La figura del dictador Pinochet, sus fotos y la segunda estrofa de la canción Nacional surge en cada encuentro de los más fanáticos ultraderechistas. Apareció también la decisión de indultar a los presos de Punta Peuco, condenados por los tribunales de Justicia por asesinatos, desapariciones y torturas. Y entre medio están los saludos y reconocimientos tanto de Kast como de Kaiser a uno de los mayores asesinos de la dictadura: el coronel Miguel Krasnoff Marchenko. Basta leer algunos párrafos del libro de la periodista Gladys Díaz Armijo (“Aferrada a mi balsa”) – que nadie se explica cómo quedó viva después de tanto sufrimiento- para comprobar lo sanguinario y cruel de este militar que ya suma condenas por más de mil años de cárcel.
Entonces, en estos pocos días que quedan, habría que esperar un aumento de los ataques a Jeannette Jara y la profundización de la fagocitosis de las derechas para engullir los votos de unos y de otros y pasar a la segunda vuelta. En el entorno de la candidata de Chile Vamos, tienen la esperanza de que Frei se decida finalmente y de el paso hacia Matthei, paso que están esperando desde hace meses. Y dicen algunos dirigentes del conglomerado, que no les importaría que fuera al final, pues -según ellos- podría convertirse en el símbolo de fuga del centro histórico hacia la candidatura de Matthei. Algunos analistas advierten que ese “centro” puede ser más un espejismo que un territorio real. O como señala el sociólogo del momento, Alberto Mayol, esta candidatura ya captó los votos de un esmirriado y poco potente “centro”, liderado por quien dejará de ser senadora en marzo próximo.
Y respecto de Frei, Alberto Mayol ha señalado que al menos en su sondeo, cuando sonó como posible candidato presidencial, Frei “no marcaba para nada”. No sumaría.
En el comando de Matthei hay quienes insisten en seguir buscando los votos de centro, tarea que culminaría el próximo domingo. Y aunque no lo confiesan, no son pocos los que ya la están dando por perdida. De ahí que la sangría por los descuelgues sigue en Chile Vamos. No es casualidad que en el cierre de campaña de Kast y a la misma hora en que Evelyn Matthei celebraba su cumpleaños en Colina, en un evento al que también estaban invitados, aparecieron tres alcaldes de Chile Vamos: Gustavo Alessandri (RN), de Zapallar; José Manuel Palacios (UDI), de La Reina; y Rodrigo Contreras (UDI), de Paine. Dieron una explicación tan fantasiosa como de escasa credibilidad: haber asistido en nombre de la Asociación Chilena de Municipalidades y que harían lo mismo para Matthei y Kaiser.
¿Y si es Kast el vencedor?
Menudo problema para los que insisten en llamarse miembros de la “centroizquierda”, si Johannes Kaiser o José Antonio Kast pasan a segunda vuelta y uno de ellos es quien deberá medirse con la candidata del progresismo. Porque Chile Vamos ya lo ha señalado y es algo obvio: todos se pondrán detrás de quien gane. Salvo, por cierto, contadas excepciones. Hasta ahora, Matías Walker ha señalado que, si eso ocurriera, serían ”opositores”. No lo ha refrendado la presidenta de Demócratas, Ximena Rincón.
El alcalde de Providencia y vocero del comando de Evelyn Matthei, Jaime Bellolio (UDI), fue categórico el pasado domingo: frente a un eventual indulto a los presos de Punta Peuco —entre ellos Miguel Krassnoff—, anunciado por Kaiser calificó esa posibilidad como “completamente inaceptable”. Kast no se ha atrevido a confesar su deseo de tener a su “amigo” libre.
Kaiser, diputado y candidato presidencial del Partido Nacional Libertario, afirmó en el debate de la Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI) que va a “cerrar el capítulo 73–90, definitivamente“. Al ser consultado por un eventual indulto a favor del exintegrante de la DINA condenado a más de mil años de prisión por delitos contra los derechos humanos, Kaiser dijo que estos presos” están en poder del Estado y muchos de los cuales han sido condenados injustamente “.
En otra área, comenzaron a aparecer críticas directas contra Kast por parte del comando de Matthei. El exministro de Hacienda de Piñera y hoy asesor económico de la candidata de Chile Vamos, Ignacio Briones, cuestionó la propuesta que Kast repite como un Mantra: lo que el republicano llama su propuesta de “gobierno de emergencia” y su plan de recorte fiscal.
Briones afirmó que “centrar todo en un gobierno de emergencia es deprimente”, porque implica que “solo vas a arreglar lo que tú supones es una emergencia permanente, que es todo a corto plazo”. Porque quiere decir “que solo vas a arreglar lo que tú supones es una emergencia permanente (…) pero ¿dónde está la mirada larga?”. Añadió que “la mirada de la emergencia termina siendo una suerte de profecía autocumplida, donde es básicamente decir ‘todo es un desastre, Chile se cae a pedazos’. Yo me rehúso a esa mirada de Chile, porque Chile no se cae a pedazos en ese sentido”.
Briones planteó que el país “tiene un montón de problemas que requieren cambio, pero también un montón de cuestiones extraordinarias y oportunidades sobresalientes”. Por eso, dijo, “prefiero tener una mirada optimista, a lo mejor no hacer punto político a corto plazo, pero me parece que es la mirada que tenemos que recuperar”.
Otro que se pronunció llamando a calmar las ansiedades fue Juan Luis Ossa, coordinador programático de la candidatura de Matthei. Le advirtió a las derechas que los buenos pronósticos para la derecha pueden ser engañosos. Y los llamó a no confiarse.
“Yo no cantaría victoria. Razón por la cual creo que Jeannette Jara sigue siendo sumamente competitiva en la segunda vuelta. ¡Ojo con eso! Creo que decir que la derecha ya ganó la segunda vuelta, pase que pase, es otro error”.
Ossa sostuvo que la candidata oficialista alcanzará una alta votación: “Jeannette Jara va a sacar más o menos cuatro millones de votos en la primera vuelta. Va a ser la cantidad más votada de electores de Chile en términos de cantidad de votos. Yo me pregunto, ¿no la hace eso automáticamente competitiva para la segunda vuelta? Yo creo que sí”.
Y por supuesto, afirmó que Evelyn Matthei es la única que puede asegurar un triunfo en segunda vuelta: “¿Quién garantiza un triunfo en segunda vuelta que no sea Jeannette Jara? Evidentemente la única es Evelyn Matthei, por su trayectoria, por sus equipos, pero sobre todo porque le habla a un público mucho más amplio”.
Kast, por el contrario, dice que “somos nosotros, y no otros, los que tenemos la mejor opción para derrotarlos -a Jara y al Gobierno- y para que, a partir del 11 de marzo, tengamos el Gobierno de emergencia que necesitamos para que el cambio llegue a Chile”. Con otras palabras, lo mismo piensa Kaiser.
Otro elemento que está recién apareciendo, es el interés que está mostrando el gobierno de Trump en lo que está ocurriendo en el país. El secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent de triste protagonismo en las recientes elecciones argentinas, mencionó explícitamente las elecciones del domingo en Chile. Es que la expectativa de Estados Unidos y de Trump en particular, es generar acercamientos políticos en la región, tras los sucesivos triunfos de candidatos presidenciales de derecha. Para ellos, cualesquiera de los representantes de las derechas será un dulce para Trump.
“Tenemos una oportunidad histórica en Latinoamérica para crear alianzas”, dijo Bessent, quien explicó el salvataje económico de US$ 20.000 millones a la Argentina de Javier Milei previo a las elecciones parlamentarias de octubre, donde el oficialismo obtuvo una aplastante victoria que le permitirá seguir avanzando con sus reformas. Entre otras, la reforma laboral, donde se aumentaría a 12 horas la jornada laboral. “Acabamos de ver elecciones en Bolivia, probablemente veremos elecciones en Colombia (en 2026), ya las vimos en Ecuador (en 2025) y las veremos en Chile”.
